Moda del futuro: las fibras inteligentes que no se tengan ya ni que lavar

¿Cómo vestir a 9,000 millones de humanos sobre el planeta, en una era donde el agua escasea, los climas serán extremos, el dinero escaso y el ritmo de trabajo tan demandante que no podremos alejarnos ni un instante?

La respuesta quizás esté en la nanotecnología, el biomimetismo, fibras inteligentes y componentes orgánicos.

“Los desarrollos tecnológicos mejorarán la calidad de vida de una forma que nunca habíamos imaginado”, afirma Patricia Marino, directora del Centro de Investigación y Desarrollo Textil del Instituto Nacional de Tecnología Industrial en Argentina.

Una nueva tendencia será la microelectrónica, para que la ropa pueda reproducir música, realizar telecomunicaciones, enviar y recibir información.

Mauricio Olvera tiene otra visión. El director de la firma de indumentaria mexicana Grypho señala que la ropa se sigue haciendo como hace 1,000 años, por ello, la tendencia será regresar a lo orgánico. “El petróleo tiene sus días contados y muchas telas están hechas con este material. Usaremos fibras de bambú, maíz y cáñamo, pues son económicas y durables”.

Para los ricos habrá prendas blindadas –como las que fabrica el colombiano Miguel Caballero– que resisten disparos de subametralladoras MP5, son ajustables, resistentes al agua y al fuego y mantienen la temperatura entre 13 y 17 grados. Hoy cuestan de 1,900 a 4,900 dólares.

“Nuestros clientes son personajes VIP”, dice Caballero, cuyas  prendas están en los guardarropas de los presidentes de Colombia, Venezuela y Perú, el príncipe español o el rey de Jordania, quien tiene una colección completa.

Un gran desafío será no dañar el medio ambiente.

Los colorantes sintéticos desaparecerán y se harán con tratamientos ecológicos a base de una mezcla de gases inertes, donde no se usa agua ni químicos, para no contaminar.

Lo que no está resuelto es cómo limpiarla, ni como evitar que las amas de casa mexicanas pasen 2.6 años de su vida lavando la ropa sucia, . “Que exista ropa que ya no se tenga que lavar, aún suena complicado”, advierten Marino y Olvera.

Quizá ayude el biomimetismo –emulación textil de las formas de la naturaleza–, que podría tener superficies autolimpiantes de la flor de loto.

Fuente http://www.cmmexpansion.com

por benjamín castrejón Gonáléz