Obesidad en los niños ¿Es grave realmente?

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (Ensanut) reporta la presencia de desnutrición crónica y de otras enfermedades carenciales que afectan a la población infantil del país; paradójicamente también señala que el sobrepeso y la obesidad en niñas, niños y adolescentes son un problema de salud pública importante.

Actualmente, para la población en México el sobrepeso y la obesidad aparecen como señales de emergencia que alertan sobre el deterioro en la salud. La obesidad consume nuestra calidad de vida, estas son alguna cifras que podemos combatir:

• En tres décadas la población mexicana ha triplicado la prevalencia de sobrepeso y obesidad.

• Hoy México el segundo lugar a nivel mundial en obesidad en la población mayor de 15 años, y el primer lugar en la población infantil.

Más de cuatro millones de niños y niñas de entre 5 a 11 años tienen sobrepeso y obesidad. La prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad se presenta en uno de cada cuatro niños (26%).

En los adolescentes esta condición aumenta hasta 31%, es decir, uno de cada tres jóvenes está padeciendo este problema de salud.

• El sobrepeso y la obesidad tienen como consecuencia el desarrollo de enfermedades que nos están matando como: la hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares.

¡Cuídate, nútrete, vive la alegría del bienestar y fomenta hábitos saludables en los niños!

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Evita desayunar y gana peso fácilmente

El desayuno es fundamental para iniciar un día llenos de energía, desayunar es un hábito saludable que forjamos desde la infancia, a todos nos dijeron que el desayuno es como ponerle gasolina a un coche, es como “el combustible” para poner en marcha a nuestro cuerpo y disfrutar de un nuevo día.

El desayuno es la primera toma de alimento que rompe con el ayuno prolongado ocurrido durante las horas de sueño y descanso, nos permite poner en marcha nuestras capacidades físicas y mentales.

Está comprobado que un buen desayuno no sólo mejora el rendimiento intelectual de niños y adultos, sino que aumenta su atención y mantiene estable el carácter, quienes no desayunan están mal humorados, apagados, apáticos; se genera estrés en sus organismo por la baja de glucosa.

¿No desayunas porque crees que al saltarte comidas perderás peso rápidamente?

Podrías hacer daño a tu organismo, además de acumular kilos fácilmente. Si evitas desayunar, llegarás al siguiente tiempo de comida hambriento, consumirás más de lo que tu cuerpo necesita y serás menos cauto en tus elecciones, comerás lo que sacie primero tu hambre y más se te antoje, sabemos que la energía extra que consumimos nos produce sobrepeso.

El ayuno prolongado alenta el metabolismo, el cuerpo es sabio y decide “quemar menos energía”, la acumula favoreciendo el desarrollo de tejido adiposo.

Es de vital importancia desayunar alimentos que nos aporten energía y nutrientes, recuerda las recomendaciones de El Plato del Bien Comer. Algunos alimentos recomendados para el desayuno son:

• Frutas

• Verduras

• Jugo natural, recién exprimido (1/2 vaso)

• Cereales integrales y frutos secos

• Pan integral con aceite de oliva

• Yogurt, leche descremada

• Huevo

• Té o infusiones

• Pescado, pollo o cortes magros

OPCIONES PARA EL DESAYUNO

OPCION 1

• ½ taza de cereal alto en fibra y bajo en azúcar

• 1 vaso de leche descremada

• 1 manzana o pera

OPCION 2

• 2 cucharadas de queso cottage o 30 gramos de queso panela

• ½ taza de cereal alto en fibra y bajo en azúcar

• 1 taza de fresas

OPCION 3

• 1 tortilla

• ½ taza de frijoles con caldillo

• 30 g de queso panela

¡No hay pretextos, desayuna e inicia el día lleno de energía y salud!

¡Nútrete!

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¿Sabías que tu obesidad podría deberse a tu inseguridad en tu empleo? Se descubre que la inseguridad económica produce obesidad

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El estrés de estar expuesto a la inseguridad económica haría que las personas que viven en países regidos por el denominado libre mercado sean más propensas a volverse obesas, dijeron investigadores británicos.

Los estadounidenses y los británicos son muchos más propensos a ser obesos que los noruegos y los suecos, indicaron investigadores de la Oxford University en la revista Economics and Human Biology.

El equipo sugirió que el estrés de vivir en un sistema social competitivo sin un estado de bienestar fuerte haría que las personas coman más.

“Las políticas para reducir los niveles de obesidad tienden a focalizarse en alentar a las personas a cuidarse a sí mismas, pero este estudio sugiere que la obesidad tiene causas sociales más amplias”, dijo Avner Offer, profesor de historia económica que dirigió la investigación.

“Resultaría que los beneficios económicos de los mercados flexibles y abiertos tienen un costo en lo que hace a la salud pública y personal que rara vez se tiene en cuenta”, añadió el experto.

El equipo de Offer analizó 11 países desarrollados y halló que aquellos con un régimen de libre mercado, con incentivos fuertes al mercado y estados relativamente débiles, presentaban en promedio un tercio más de obesidad.

Al comparar cuatro países de habla inglesa con formas liberales de mercado, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Australia, con siete naciones relativamente ricas de Europa que tradicionalmente cuentan con una protección social mayor, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Noruega, España y Suecia, el equipo halló que la inseguridad económica estaba fuertemente relacionada con los niveles de obesidad.

Los países con mayores niveles de empleo y seguridad en el ingreso se asociaron con menores niveles de obesidad, indicaron los investigadores.

“Básicamente, nuestra hipótesis es que las reformas liberales de mercado estimularon la competitividad tanto en el ámbito laboral como en lo que consumimos, y esto ha minado la estabilidad y seguridad personal”, dijo Offer en un comunicado sobre los resultados del estudio.

El investigador también argumentó que el surgimiento y aumento de la obesidad a gran escala comenzó durante la década de 1980, lo que coincide con el auge del liberalismo de mercado en los países de habla inglesa.

El incremento de la obesidad en las sociedades ricas suele atribuirse a una disponibilidad cada vez mayor de alimentos económicos, accesibles, de alto contenido calórico y preprocesados en las cadenas de comida rápida y supermercados, pero el equipo de Offer reveló que las influencias económicas son aun mayores.

Los autores midieron el impacto de la comida rápida usando un índice de precio creado por la revista The Economist, que muestra las variaciones internacionales en el costo de la hamburguesa Big Mac de McDonald´s.

Calcularon que la disponibilidad de comida rápida tenía alrededor de la mitad del efecto que tiene la inseguridad económica sobre la prevalencia de obesidad.

“La influencia más poderosa que descubrimos sobre los niveles de obesidad es la inseguridad”, concluyó el equipo.

Fuente reforma.com


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Gordo y pobre: Así me dejó el año nuevo

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Aún no se acaba el primer mes del año, estamos saliendo de los gastos navideños, de las cenas, de las fiestas y ahora se ve la oleada de bien intencionados deportistas que más por remordimiento que por amor al deporte, estan en los ginmasios. Entre los gastos y la subida de peso se deja escuchar el peor pretexto que he escuchado.

Me habría encantado estar en las fiestas de fin de año de los productores de montones de programas de radio mañaneros. Se supone que con lo que pasó en Navidad y Año Nuevo, los escuchas perdieron la cintura y se endeudaron hasta el cuello. ¡Qué boato de fiestas, qué derroche de regalos, qué emocionante! Y ahora hay que buscar la manera de perder esos kilos y poner en orden esas tarjetas.

¿O sea que en menos de un mes se pueden perder los cuadritos marcados en el abdomen? Les juro que yo los tenía, bajo esta panza. ¿Y ahora tengo una deuda extraordinaria en las tarjetas sólo por lo que les compré a mis sobrinos? ¡Bah! Ni se puede ganar tanto peso ni se puede perder tanto dinero en tan poco tiempo.

Dicen que San Pablo decía que los hábitos son la segunda piel. Nadie puede con las deudas de tarjetas en un solo mes, porque no se formaron sólo en Navidad, sino en un año entero de malas costumbres.

1. Pagar el total de la deuda es como comer verduritas en lugar de un décimo taco al pastor.

2. Prever los regalos de los sobrinos para diciembre de 2008 desde ahora es como hacer 40 abdominales diarios de aquí a Semana Santa.

3. Armar un buen portafolio de inversión, que tome en cuenta las necesidades próximas (digamos un gasto dentro de seis meses) y las de más largo plazo (el retiro, dentro de más de 10 años) es mucho mejor que ponerse a dieta un día antes de la boda.

Y para armar ese buen portafolio de inversión, Merrill Lynch sacó hoy un excelente tip: No hay que revisar las inversiones ahora porque se anunció una recesión en Estados Unidos. Hay que tener la costumbre de revisar las inversiones cada año, no cada vez que pasa algo en los mercados financieros. “Reaccionar a los eventos del mercado es equivalente a ser un inversionista indisciplinado”. Así que tenemos un número

4. Revisar en qué se invierte una vez al año, que es como tener una revisión del estado de salud.

Fuente: http://www.cnnexpansion.com


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Más peso puede significar menor capacidad mental: Un estudio revela que la obesidad es un factor de riesgo en el declive del rendimiento cognitivo

eltiempo.com

Las mujeres mayores que no quieren envejecer mentalmente deberían cuidar su cuerpo: investigadores hallaron una relación entre el deterioro del cerebro y el aumento de peso.

Por cada punto adicional en una escala de obesidad, el desempeño en el razonamiento, la memoria y otras funciones mentales disminuyó, dijo el equipo de la doctora Diana Kerwin, de la Northwestern University, en Chicago.

“Lo que encontramos es que, en realidad, la obesidad en sí misma es un factor de riesgo independiente en el declive del rendimiento cognitivo”, sostuvo Kerwin en una entrevista telefónica.

El equipo usó datos del Women’s Health Initiative, un estudio nacional sobre enfermedad y muerte entre mujeres estadounidenses. Luego comparó el índice de masa corporal (IMC), una medida usada por médicos e investigadores para evaluar la obesidad, con un test que evaluó la rapidez mental.

La prueba examinó la memoria, el pensamiento abstracto, la escritura y las capacidades temporales y espaciales de orientación de mujeres de entre 65 y 79 años.

Entre las 8,745 mujeres que completaron el test, por cada punto de más en la escala de IMC se registraba un punto menos en el examen mental, reportó el equipo en el Journal of the American Geriatric Society.

“Mientras que el puntaje de las mujeres seguía dentro del rango normal, el aumento de peso definitivamente tuvo un efecto negativo”, agregó.

“Incluso si (una persona) tiene presión arterial normal y no es diabética, de todos modos habría que considerarlo como un factor de riesgo independiente para la salud cerebral”, sostuvo.

Kerwin está conduciendo otros estudios para ver si el lugar donde se encuentra la grasa es relevante, por ejemplo, alrededor de la cintura o en las caderas.

Pero, por ahora, dijo que el dato importante es que las mujeres mayores con obesidad, “aunque tengan presión normal, no sean diabéticas y tengan un colesterol normal, deben discutir esto con sus médicos”.

El IMC se calcula dividiendo el peso en kilos por la altura en metros cuadrados. Una persona de 165 centímetros tiene sobrepeso si tiene un IMC de 25, es decir, pesa 68 kilos, y es obesa con un puntaje de 30, cuando pesa 82 kilos.

Fuente: panoramadiario.com / Agencias


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Depresión y obesidad: ¿Causa y efecto? Un nuevo estudio revela que el estado mental puede ser origen de los problemas de peso

internet

La obesidad y la depresión a menudo van de la mano. Pero, ¿ ser obeso hace que la gente se deprima o la gente se deprime por ser obeso?

En una sociedad enamorada de la delgadez, muchos suponen que la gordura es deprimente y que, si hay una relación causa-efecto, es la obesidad la que hace que la gente se derrumbe.

“Hay una explicación alternativa”, dice Belinda L. Needham, profesora asistente de Sociología en la Universidad de Alabama en Birmingham, “y es que estar deprimido en realidad te hace subir de peso.”

Su nuevo estudio encontró que los jóvenes que reportaron síntomas de depresión, aumentaron de peso más rápidamente durante un período de 15 años y acumularon más grasa abdominal que las personas que parecían ser más felices. En el estudio, que fue publicado en la Revista Americana de Salud Pública, se explica que aquellas personas que eran obesas inicialmente pueden haberse sentido deprimidas, pero su tristeza no aumentó con el tiempo.

“Cuando uno está deprimido, tiende a estar inactivo, a no hacer tanto ejercicio y a comer más”, dijo Needham, “y si alguien experimenta altos niveles de depresión y toma antidepresivos para controlarlo, los medicamentos que consuma estarán asociados con el aumento de peso también.”

El especialista señaló que podría haber algún tercer factor subyacente que cause tanto la depresión como la obesidad.

“La manera en cómo lo vemos el estudio es que el estrés crónico conduce a las afecciones depresivas que conducen a exceso de peso”, dijo.

La hormona del estrés, el cortisol, estimula y promueve el almacenamiento de grasa, especialmente en el área abdominal, ya que el cuerpo ha evolucionado para almacenar calorías durante momentos de estrés.

La relación entre obesidad y depresión ha sido siempre muy turbia. Algunos expertos en el campo, como Kelly Brownell, de la Universidad de Yale, dice que la “flecha de causalidad va en ambas direcciones”, pero que el estigma que rodea a la obesidad conduce a la discriminación y el prejuicio tenaz que inevitablemente resulta en depresión.

Needham observó que los esfuerzos de salud pública para frenar la obesidad no toman en cuenta el bienestar emocional y que el tratamiento a la depresión subyacente queda corto.

“La obesidad y la depresión son 2 problemas graves de salud pública que preocupan a todo el mundo, pero realmente no entiendo mucho sobre la relación entre los 2”, dijo.

“En nuestra cultura tendemos a separar la mente del cuerpo, pero están mucho más conectados de lo que pensamos”, dijo, “no vamos a saber cómo tratar la obesidad si sólo nos centramos en la dieta y el ejercicio”.

Fuente: mundoejecutivo.com.mx


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El sedentarismo puede resultar mortal‏

tendencias.diariocorreo.com.ec

Cuanto más tiempo pasamos sentados, mayor es el riesgo de mortalidad. Es la conclusión de un nuevo estudio de la Sociedad Americana de Cáncer, que asegura que este efecto es independiente del tiempo que pasamos haciendo ejercicio. Las conclusiones se publican en el último número de la revista American Journal of Epidemiology.

Aunque diversos estudios ligan la obesidad, la diabetes y los problemas cardiovasculares a la falta de ejercicio, pocos estudios han examinado la relación entre el tiempo que pasados sentados y la tasa de mortalidad. Para analizarlo, un equipo de científicos ha estudiado a más de 120.000 sujetos durante 14 años. Y ha encontrado que las mujeres que pasan más de seis horas sentadas al día ven aumentado en un 37% su riesgo de mortalidad frente a aquellas que sólo permanecen sentadas tres horas diarias. En el caso de los hombres, seis horas de vida sedentaria suponen un aumento del 18% del riesgo de fallecer, sobre todo debido a enfermedades cardiovasculares. Además, el estudio revela que cuando el exceso de tiempo dedicado a estar sentados se une a la ausencia de actividad física, el riesgo de mortalidad prácticamente se triplica en ambos sexos.

“Varios factores pueden explicar la asociación entre la vida sedentaria y las altas tasas de mortalidad”, aseguraAlpa Patel, coordinadora del estudio. Según la experta, pasar mucho tiempo sentados tienen consecuencias metabólicas, y afecta “a los triglicéridos, el colesterol, la glucosa, la presión arterial y la leptina, que son biomarcadores de obesidad, de problemas cardiovasculares y de otras enfermedades crónicas”.

Fuente: muyinteresante.es


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La comida chatarra es tan adictiva como las drogas‏

iupui.edu

Estudios revelan que el consumo de estos alimentos estimula al cerebro de la misma forma que lo hacen los estupefacientes.

La comida chatarra es conocida por ser un alimento con poca cantidad de nutrientes y altos niveles de azúcar, grasas y sales. Su consumo en exceso está relacionado a padecimientos como la obesidad, hipertensión, problemas gastrointestinales y diabetes, indica GanarSalud.com.

El consumo habitual de este tipo de alimentos se debe a que son de fácil acceso, económicos, publica AprendaaComer.com.

Algunos especialistas aseguran que el comer este tipo de alimentos se debe principalmente al efecto adictivo que producen. El sitio Ausfoodnews.com, menciona que la comida chatarra contiene altos índices glucémicos, los cuales provocan un alza en los niveles de azúcar en la sangre y esto genera en el cerebro un efecto similar al de la ingesta de drogas.

Un estudio publicado en el sitio Science News afirma que los alimentos ricos en azúcares y grasas, convierten al organismo en adicto a la chatarra. La investigación realizada en roedores, sugiere que el cerebro se estimula con altas dosis de calorías y esto vuelve a las personas dependientes a este tipo de comida.

Paul Johnson, investigador de Scripps Research Institute en Florida afirmó que el efecto de la chatarra es muy similar al de la adicción a la heroína. Los estudios podrían explicar el por qué de la obesidad en algunas personas, así como la forman en como trabajan ciertas sustancias en el organismo.

El estudio fue presentado durante la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia celebrada en Chicago.

Fuente: de10.com.mx


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Cuando las dietas no bastan. Es cierto que las personas con exceso de grasa corporal tienen malos hábitos, pero existe una parte que debe su condición a un mal desempeño de su organismo‏

basculas-y-balanzas.com

No existe solamente una causa de obesidad ni tampoco un remedio mágico para perder esos kilos de mas. “La alimentación solo es responsable del cinco al ocho por ciento del sobrepeso”. Si a pesar de realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico cinco días a la semana y de comer sanamente no reducimos tallas, es necesario acudir con un profesional para que detecte si una condición medica nos impide bajar de peso.

Lo primero es definir qué bloqueos metabólicos y emocionales provocan este desequilibrio.

Antes de llegar a los limites de la obesidad, el cuerpo nos envía mensajes de alerta. Por lo general, nos cuesta trabajo prestar atención a estas señales, pues estamos seguros de que el único indicados fiable es la báscula. La hinchazón y la necesidad de reposar después de comer, los bochornos o un gran apetito son advertencias emitidas por un organismo trastornado. Comprender los mecanismos biológicos que originan el desajuste de peso permite recuperar una buena figura. En este caso los regímenes alimenticios restrictivos no solucionan nada. Conviene consultar a un medico que defina el problema y proponga un tratamiento.

Química del exceso

Las hormonas controlan la sensaciones del hambre y la saciedad, las distribución de las grasas y la retención del agua. Si tan solo una de ellas se desajusta, habrá una disfunción. Por ejemplo un exceso de insulina , sustancia secretada por el páncreas, genera un exceso de reservas de lípidos (grasa). Otro conflicto es el aumento del cortisol, lo cual ocasiona un descenso de la glucosa en sangre. Esto nos provoca una gran necesidad de consumir alimentos azucarados. Otros químicos relacionados con el peso son la leptina y las hormonas tiroideas. Su desbalance puede dañar órganos como el hígado. Dichas alteraciones son responsables de problemas metabólicos como una digestión lenta. Corresponde al médico, de preferencia al endocrinólogo, detectar el desequilibrio. Imposible hacerlo por nuestra cuenta o copiarle la dieta a alguien cercano que padece un conflicto similar.

Bloqueos emocionales

El consumo incontrolado de alimentos obstruye emociones dolorosas que hemos acumulado desde nuestra infancia. De igual forma, el estrés recurrente (y, algunas veces, inconsciente) induce una respuesta alimenticia y favorece el mantenimiento del sobrepeso. En este contexto, reducir tallas se complica. Durante nuestros primero años de vida nos conectamos con el mundo a través de la ingesta de nutrientes (la leche materna es nuestro primer vinculo con el exterior). Por otra parte, los kilos subsanan una falla, una herida o una carencia, y nos ayudan, sin darnos cuenta a estar bien. ¿Queremos de verdad liberarnos de la grasa corporal o en realidad estamos tan apegados a ella que nosotros mismos impedimos que se vaya?

Fuente: Revista Psychologies

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Síndrome metabólico. El enemigo silencioso del 75% de los mexicanos

doctorapilarriobo.com

Justo el sábado publicamos un post que trataba acerca de lo dañino que es el tomar Coca Cola con frecuencia, aunque sea light. Y en el mismo se habla del SÍNDROME METABÓLICO y viendo el interés que les despertó este tema, lo posteamos, claro no somos médicos, ni especialistas pero sentimos la responsabilidad de difundir la información para que te lleve a la acción con alguien que sepa del tema. Entremos en materia:

Este post que habla de la situación dela obesidad en España, ampliándolo al síndrome metabólico refleja claramente lo que sucede en las grandes ciudades del mundo y bueno, varias ciudades de México caen en las alarmantes estadísticas de obesidad de su población, lo más preocupante es que la obesidad ya se presenta en niños. Debemos de poner una solución radical a esta enfermedad mundial.

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir el síndrome metabólico. La gran pista para determinar si una persona lo padece la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura

Es de sobras conocido que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en muchas sociedades desarrolladas. Pero, ¿Cómo saber quién tiene más riesgo? El síndrome metabólico pone a los médicos sobre la pista. Se estima que las personas con síndrome metabólico tienen un 20% más de riesgo de sufrir un episodio coronario en los diez años siguientes frente a las que no lo tienen. Por eso, averiguar quién lo padece es fundamental para tomar las precauciones precisas sobre la enfermedad y evitar la muerte cardiovascular (infarto cardiaco o cerebral o una angina de pecho).

El síndrome metabólico no es una sola enfermedad, es la asociación de varias anomalías metabólicas. Se trata del punto final de dos situaciones: la obesidad central (localizada en el abdomen) y la resistencia a la insulina, una reacción propiciada por la obesidad y el sedentarismo y que precede a la diabetes. Pero también incluye alteraciones del metabolismo de la glucosa (azúcar), en concreto, hiperglicemia leve en ayunas (110-126 mg/dl); alteraciones del perfil lipídico, es decir, aumento de triglicéridos (150-250 mg/dl), descenso del colesterol HDL (popularmente conocido como colesterol ‘bueno’) e hipertensión arterial leve.

El síndrome metabólico no es una sola enfermedad, sino la asociación de varias anomalías metabólicas

Todas estas anomalías metabólicas se consideran como tales cuando se superan determinados puntos de corte según distintas clasificaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Panel del Tratamiento de Adultos (ATP-III) y la Federación Internacional de Diabetes (IDF). Se considera que una persona sufre síndrome metabólico cuando cumple al menos tres de los criterios expuestos.

Enfermedad moderna

El síndrome metabólico se extiende en las sociedades modernas de forma imparable. La OMS ha calificado la obesidad como la epidemia mundial del siglo XXI y el problema de salud pública número uno. Al exceso de peso se asocian, entre otras patologías, la diabetes y, por supuesto, el síndrome metabólico. Son enfermedades propiciadas por la vida urbana y los cambios en los estilos de vida y de alimentación, como el abandono de una dieta tradicional rica en vegetales, cereales y frutas hacia una dieta occidental de preparación rápida, con alto contenido graso y calórico y pobre en fibra (hamburguesa, patatas fritas, pizza y bebidas de cola).

Tampoco ayuda la disminución de la actividad física relacionada con la mecanización de las actividades diarias y con los cambios en las manifestaciones recreativas de adultos y, en especial, de niños. Este binomio de dieta inadecuada y sedentarismo ha derivado en un aumento de la población afectada por el sobrepeso y la obesidad. Y se ha pasado del sobrepeso a las alteraciones metabólicas que acompañan a la obesidad.

Población afectada

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir síndrome metabólico. Pero la proporción es mayor entre la población obesa, ya que el 70%-80% sufren síndrome metabólico. Las personas más afectadas por obesidad y síndrome metabólico suelen pertenecer a los grupos sociales con menor nivel educativo y económico, ya que tienden a consumir comida barata e hipercalórica que conduce a la obesidad.

Los niños y adolescentes no están exentos de sufrir síndrome metabólico. La obesidad infantil también está aumentando en la sociedad moderna. En el estudio ‘enKid’, efectuado en una población de entre 2 y 24 años, se comprobó que el 14% de los niños españoles son obesos y que el 12% tienen sobrepeso y, por tanto, con riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Otro estudio reciente, publicado en Anales españoles de Pediatría, realizado en un grupo de 97 niños y adolescentes obesos, detectó que el 20% tenía síndrome metabólico. Este dato coincide con el de otros estudios que sitúan la prevalencia infantil entre el 20% y el 30%. La prevalencia infantil del síndrome se fija entre el 20% y el 30%

El embarazo también es un estado especial de la mujer en el que, debido al aumento de peso, puede aparecer hipertensión arterial y desarrollar diabetes gestacional. Una situación circunstancial que no debe considerarse síndrome metabólico, a menos que la embarazada ya lo padezca antes de la gestación o lo desarrolle después del parto si no consigue perder la mayoría del peso ganado durante la gestación.

La pista: el perímetro de la cintura

La gran pista para determinar si una persona padece o no síndrome metabólico la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura. El tejido graso que se acumula alrededor del abdomen es más peligroso desde el punto de vista de riesgo cardiovascular. Esta obesidad central, o en forma de manzana, afecta más a los hombres. Por el contrario, la obesidad en forma de pera, donde la grasa se sitúa sobre todo en nalgas y muslos, es más habitual en mujeres y no entraña tanto riesgo cardiovascular.

Por esta razón, una consigna lanzada por varias sociedades científicas, aunque aún no muy extendida, es que los médicos midan el perímetro de la cintura de sus pacientes. En los hombres, la circunferencia de la cintura no puede exceder los 102 centímetros y, en mujeres, los 88 centímetros. Las personas que sobrepasan estas medidas tienen grasa visceral (alrededor de las vísceras) y riesgo cardiovascular. La circunferencia de la cintura también se utiliza en niños pero adaptada a edad, sexo y estadio de maduración sexual.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome metabólico consiste en abordar cada uno de los factores que han provocado su aparición para intentar revertirlo. El primer objetivo del tratamiento es la obesidad, que se define como un índice de masa corporal (o IMC) superior a 30. El IMC se obtiene de dividir los kilogramos que pesa una persona por su altura en metros al cuadrado (kg/m2). Después del tabaco, la obesidad es el segundo factor de riesgo de muerte cardiovascular modificable. Se sabe, además, que las personas obesas tienen más probabilidades de sufrir síndrome metabólico respecto a las que tienen sobrepeso (IMC mayor que 25). Es muy posible que la convivencia de varios problemas de salud asociados obligue a que médicos internistas y cardiólogos deban implicarse en la atención de estos pacientes.

Claves en el tratamiento del síndrome metabólico

MEDIDAS HIGIÉNICO-DIETÉTICAS CLÁSICAS: El éxito de esta medida es la constancia, ejercicio y dieta baja en calorías para perder peso.

FÁRMACOS: Cuando el tratamiento clásico para perder peso no funciona y los pacientes tienen un IMC superior a 30, se utilizan fármacos. Hasta ahora, se han desarrollado tres compuestos antiobesidad: orlistat y sibutramina, que están aprobados en España, y rimonabant, que aún no está autorizado. Un análisis, publicado por la revista ‘British Medical Journal’, demostró que consiguen resultados similares. Estos fármacos contribuyen a la pérdida de peso, aunque de forma moderada: la reducción es de 5 y 6 kilogramos de peso respecto a los que se pierden sólo con dieta. La sibutramina combate la sensación de hambre y es muy útil para las personas que tienen una mayor ansiedad o compulsión por comer más allá de su voluntad. Por el contrario, orlistat es útil para evitar las partes grasas de la dieta y consigue que, sobre todo en ‘grandes comedores’, la ingesta tenga menor repercusión. Por su parte, rimonabant actúa sobre receptores endógenos que se hallan en todo el cuerpo y eliminan la sensación de hambre y ayudan a perder peso y grasa visceral, lo que permite corregir la hipertensión y mejorar el perfil lipídico.

APOYO: En ocasiones, el seguimiento de la dieta resulta imposible para algunos pacientes, porque el origen de la obesidad es la ansiedad. Estas personas suelen entrar en un círculo vicioso en el que comen de forma compulsiva, con sobreingesta y aumento de peso, después se sienten culpables, vuelven a sentir ansiedad y, así, de manera reiterada. La dificultad que supone cerrar este círculo para este tipo de enfermos es tan difícil que el apoyo de un psicólogo o psiquiatra puede resultar muy útil.

TRATAMIENTO DE PROBLEMAS ASOCIADOS: Los pacientes con síndrome metabólico tienen que ser tratados a su vez de otras enfermedades asociadas (comorbilidad), ya sea con antidiabéticos, antihipertensivos o hipotensores y estatinas o hipolipemiantes, en el de las alteraciones del perfil lipídico.

INVESTIGACIÓN: En la actualidad la investigación en síndrome metabólico se esfuerza en hallar un fármaco que permita combatir de forma global cada uno de sus componentes. Se busca un comprimido que incluya compuestos para reducir las cifras de presión arterial, controlar los niveles de glucosa, mejorar el perfil lipídico e, idealmente, una sustancia antiagregante para evitar que la sangre se espese. El objetivo de esta polipíldora sería facilitar la toma de la medicación a las personas afectadas por el síndrome metabólico y que hoy deben tomar varias pastillas. Por otra parte, mejoraría el cumplimiento terapéutico.

VUELTA ATRÁS: En muchos casos, cuando se elimina la obesidad el síndrome se puede revertir. Un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.), que recoge la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha demostrado que caminar 30 minutos a buen paso todos los días de la semana puede descomponer el síndrome metabólico. El síndrome se puede revertir cuando una persona que tiene una acumulación de factores de riesgo los corrige y, en consecuencia, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. No obstante, debe mantener los estilos de vida cardiosaludables y, en muchos casos, seguir tomando fármacos para tener controlados todos los factores que lo ocasionan.

Fuente: http://revista.consumer.es

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