Una cruda realidad de los mexicanos: nadie planifica sus gastos, bueno, casi nadie

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El 70% de los mexicanos dice llevar un registro de sus gastos, de este grupo de personas, 34% lo escribe en papel o en algún medio electrónico y 36% lo hace de forma mental, sin embargo, 16% de ellos no está satisfecho con la forma que administra su dinero.

Esto de acuerdo con la Encuesta sobre presupuesto y riesgos financieros, que realizó la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en el marco de la Semana Nacional de Educación Financiera.

Roberto Bello Salcedo, director general de Estudios sobre Consumo de Profeco, comentó que, la encuesta refleja que las personas que tienen problemas financieros aun al planear, son aquellos que sólo llevan un registro mental.

“Esto refleja que llevar de forma física la planeación es mucho más efectiva, puede ser en papel o en medios electrónicos, los buenos resultados y logros son mayores que quien sólo lo lleva de forma mental”, comentó Bello Salcedo.

De acuerdo con la encuesta, de las personas que llevan sus cuentas mentalmente, sólo 62% puede hacer una planeación financiera a futuro, mientras que quien lo lleva en algún medio electrónico 91% lo logra.

La encuesta que se levantó en el Distrito Federal y zona metropolitana a 1,325 personas de nivel económico alto, medio y bajo durante el mes de agosto del 2010, lo que refleja que el nivel de educación financiera en México sigue siendo bajo y no hay distinción entre nivel económico o de estudios.

Al respecto, Arturo Luna Canales, director general de Promoción de la Cultura Financiera de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) comentó: “Aquellos que dicen que lo hacen mentalmente la verdad es que no quisieron decir que no lo hacen, los que lo hacen en una hoja de cálculo o papel siguen siendo muy pocos”.

Los expertos coincidieron en que la única forma de llevar a cabo los planes financieros es a través de la correcta elaboración de un presupuesto, y es que la misma encuesta refleja que aun en el grupo de las personas que llevan un registro de sus gastos, 12% no está satisfecho, 28% está satisfecho pero ambos tienen problemas con su administración, mientras que 56% sí está satisfecho y no tiene problemas financieros.

Pocos planifican sus gastos

Los resultados de la encuesta sobre presupuesto y riesgos financieros que realizó Profeco, 33% de los encuestados dijo que tiene deudas, de los cuales destaca que 43% son con la tarjeta de crédito, 15% con los préstamos bancarios, 10% en crédito a la vivienda o préstamo sin intereses.

Es importante mencionar que la tarjeta de crédito es el principal medio de financiamiento para realizar compras.

De ellos, 47% paga el total del adeudo en tiempo y forma mientras que 21% paga sólo el mínimo.

“El nombre lo dice, es pago mínimo, si queremos acabar más rápido con las deudas hay que dar un poco más, en las calculadoras de la Condusef podemos ver qué tanto se alarga una deuda de tarjeta si se paga el mínimo”, comentó Roberto Bello.

Ahorrar o atesorar

Debido a los problemas financieros que se vivieron en épocas pasadas, la gente está decidida a ahorrar más, de acuerdo con el estudio de Profeco, 51% de los encuestados destina un porcentaje de sus ingresos al ahorro, aunque no todos lo hacen en el sistema formal.

Sólo 22% de los encuestados ahorra en alguna institución financiera, y 29% lo hace en casa, caja de ahorro, tanda o en su negocio.

“Existe una confusión entre ahorro y atesoramiento, el ahorro sólo es en el sistema formal, el colchón o el cochinito, son atesoramiento, porque no generan nada de intereses y con el tiempo, la inflación se come esos recursos”, comentó Roberto Bello de Profeco.

jarmadillo@eleconomista.com.mx

CREDITO: Judith Armadillo Mejía / El Economista

Fuente: eleconomista.com.mx


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Las 8 formas de aprovechar el aguinaldo. Este dinero no es un regalo, sino fruto del esfuerzo de todo un año, así que no lo desperdicies, gástalo inteligentemente: ahorra una parte, salda deudas y haz un presupuesto para regalos.‏

cerdito Para vivir con tranquilidad financiera las siguientes meses lo mejor es distribuir de manera inteligente los ingresos de fin de año, ya que el aguinaldo no es un regalo, sino una prestación fruto del trabajo de todo un año, explicó la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Por ello lo mejor es que antes de pensar en gastarlo, definas muy bien cuales son tus principales necesidades y en base a ellas distribuyas ese dinero, recomendó por su parte la experta en finanzas personales de la Universidad Panamericana (UP), Rosa María Izquierdo.

1. Sé precavido. Lo ideal es ahorrar al menos un 30% en caso de que sepas que vas a conservar tu empleo. El monto que se puede ahorrar dependerá del ciclo de vida de cada persona, si es casado, soltero o jefe de familia, aunque lo ideal es destinar minimo un 10% para eventualidades, dijo Izquierdo. Si sospechas que te van a despedir, debes tener un estilo de vida más austero y eliminar los gastos innecesarios, ya que no sabrás cuánto tiempo tardarás en conseguir un ingreso fijo.

2. Liquida deudas. Es mejor saldar los adeudos caros, como los créditos que generan intereses: tarjetas, préstamos personales, financiamientos, etcétera. Es probable que con tu aguinaldo puedas liquidar un adeudo oneroso y entonces cambiar de banco o acreedor, a uno que se adapte más a tus necesidades.

3. Prevé el pago de anualidades. Si tienes gastos fuertes mensuales, como colegiaturas o anualidades de los seguros y te ofrecen un descuento atractivo por pago adelantado, es conveniente usar el aguinaldo o una parte de él para saldar la deuda, ya que para cuando llegue el momento de pagar ese monto, tú tendrás un extra. Esta medida es mejor que conservar el dinero en el banco, donde los intereses que se generan son mínimos.

4. Mantén la calma. Si hiciste compras a meses sin intereses y tienes flujo de efectivo para saldarlo periódicamente, no te conviene liquidarlo. Lo importante es no caer en la generación de intereses. Si eres disciplinado no tendrás problema, dijo la experta de la UP. Así que si tienes los recursos mantén el crédito.

5. Si vas a invertir, pide asesoría. Sino eres experto hay que tener cuidado y pedir asesoría especializada antes de invertir. No hay que dejarse llevar por recomendaciones de terceros, ya que un portafolio de inversión debe ser un traje hecho a la medida de cada persona, por lo que no existe una fórmula universal.
Para los gastos navideños.

6. Planifica tus compras. Cuando conozcas el monto exacto que recibirás, empieza a destinar cada peso, otorgando a las festividades y compras una cantidad determinada. Si quieres mantener tus finanzas sanas, no sobrepases el límite. Si es posible deja algunas compras para después de diciembre, la mayoría de los comercios hacen rebajas importantes durante enero.

7. Haz un gasto consciente. Los regalos deben ser más racionales y menos emocionales, evitando precios muy altos, recuerda que no necesariamente deben ser artículos de moda, pero sí pensados en el gusto de la persona. Es importante destacar que no es necesario dar un regalo a todos los compañeros de la oficina ni ir a todas las fiestas que te inviten, lo ideal es, de nuevo, no rebasar el presupuesto destinado a los obsequios.

8. No te endeudes. Lo mejor es comenzar el año con finanzas sanas, así que en la medida de lo posible, evita adquirir compromisos a plazos. Estadísticas de Condusef indican que por el consumismo de diciembre se duplica el financiamiento al consumo, lo que lleva a millones de mexicanos a un círculo vicioso de endeudamiento.

Fuente: cnnexpansion.com

La planeación, el mejor blindaje para enfrentar la crisis

186-5112007-imagen-consultoria LA RECESIÓN ES PROFUNDA Y NADIE PUEDE PRONOSTICAR SU DURACIÓN.

Muchas personas parecen tener duda acerca de por qué la quiebra de algunas instituciones financieras nos puede afectar tan severamente como dicen.

En realidad, esto es parte de un problema mucho más complejo y que viene de tiempo atrás.

Como todos seguramente hemos leído o escuchado en los medios, desde hace algunos meses, se comenzaron a observar signos importantes de debilitamiento de la economía de Estados Unidos.

Se hablaba de una desaceleración económica que podría convertirse en recesión.

Pero, además, existían presiones inflacionarias causadas por las alzas de los alimentos en el mundo, así como en el precio del petróleo y otras fuentes de energía.

La combinación debajo crecimiento económico, o más bien decrecimiento, y de presiones inflacionarias es realmente el peor de dos mundos y no se ha vivido antes.-
Por mi lado, para combatir la desaceleración económica se requiere incentivar el consumo a través de una reducción en las tasas de interés, pero esto favorece la inflación. Y viceversa.

Esto genera un dilema para los bancos centrales; ¿incentivar el crecimiento, o controlar la inflación; cómo hacer ambas cosas? La solución no es fácil.

Lo que la crisis financiera ha generado, entre muchas otras cosas, es que ahora el crédito es más escaso, lo cual acentúa las posibilidades de una recesión, la cual, de hecho, ya es una realidad.

Y nadie sabe cuánto durará: toma tiempo restablecer río sólo la confianza, sino también el orden en el sistema financiero.

En resumen, el verdadero problema para los bolsillos de todos nosotros es la recesión, la cual es mucho más profunda de lo que se pensaba en un principio.

Menos de todo

México, desde luego, no esta aislado. Más de la mitad de lo que producimos, lo vendemos en los Estados Unidos de América, y en otros países, entre ellos los que forman parte de la Unión Europea Europa (UE).

Si estos países están en recesión, significa que nos comprarán menos, lo cual a su vez genera que las empresas tengan que recortar su producción y, con ella, sus gastos

Eso desencadena, por ejemplo, pérdida de fuentes de trabajo, entre muchas otras cosas.

Con esto se genera menos consumo, lo cual a su vez desacelera más la economía.

Por ende, se entra en un circulo vicioso del cual es complicado salir.

Desde luego, como otras veces, quizá estoy simplificando demasiado un problema que es mucho más complejo, en aras de que la gente pueda comprender un poco lo que está pasando, pero sobre todo comprender porque, aunque aún no se estén notando sus efectos, nos afectará de manera significativa.

Asumir el control

Ahora bien, con todo lo que se ha oído de la crisis, la gente se pregunta qué puede hacer cómo se puede preparar para enfrentarla de mejor manera.

Como siempre, la respuesta es muy sencilla: a través de una adecuada Planeación Financiera Personal.

Si somos como la mayoría de la gente; tenemos deudas significativas, no sabemos bien en qué gastamos, sólo que no nos alcanza, tomamos decisiones de inversión con base en el miedo o en lo que nos “dicen” y no tenemos un fondo para afrontar emergencias, obviamente esta crisis nos afectará de manera muy severa.

En cambio, las personas que tienen todos estos aspectos bajo control están en posición óptima para enfrentarla.

Como podemos ver, la adecuada Planeación Financiera Personal resulta, en tiempos de crisis, como una especie de blindaje.

Esto no significa que no resentiremos sus efectos, pero sin duda alguna tendremos todas las armas para afrontarla.

Entonces, hagámonos un favor si no tenemos nuestras Finanzas Personales en una situación óptima, no perdamos más tiempo. Comencemos de una buena vez. Todo lo que logremos de aquí en adelante nos permitirá quedaren una mejor posición.

Comencemos entonces por ver cómo ganamos y cómo gastamos nuestro dinero.

Hagamos una lista de todo lo que compramos en la última semana, o reconstruyamos el mes pasado, y veamos adónde se va nuestro dinero.

Lo anterior nos permitirá conocer cómo gastamos, lo cual es el punto de partida para realizar posibles ajustes y establecer un presupuesto que esté realmente basado en nuestro patrón de consumo y en nuestras necesidades.

Proteger y no apostar

Con respecto a nuestras inversiones, sigamos en todo momento un proceso disciplinado de inversión, acorde con nuestros objetivos.

Lo peor que podemos hacer es tomar decisiones precipitadas o a causa del miedo en épocas como las actuales.

Evitemos “apostar” nuestro dinero en algo que no sabemos si va a suceder o no y que puede ponemos en fuertes predicamentos.

Y no dejemos de lado los seguros; la protección que ellos brindan es esencial y necesaria en todo momento.

Si no podemos pagarlos, busquemos a nuestro asesor para que nos ayude a reducir el monto de cobertura, pero no los olvidemos.

No hay nada peor que tener que necesitarlos en momentos de crisis y no contar con ellos.

Mantenga su “colchón” para emergencias.

Si tenemos deudas de corto plazo como en tarjetas de crédito, destinemos lo más posible a pagarlas y no las usemos hasta que nuestra deuda se reduzca a cero.

Hay que hacer un verdadero esfuerzo para lograrlo. Estos créditos representan, en realidad, “un ahorro negativo”, un compromiso por algo que ya adquirirnos, que ya disfrutamos por el cual además pagamos intereses altísimos, en lugar de ganarlos.

Son una verdadera trampa, como mencionamos en nuestra colaboración anterior.

Si no las tenemos, o hemos logrado eliminarlas, entonces destinemos lo más posible al ahorro.

Primero para formar un “colchón”, un fondo para emergencias, que nos permita tener cierta liquidez para lo que venga.

No dejemos de lado el ahorro de largo plazo, como por ejemplo para nuestro retiro: sigamos contribuyendo aunque sea un poco.

Pero hoy tiene prioridad el de corlo plazo, hasta que logremos juntar un fondo para emergencias que contenga entre tres y seis meses de gasto familiar corriente.

Fuente: http://www.elcononomista.com.mx

Planea. Es el mejor blindaje ante la crisis

quierollegar11LA RECESIÓN ES PROFUNDA Y NADIE PUEDE PRONOSTICAR SU DURACIÓN.

Muchas personas parecen tener duda acerca de por qué la quiebra de algunas instituciones financieras nos puede afectar tan severamente como dicen.

En realidad, esto es parte de un problema mucho más complejo y que viene de tiempo atrás.

Como todos seguramente hemos leído o escuchado en los medios, desde hace algunos meses, se comenzaron a observar signos importantes de debilitamiento de la economía de Estados Unidos.

Se hablaba de una desaceleración económica que podría convertirse en recesión.

Pero, además, existían presiones inflacionarias causadas por las alzas de los alimentos en el mundo, así como en el precio del petróleo y otras fuentes de energía.

La combinación debajo crecimiento económico, o más bien decrecimiento, y de presiones inflacionarias es realmente el peor de dos mundos y no se ha vivido antes.- Por mi lado, para combatir la desaceleración económica se requiere incentivar el consumo a través de una reducción en las tasas de interés, pero esto favorece la inflación. Y viceversa.

Esto genera un dilema para los bancos centrales; ¿incentivar el crecimiento, o controlar la inflación; cómo hacer ambas cosas? La solución no es fácil.

Lo que la crisis financiera ha generado, entre muchas otras cosas, es que ahora el crédito es más escaso, lo cual acentúa las posibilidades de una recesión, la cual, de hecho, ya es una realidad.

Y nadie sabe cuánto durará: toma tiempo restablecer río sólo la confianza, sino también el orden en el sistema financiero.

En resumen, el verdadero problema para los bolsillos de todos nosotros es la recesión, la cual es mucho más profunda de lo que se pensaba en un principio.

Menos de todo

México, desde luego, no esta aislado. Más de la mitad de lo que producimos, lo vendemos en los Estados Unidos de América, y en otros países, entre ellos los que forman parte de la Unión Europea Europa (UE).

Si estos países están en recesión, significa que nos comprarán menos, lo cual a su vez genera que las empresas tengan que recortar su producción y, con ella, sus gastos

Eso desencadena, por ejemplo, pérdida de fuentes de trabajo, entre muchas otras cosas.

Con esto se genera menos consumo, lo cual a su vez desacelera más la economía.

Por ende, se entra en un circulo vicioso del cual es complicado salir.

Desde luego, como otras veces, quizá estoy simplificando demasiado un problema que es mucho más complejo, en aras de que la gente pueda comprender un poco lo que está pasando, pero sobre todo comprender porque, aunque aún no se estén notando sus efectos, nos afectará de manera significativa.

Asumir el control

Ahora bien, con todo lo que se ha oído de la crisis, la gente se pregunta qué puede hacer cómo se puede preparar para enfrentarla de mejor manera.

Como siempre, la respuesta es muy sencilla: a través de una adecuada Planeación Financiera Personal.

Si somos como la mayoría de la gente; tenemos deudas significativas, no sabemos bien en qué gastamos, sólo que no nos alcanza, tomamos decisiones de inversión con base en el miedo o en lo que nos “dicen” y no tenemos un fondo para afrontar emergencias, obviamente esta crisis nos afectará de manera muy severa.

En cambio, las personas que tienen todos estos aspectos bajo control están en posición óptima para enfrentarla.

Como podemos ver, la adecuada Planeación Financiera Personal resulta, en tiempos de crisis, como una especie de blindaje.

Esto no significa que no resentiremos sus efectos, pero sin duda alguna tendremos todas las armas para afrontarla.

Entonces, hagámonos un favor si no tenemos nuestras Finanzas Personales en una situación óptima, no perdamos más tiempo. Comencemos de una buena vez. Todo lo que logremos de aquí en adelante nos permitirá quedaren una mejor posición.

Comencemos entonces por ver cómo ganamos y cómo gastamos nuestro dinero.

Hagamos una lista de todo lo que compramos en la última semana, o reconstruyamos el mes pasado, y veamos adónde se va nuestro dinero.

Lo anterior nos permitirá conocer cómo gastamos, lo cual es el punto de partida para realizar posibles ajustes y establecer un presupuesto que esté realmente basado en nuestro patrón de consumo y en nuestras necesidades.

Proteger y no apostar

Con respecto a nuestras inversiones, sigamos en todo momento un proceso disciplinado de inversión, acorde con nuestros objetivos.

Lo peor que podemos hacer es tomar decisiones precipitadas o a causa del miedo en épocas como las actuales.

Evitemos “apostar” nuestro dinero en algo que no sabemos si va a suceder o no y que puede ponemos en fuertes predicamentos.

Y no dejemos de lado los seguros; la protección que ellos brindan es esencial y necesaria en todo momento.

Si no podemos pagarlos, busquemos a nuestro asesor para que nos ayude a reducir el monto de cobertura, pero no los olvidemos.

No hay nada peor que tener que necesitarlos en momentos de crisis y no contar con ellos.

Mantenga su “colchón” para emergencias.

Si tenemos deudas de corto plazo como en tarjetas de crédito, destinemos lo más posible a pagarlas y no las usemos hasta que nuestra deuda se reduzca a cero.

Hay que hacer un verdadero esfuerzo para lograrlo. Estos créditos representan, en realidad, “un ahorro negativo”, un compromiso por algo que ya adquirirnos, que ya disfrutamos por el cual además pagamos intereses altísimos, en lugar de ganarlos.

Son una verdadera trampa, como mencionamos en nuestra colaboración anterior.

Si no las tenemos, o hemos logrado eliminarlas, entonces destinemos lo más posible al ahorro.

Primero para formar un “colchón”, un fondo para emergencias, que nos permita tener cierta liquidez para lo que venga.

No dejemos de lado el ahorro de largo plazo, como por ejemplo para nuestro retiro: sigamos contribuyendo aunque sea un poco.

Pero hoy tiene prioridad el de corlo plazo, hasta que logremos juntar un fondo para emergencias que contenga entre tres y seis meses de gasto familiar corriente.