Estreñimiento: ¿enfermedad o síntoma? Mal de muchos en este caso no debe de ser consuelo de tontos. Infórmate

imgEstre1Es común que la gente, por lo menos alguna vez en su vida sufra de estreñimiento. Y es que la mayoría de nosotros tenemos una rutina diaria que en menor o mayor grado afecta a nuestro organismo. Es por esto que el intestino tiene un mejor funcionamiento si se le educa para seguir un patrón constante

¿El estreñimiento es una enfermedad?

En el estreñimiento las deposiciones son infrecuentes y las heces son pequeñas y duras, y normalmente la persona tiene que hacer un gran esfuerzo para eliminarlas. Este trastorno no es sí una enfermedad, sino que puede ser el aviso de que algo no anda bien en nuestro organismo y quizá se trate de alguna otra enfermedad que debe ser diagnosticada oportunamente. De acuerdo con los profesionales de la salud, el estreñimiento únicamente se vuelve patológico cuando se producen menos de tres evacuaciones semanales.

Por lo general la gente físicamente sana tienen una función intestinal con intervalos distintos, es decir, el organismo de cada persona se desempeña de diferente manera. Así pues, los intervalos de evacuación que se consideran normales pueden oscilar entre tres veces al día y tres veces a la semana. Es común que existan ataques de estreñimiento, pero si recientemente has padecido un cuadro de estreñimiento que ha durado más de cuatro semanas, lo más recomendable es que acudas con tu médico, sobre todo si tienes más de 50 años.

Tu estilo de vida puede ocasionarte estreñimiento

Son muchos los factores que pueden provocar el estreñimiento. Estos son algunos de ellos:

* Podría ser que algunos tipos de medicamentos produzcan como efecto secundario el estreñimiento

* Una de las principales causas de este padecimiento es una ingesta de alimentos bajos en fibra y poco consumo de líquidos.

* Otro punto a destacar es que muchas personas ignoran o dan poca importancia a los deseos de evacuar. Esto jamás debes de pasarlo por alto, pues las heces pueden secarse en el recto en donde muy probablemente se impacten y sea muy difícil y doloroso eliminarlas.

* El alcohol y las bebidas con cafeína también hacen que las deposiciones se endurezcan.

* El sedentarismo así como la falta de ejercicio disminuyen el movimiento intestinal.

* El hipotiroidismo (disminución de los niveles de hormonas tiroideas en el plasma sanguíneo) y la depresión, están asociadas al estreñimiento.

* Asimismo toda aquella persona que se recupera de una cirugía abdominal o quien padece de hemorroides, es probable que desarrolle estreñimiento.

*Ciertos depresivos y antiácidos pueden contener aluminio y carbonato de calcio, sustancias causantes de este malestar.

¿Cuál es la solución?

Lo que los médicos más recomiendan para solucionar este problema, es modificar la dieta. Esto significa la importancia de beber más agua y consumir más alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, frutos secos, pan integral y cereales.

La siguiente relación demuestra claramente de qué manera se puede prevenir el estreñimiento:

· La fibra debe ser parte fundamental en tu dieta diaria. Consume salvado, pan integral, cereales, fruta, verduras con hojas, la piel de las papas, chícharos y frijoles.

· Evita en mayor medida los alimentos refinados y procesados, como el queso y el pan blanco.

· Toma líquidos por lo menos de seis a ocho veces al día, pero limítate en las bebidas alcohólicas y en las que poseen cafeína.

· No utilices laxantes por un tiempo prolongado. Con esta clase de acciones el intestino se acostumbrará a trabajar bajo la influencia de ellos, y ya no por sí solo.

· En cuanto sientas deseos de evacuar, acude al baño. Las deposiciones se vuelves duras y secas mientras más tiempo permanecen en el cuerpo.

· Trata de acostumbrar a tu cuerpo y crea una rutina regular para acudir al baño todos los días a la misma hora.

· Ejercita tu cuerpo con más periodicidad.

Tomando en cuenta estas sencillas recomendaciones, podrás aliviar o evitar que el estreñimiento afecte tu vida. Pero si a pesar de lo anterior continúas con los malestares es mejor que consultes a tu médico, quien estudiará tu caso y encontrará la causa del estreñimiento.

Referencia informativa: “La guía de la nutrición familiar”. Televisa, 2005, pp. 18-19; Stoppard, M. “Guía de la salud familiar”. Pearson Educación, 2004, pp. 363-364; http://www.entornomedico.org

Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, TodoEnSalud.org

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Cibercondría: Una nueva enfermedad acecha a los hipocondríacos

compuSe trata de una versión 2.0 para la generación cibernauta, la cual vuelve a Internet como un medio ideal para alimentar esta patología y volverla más peligrosa.

Aunque todavía no aparece tipificada en los diccionarios de términos médicos, algunos especialistas han comenzado a nombrarla como Cibercondría: una enfermedad gestada gracias al incremento del flujo de información en la red.

Se trata de una nueva versión de aquel padecimiento psicológico presentado por Hipócrates hace casi 2,500 años: la hipocondría, como una firme creencia de ciertos pacientes, sin fundamento alguno, de que sufren una o varias enfermedades. La diferencia con este upgrade de la hipocondría es que los “enfermos” surcan la web para descubrir horrorizados que ese “síntoma” obedece a un cáncer en los huesos, ya en su etapa final, sin recordar que el día anterior sufrieron un golpe menor en ese mismo lugar. De suerte que, un escozor, un ligero mareo o una simple jaqueca, serán los firmes indicios del padecimiento de una terrible enfermedad, casi siempre la más extraña o letal.

Según Arthur Barsky, psiquiatra en el Colegio de Médicos de Harvard, “estos pacientes van a la web y allí aprenden nuevas patologías de las que nunca habían oído hablar y descubren aspectos hasta ahora desconocidos de las viejas enfermedades”. Las estadísticas dicen que entre 3 y 6 por ciento de las personas creen padecer una enfermedad; lo que es peor, en la mayoría de los casos se automedican, porque en el remedio también encuentran esa infalibilidad que también hallan en el “ciberdiagnóstico”.

Dicen los expertos que, por lo general, una persona que sufre cibercondría va de lo simple a lo complejo, en esta cibernética cruzada. Primero busca los nombres de las enfermedades, después la comparación de los síntomas y, con esto, se desentrañan nuevas sintomatologías que hacen cada vez más exacto el diagnóstico. Finalmente, con los datos en la mano, se buscan tratamientos medicinales específicos; de hecho, muchos de ellos ni siquiera consideran asistir al médico y, aquellos que lo hacen, llegan con demasiada información en sus manos. “Cuando llegan con el especialista, indican a éste el tipo de procedimiento que debe seguir y los exámenes a prescribirles”, señala Claudia Sáez, psicóloga y terapeuta. “Y algo para tomar en cuenta, es que la inmensa mayoría de los cibercondríacos son muy jóvenes”, agrega.

Incluso, muchos de estos pacientes no sólo están seguros de la enfermedad que padecen, sino que luego de pruebas (que exigen a su médico) que salieron negativas, deciden optar por otros médicos y especialistas. Así, saltan de consulta en consulta, en busca de una confirmación a su certeza, debido a que no aceptan un “usted no tiene nada, señor”, por respuesta.

¡Achú… click!

Recientemente, Microsoft publicó un estudio; el primero realizado sobre este tema, el cual concluye: “muchos de los que se asoman a Internet para autodiagnosticarse con frecuencia, dan por buenas las peores hipótesis y concluyen que padecen las peores enfermedades”. A partir del seguimiento dado a 1 millón de cibernautas y de entrevistas a 500 más, el estudio revela contundentemente que “quien se levanta de la cama con jaqueca, enciende su computadora, consulta varias páginas y acaba pensando que tiene un tumor cerebral, lo más probable es que deba acudir a un psicólogo. Porque de lo que sí es probable, es que padezca cibercondría”. Otro elemento que se ha incorporado a todo esto es el de la cantidad de personas que, diariamente y con mayor frecuencia, consulta la web como fuente primaria de salud. Aproximadamente 85 por ciento de las personas con acceso a Internet, que enfrenta algún síntoma o dolencia, visita primero páginas médicas antes de acudir a consulta. “A ese ritmo, el médico de cabecera va directo a su desaparición”, señala irónicamente un artículo sobre la enfermedad en la publicación digital española La Vanguardia.

El principal problema radica en que para estas personas, es muy fácil hacerse de información de primera mano, acerca de padecimientos y enfermedades. Las que encabezan los listados cuando se teclean ciertos síntomas, son generalmente las más graves; ésas a las que las personas temen más y que son ideales para que un cibercondríaco encuentre la índole de su padecimiento. “Si tú escribes, en un buscador, el síntoma más simple como ‘mareos’, aparecerán cientos de páginas con infinitas causas; desde luego, un hipocondríaco va a pensar que tiene la peor de ellas”, dice la doctora Sáez. A lo que podría añadirse que la mayoría de los textos que inundan la red, se refieren a padecimientos de cierta importancia y muy raros los dedicados a causas simples, ya sean agruras por comer demasiado o salpullidos por falta de higiene. Google despliega 3 millones 180 mil páginas en español sobre dolor de cabeza, de las cuales algunas están asociadas a aneurismas cerebrales, tumores, accidentes isquémicos o cerebrovasculares; el dolor de pecho arroja 2 millones 260 mil páginas, asociadas algunas con el infarto cardíaco; y el dolor abdominal, 823 mil páginas, que encuentran asociación con apendicitis, oclusión intestinal, colecistitis, aneurisma aórtico abdominal disecante, y más. Nunca aparece un “empacho”, por cierto.

Las afecciones de la red

> Lo primero que sucede con los cibercondríacos es que sus temores los llevan a no diferenciar entre una página de la OMS y otra de horóscopos, cuando se trata de su “enfermedad”. No todas las páginas son lo bastante serias como para tomarlas en cuenta, en su diagnosis o tratamientos, po lo que se debe ser sensatos acerca de la credibilidad de las páginas que abren y a quién o qué organización pertenecen.

> Nadie estaría en contra de ese tipo de contenidos en la red. En realidad, muchas de las páginas que están colgadas en la red, sobre salud, son un referente valioso para especialistas que se mantienen al tanto de nuevas terapias y metodologías, pero ellos están capacitados para reconocen lo valioso e importante de cierta información.

> La cibercondría es por el momento sólo una advertencia de varios especialistas de distintas partes del mundo. No hay estudios, al margen del que realizó Microsoft, por parte de organizaciones de salud; tampoco estadísticas que ofrezcan dimensiones de los verdaderos alcances del problema. Sin embargo, la situación es real y los millones de hipocondríacos que habitan el planeta, encuentran un la red un número infinito de opciones que impulsa un resurgimiento de esta enfermedad, por sí mismo, como una de las primeras gestadas desde Internet.

Fuente: http://www.revistaopen.com.mx

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“Drunkorexia” y “diabulimia”, nuevos desórdenes alimentarios. No comer durante horas, o hacerlo en pequeñas cantidades para compensar las calorías ingeridas por el consumo de bebidas, es un trastorno alimentario cada vez más extendido

atracon1 Son diversas las publicaciones que difunden nuevos términos dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la “drunkorexia”, que se entiende como una abreviación de una serie de conductas desequilibradas como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. También nueva es la palabra “diabulimia”, un problema de la conducta alimentaria al alza entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de perder el máximo peso.

Las noticias sobre las manías y las obsesiones de muchos personajes famosos con las comidas que se decantan por el consumo exclusivo de alimentos orgánicos y libres de aditivos despertaron en su día el interés por un nuevo trastorno alimentario que fue acuñado con el término de “ortorexia”, entendido como la obsesión por la comida sana. A la obcecación por conseguir un cuerpo musculoso detrás de horas y horas de ejercicio intenso también se le puso un nombre, la “vigorexia”.

Ahora son diversas las publicaciones, blogs y páginas webs que difunden nuevos vocablos que se incluyen dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la “drunkorexia” que, sin ser la denominación médica oficial del trastorno, abrevia una serie de comportamientos insanos como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. Reciente es también el término de “diabulimia”, un creciente problema de la conducta alimentaria entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de reducir el máximo peso.

“Drunkorexia”: no comer para beber

El hecho de seguir una dieta de adelgazamiento supone considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga energética, se han de limitar con el fin de darle al cuerpo las calorías que precisa pero no más. Además de los consabidos dulces y snacks energéticos (patatas fritas y similares), el dietista-nutricionista, a la hora de planificar una dieta sana, también sugiere poner un límite al consumo de bebidas azucaradas y bebidas con alcohol.

Al reconocido perjuicio para la salud del consumo desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías) de todas aquellas bebidas alcohólicas. Un gramo de alcohol o etanol aporta 7 kilocalorías. Con ayuda de una fórmula para sencilla determinar los gramos de alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas.

Los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos si se suman a una enfermedad crónica como la diabetes

Así, pues, tomar una lata de cerveza (330 ml) supone al organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías; y un combinado supera las 200 calorías. Si se hace dieta, la limitación de tomar cervezas o combinados no suele ser bien admitida por los jóvenes, en general, y por las chicas, en particular, que son las que antes comienzan a querer adelgazar.

La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo, sobre todo, entre las chicas jóvenes. Varias publicaciones se han hecho eco de este comportamiento insano, y que podría incluirse dentro del grupo de los trastornos de la conducta alimentaria.

“La obsesión con estar delgado y la aceptación social del consumo de alcohol son parte del origen de este grave trastorno de la conducta alimentaria”, declaraba Douglas Bunnell, presidente de la Asociación Nacional de Trastornos de la Conducta Alimentaria (National Eating Disorders Association) de Estados Unidos a una publicación estadounidense que trató el tema. Este experto actualmente ocupa el cargo de director de The Renfrew Center, una fundación que engloba a una serie de centros médicos especializados en el tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria localizados en distintas ciudades americanas.

“Diabulima”

El término “diabulimia” trata de definir a un trastorno de la conducta que se gesta en personas recién diagnosticadas de diabetes tipo 1, que precisa tratamiento crónico con insulina. Uno de los signos comunes que preceden al diagnóstico de la diabetes tipo 1 es la pérdida de peso a causa del desequilibrio hormonal que acontece. La insulina es la hormona que en condiciones de salud regula el metabolismo de los distintos nutrientes, en particular el de los hidratos de carbono o azúcares.

Cuando el páncreas no secreta suficiente insulina, las células no pueden obtener energía a partir de los azúcares de los alimentos, y estos se eliminan por la orina, lo que conduce a un menor consumo y aprovechamiento energético, con la consiguiente pérdida de peso. Tras el diagnostico de la enfermedad, se comienza la terapia con una dieta adecuada combinada con insulina, y la persona va recuperando poco a poco el peso perdido. Sucede que muchas personas comen más azúcares para evitar las temidas hipoglucemias, bajadas bruscas de los niveles de glucosa en sangre (glucemia), lo que, a la larga, conduce a exceso de peso.

Este nuevo fenómeno conocido como “diabulimia” consiste en utilizar la condición de la disciplina alimentaria y, sobre todo, del control de la insulina que exige la diabetes para perder peso. Las personas afectadas reducen las dosis de insulina con el fin de bajar de peso de manera intencionada. El organismo al no tener suficiente insulina no puede aprovechar todos los azúcares, el aporte energético es menor y, en consecuencia, se pierde peso. Es fácil comprender que los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos si se suman a una enfermedad crónica como es la diabetes.

Sin insulina, aumentan los niveles de glucosa en sangre. Cuando llegan a unos niveles muy elevados (hiperglucemia) y se mantienen demasiado tiempo, se produce la cetoacidosis diabética, en la que la sangre se vuelve demasiado ácida. Los ácidos de la sangre dañan las células; esto puede conducir a una situación de coma, que puede llegar a ser mortal. A la larga, el exceso de azúcares daña los vasos sanguíneos que irrigan los nervios provocando neuropatías. Si el daño se produce en los vasos sanguíneos de la retina se puede sufrir retinopatía diabética, que afecta a la visión.

Aunque el término “diabulimia” puede dar a entender que comparte conductas insanas con la bulimia nerviosa -comer por atracón y luego purgarse para compensar el exceso de calorías ingeridas-, se puede comprobar que los signos de identidad son totalmente distintos.

NUEVOS DESÓRDENES, NUEVOS TÉRMINOS

Son diversos, y en ocasiones muy específicos, los síntomas y los signos que sirven para identificar los desórdenes alimentarios distintos de los más conocidos y de mayor incidencia, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Por ejemplo, la sensación de inapetencia durante toda la mañana y de gran apetito a la hora de la cena y durante la noche son señas características del síndrome del comedor nocturno.

Este comportamiento es totalmente distinto a lo que se define en clínica como “trastorno por atracón” o “binge eating”, que consiste en la ingesta exagerada de alimentos, en momentos concretos y de forma inconsciente, para calmar la ansiedad. El término de “ortorexia” se entiende como la obsesión por la comida sana, basada en la selección de alimentos orgánicos, sin aditivos, etc., y se incluye también dentro del léxico de los desórdenes alimentarios.

Incluso se está extendiendo el uso popular de la expresión “manorexia” para referirse a la anorexia nerviosa en varones.

Fuente:www.consumer.es

“LA DIABETES” un riesgo total. Es una de las enfermedades que más consumen el bienestar y la calidad de vida de las personas cuando no es debidamente controlada, y finalmente devastadora. ¿Y tú ya te hiciste un chequeo de glucosa?‏

diabetes_illus250x03 Es difícil hablar de una enfermedad que cauce tantos estragos como la diabetes, que puede arruinarla existencia si no se atiende a tiempo y se realiza un cambio de hábitos orientado a evitar los factores amenazantes. Principalmente para personas como yo, que hemos tenido la suerte de tener fallecimientos en la familia por esta enfermedad y sobre todo que es una alerta para cuidarnos mucho, ya que los antecedentes por herencia están latentes.

La médico internista María Guadalupe Fabián San Miguel, alertó sobre que en México hay sietemil pacientes con diabetes mellitus, enfermedad que es la causa principal de ceguera, amputaciones e insuficiencia renal crónica.

Un peligro grave, dejó ver, es que un gran porcentaje de la población ignora que es diabética y por ello carece de un inadecuado control de niveles de glucosa y prevención de complicaciones.

Ojos en peligro

El doctor Yudy Marín Alanoca, miembro de la Sociedad  de Oftalmólogos Militares, indicó que las enfermedades del ojo relacionadas con la diabetes constituyen una de las principales causas de discapacidad visual y ceguera a nivel mundial.

Se estima que más de 2.5 millones de personas en el mundo sufren retinopatía diabética y “el desconocimiento sobre las repercusiones de la diabetes en la visión representa un peligro para los pacientes diabéticos”.

Colocó en el horizonte las acechanzas: “La falta de control sobre los niveles de glucosa en sangre puede afectar la calidad de visión, favoreciendo el desarrollo de retinopatía diabética, así como contribuir en la evolución de catarata, glaucoma y degeneración macular relativa a la edad”.

Indicó que entre los diabéticos la prevalencia de catarata aumenta de tres a cuatro veces en comparación con personas sanas. “Además es un importante factor de riesgo para la progresión de la degeneración macular relativa a la edad y el aumento de la presión intraocular, condición asociada al riesgo de presentar glaucoma”.

Mal de males

Esto porque, comentó la doctora Fabián San Miguel, la diabetes, tiene que ver con numerosas complicaciones macro-vasculares como enfermedades cardiacas, nefropatía y neuropatía, así como problemas micro-vasculares, entre los que se destaca la retinopatía diabética, una complicación que se presenta en más del 40% de los diabéticos después de diez del ataque inicial de la enfermedad.

Según la Federación Internacional de Diabetes esta enfermedad afecta a 246 millones de personas en el mundo y, de continuar la tendencia, la cifra llegará a 380 millones para el 2025.

Javier Oviedo, director de Educación de Transitions para América Latina, dijo que las enfermedades provocadas por la hiperglucemia hacen que el ojo diabético sea más vulnerable al daño asociado por la exposición a la radiación UV solar.

Muchos pacientes con enfermedades oculares asociadas a la diabetes tienen una visual deficiente por discapacidad causada por deslumbramiento, pérdida del contraste, anomalías en la visión del color, defectos del campo visual y problemas de adaptación a la oscuridad, incluso durante las fases clínicamente silenciosas de la enfermedad.

El estudio La Diabetes y El Ojo, realizado por Healthy el Sight Institute y Transitions Optical, ” revela que existe una carencia alarmante de la atención del paciente diabético en el cuidado regular de su visión, así como ausencia de protección visual cotidiana que prevenga la aparición de enfermedades oculares”, advirtió el especialista.

Para no olvidar

La investigación señala la necesidad que tiene todo diabético de emplear medidas de protección como uso de lentes fotosensibles, convenientes para la protección de la visión, ya que bloquean automáticamente el 100% de la radiación UV solar, además de reducir el deslumbramiento y brindar confort visual.

El paciente debe mantener un control adecuado del índice de glucosa en sangre, hábitos de vida saludables, evaluaciones visuales y médicas regulares, así como la prevención y la atención de complicaciones, pueden evitar o reducir las secuelas de la enfermedad en los ojos y otros órganos y sistemas.

En la lucha contra la diabetes, son necesarias las estrategias de educación, prevención y control de la diabetes y sus complicaciones, podremos revertir tan alarmantes cifras y ofrecer una mejor calidad de vida y bienestar visual a los pacientes que la padecen.

Fuente: http://www.notisistema.com

Matará cáncer a 17 millones de personas en 2030. El Informe Mundial de Cáncer 2008 expone que para ese año habrá 27 millones de casos nuevos, lo que elevará a 75 millones de personas que vivirán con el padecimiento en el mundo

nino-cancer Un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer alerta de la tendencia creciente de esta enfermedad que, según sus cálculos, se cobrará la vida de 17 millones de personas al año en el 2030, frente a los 7.6 millones del 2007. Así figura en el “Informe Mundial del Cáncer 2008“, que ha presentado hoy la Agencia (IARC, por su sigla en inglés) , vinculada a la Organización Mundial de la Salud (OMS) .

Los expertos que han elaborado el estudio destacan que la incidencia de esta enfermedad se ha duplicado a nivel mundial en los últimos 30 años y advierten de que, si no se interviene pronto, seguirá creciendo de manera exponencial en los próximos años.

El informe pone como ejemplo que en el año 2030 habrá 27 millones de casos nuevos de cáncer, lo que elevará a 75 millones de personas las que vivirán con este mal en el mundo y se traducirá en una tasa de mortalidad anual de 17 millones de personas.

Estas cifras suponen un fuerte incremento con respecto a las de 2007, cuando se registraron 12 millones de nuevos casos de cáncer, 5.6 millones de ellos en países en desarrollo, y 7.6 millones de muertes, de las que 4.7 millones se dieron en economías en desarrollo.

El estudio destaca que la enfermedad está creciendo con mayor velocidad en los países de ingresos medios y bajos, que tienen menos recursos para combatirla.

No obstante, los países desarrollados no se libran de esta enfermedad, debido a un estilo de vida que favorece los malos hábitos, como la adicción al tabaco, seguido de la mala alimentación y la falta de ejercicio.

Con cerca de mil 300 millones de personas adictas a la nicotina en el mundo, el tabaco sigue siendo, dice el informe, la principal causa de cáncer y también la más evitable.

También los países en desarrollo sufren los males del tabaco, que genera el 12% de sus casos de cáncer, un porcentaje que sigue creciendo, mientras que otro 25 por ciento encuentra su origen en enfermedades crónicas.

El informe alerta de que, dado que hay una brecha de 40 años entre que se producen cambios en los hábitos del tabaco y se reduce la enfermedad, se cree que lo peor en los países en desarrollo está todavía por llegar.

El estudio advierte también de que, dada la tendencia actual, la tasa de enfermedad y muerte por cáncer se incrementará una media de un punto por año.

Los mayores incrementos se darán en China, la India y Rusia

Fuente: http://www.elmananadigital.com