El cerebro puede estar enamorado por años. De acuerdo con la investigadora Helen Fisher, en algunos casos, quienes están juntos por muchos años presentan la misma actividad en el cerebro que quienes aseguran haberse enamorado hace poco‏

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El cerebro puede permanecer profundamente enamorado por años, aseguró Helen Fisher, biólogo-atropóloga y experta de la conducta humana y atracción interpersonal.

La investigadora y su grupo de trabajo escaneron los cerebros de varias personas con alrededor de 50 años de edad y que en promedio llevaban 21 años de matrimonio.

“Todos ellos decían estar enamorados, no sólo sentían apego, y en todos ellos pudimos ver que sus cerebros tenían la misma actividad de los que aseguran haberse enamorado perdidamente hace poco”, aseguró.

La única diferencia que arrojó la investigación es que los recién enamorados también tienen activada una zona que produce ansiedad, mientras que los que llevan años amando tienen esa área en calma.

La biólogo-atropóloga agregó que con ello demuestra que el amor y el estar enamorado puede durar con el tiempo, y no más de tres meses o tres años, como algunos estudios aseguran.

“Cuando nos enamoramos, en nuestro cerebro se activa una zona que produce dopamina, un estimulante natural del sistema nervioso que nos hace enfocarnos, mentalizarnos, tener más energía y movilizarnos hacia nuestro objetivo: la persona amada”, explicó.

Dicha actividad es tan evidente que puede verse en un escáner cerebral. El cerebro es tan sensible, que todo lo que hacemos, sentimos o pensamos deja una huella en él.

Por lo anterior, Helen aseguró que sí existe el amor a primera vista. “Así como nos gusta instantáneamente un nuevo sabor de helado, también nos puede deslumbrar una persona, y ello hará funcionar nuestra cabeza”, explicó. Sin embargo, lo importante es lo que viene después.

Objetivo de Cupido

Pero, ¿qué nos hace enamorarnos de una persona y no de otra? Helen sospechaba que la biología nos hace más proclives a unos que a otros, y no estaba tan lejos.

Para encontrar la respuesta, confeccionó un cuestionario que contestaron más de 40 mil personas. “Con esos datos, confirmamos que la gente se divide en lo que yo llamó personalidades: el explorador, el constructor, el director y el administrador”. Cada uno de ellos está definido por las sustancias que generan en mayor cantidad.

El explorador (guiados por la dopamina) gustan de la aventura, es espontáneo, energético, creativo y curioso. “Un buen ejemplo es el Presidente Obama”, dijo Helen. Estas personalidades suelen buscar a sus parecidos.

A los constructores (que generan más serotonina), en cambio, les gusta lo estructurado y convencional, y al mismo tiempo tienen grandes redes y son personas muy sociables. Ellos también tienden a buscar a sus iguales.

Por su parte, directores y administradores se atraen mutuamente. Los primeros son analíticos, directos, confiados y agresivos. Y los segundos son creativos, idealistas sociales y no temen expresar sus emociones. El ejemplo perfecto son Hillary y Bill Clinton, respectivamente.

Pero el “temperamento cerebral” o factor biológico no es el único en la ecuación, las claves culturales también importan. “La gente suele buscar parejas con niveles económicos, de inteligencia y belleza similares”, aclaró Helen. La religión y la política tampoco escapan.

Pero más allá de los ingredientes de esta receta, Helen aseguró que la disposición a encontrar el amor es primordial. “Viví con un hombre maravilloso por 30 años. Nos adorábamos y pasamos el mejor de los tiempos. Murió el año pasado (fui esta mañana a visitarlo a su tumba) y ya estoy preparada para esperar qué viene ahora, y estoy segura de que él estaría encantado con esto”.

Aunque en las distintas culturas alrededor del mundo el amor se exprese de distintas formas, todos los seres humanos sienten amor exactamente de la misma manera.

Fuente: eluniversal.com.mx

Y como cerecita del pastel, de este tema, les dejamos este video de la conferencia “The brian in love” de helen Fisher, en TED, dónde más!


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Locura y amor se comportan igual en el cerebro. Las respuestas cerebrales al afecto son las mismas sin importar las diferencias culturales

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Estudios de exploración del cerebro han demostrado que el amor romántico temprano genera un patrón único de actividad cerebral. Regiones del cerebro relacionadas con la adicción incluso la enfermedad mental se encienden en el escáner cuando una persona ve una foto de su amado.

Pero la mayor parte de la investigación se ha llevado a cabo en las culturas occidentales como Gran Bretaña y los Estados Unidos. Así que los investigadores de la Universidad Stony Brook en Nueva York querían saber si el caos del amor romántico se traduce igual en todas las culturas. Por ejemplo, ¿un cerebro chino tiene el mismo aspecto que un cerebro de americano cuando se está enamorado?

Hay razones para pensar que cultura y país de origen influyan cómo amamos o al menos cómo lo expresamos. Por ejemplo, en las encuestas, la gente de China suelen describir el amor romántico “en términos mucho menos positivos”, señala Art Aron, profesor de psicología en Stony Brook, que ha llevado a cabo varios estudios sobre el amor y el comportamiento cerebral.

“En una cultura con una tradición de matrimonios arreglados donde el amor romántico es perjudicial, los estudios sugieren que podría haber diferencias en los resultados del cuestionario”, señala Aron. “El amor romántico no es gran cosa del todo incluso para nosotros. Tiene un lado trágico y oscuro si se cae en el amor y la persona no te quiere de vuelta o si buscas en una relación con alguien más. “

Cuando la gente habla en China sobre el amor, a menudo “tienden a recoger los rasgos más negativos, palabras como ansiedad, miedo y depresión”, explica Aron. “Los estadounidenses también emplean algunas emociones contrarias, pero el número de resultados negativos es mucho más alto para los chinos”.

Por eso, cuando uno de los estudiantes de postgrado de Aron, Xiaomeng Xu, decidió pasar parte del verano en China, el equipo se dispuso a estudiar los cerebros de los ciudadanos chinos que dijeron estar recién enamorados. Los resultados se divulgan en línea en la revista Human Brain Mapping.

Descubrieron que las diferencias culturales en cómo se expresa el amor no cambian reacción neurológica del cerebro para el amor romántico. Las exploraciones demostraron que el amor ilumina el cerebro de la misma manera, independientemente de su origen étnico.

“Esta medida no depende de la cultura”, explica Aron. “Hemos sido capaces de replicar los hallazgos en una cultura donde todo el mundo pensaba que el amor sería el más diferente.”

Para estudiar el amor en el cerebro, los hombres y las mujeres se colocan tomógrafos y se les muestran imágenes de sus seres queridos. También les enseñan fotos de un amigo o familiar en los que no tienen sentimientos románticos. Al igual que en los estudios de amor en los Estados Unidos, la foto de la persona amada evoca un patrón único de activación neuronal en el área del cerebro asociada con la recompensa intensa similares a los patrones se muestra cuando las personas consumen drogas adictivas o jugar.

En el estudio en China, los investigadores tomaron el paso adicional de darle seguimiento a las relaciones durante 18 meses. Luego les preguntaron a las parejas cómo calificarían la relación en una escala de siete puntos. Aunque todos los participantes que continuaban en el proyecto decían estar felices juntos, algunos de ellos le dieron 6 puntos a la relación, mientras que otros le otorgaron el número uno 7. Volviendo al escaneado el original, los investigadores encontraron claras diferencias en los patrones cerebrales de los que tuvo la satisfacción más alta en comparación con su relación a los que dieron puntuaciones ligeramente inferiores.

“Para nuestro deleite hay algunos patrones muy claros “, dijo Aron. “Buscamos que algún área del cerebro predijera estos comportamientos y obtuvimos muy buenos resultados”.

Aron advierte que los hallazgos son de exploración y necesita que se repliquen. Pero su trabajo sugiere, por primera vez, que la intensidad de los patrones cerebrales durante la primera fase del amor romántico puede ser capaz de predecir la calidad de la relación de 18 meses a futuro.

“Creo que lo que nos llevamos de todo esto es que el amor no es más que una construcción cultural”, dijo Aron. “Lo que el estudio sugiere es que el amor es una fuerza poderosa en la vida humana. Que lo que está pasando en el nivel profundo del cerebro es más o menos igual en todas partes. Pero, por supuesto, cómo hablar y pensar en ello, qué podemos hacer para demostrar afecto a los demás, etc., pueden ser moldeados por la cultura. “

Fuente: mundoejecutivo.com.mx


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Según un estudio tan sólo le bastan 8.2 segundos a los hombres para enamorarse. Una mirada fija a los ojos de una mujer durante este tiempo es suficiente para desarrollar ese sentimiento‏

enamorados Un nuevo estudio científico ha revelado que los hombres necesitan mirar fijamente a los ojos de una chica durante 8.2 segundos para enamorarse, aunque para desgracia de muchos, esto no sucede en el caso de las mujeres.

Entre más mira un hombre a una mujer fijamente al momento de conocerse por primera vez, significa que más interesado está en ella y esto puede derivar en un sentimiento.

La investigación, publicada en la revista “Archives of Sexual Behavior” (Archivos de la Conducta Sexual) y que retoma el Telegraph, señala que si esta mirada llega a durar tan sólo 4 segundos, significa que el varón podría no estar tan impresionado con la persona que acaba de conocer.

En el caso de las mujeres, los resultados fueron distintos. Ellas dejan su mirada fija en los hombres durante el mismo tiempo sin importar si los encuentran atractivos o no al verse por primera ocasión.

Para llegar a esas conclusiones, los científicos utilizaron cámaras ocultas para monitorear los movimientos de la retina de 115 estudiantes mientras hablaban con actores y actrices. Posteriormente, se les pidió que rankearan a las personas con las que habían conversado en base a su atractivo.

Los hombres miraron fijamente a los ojos de las actrices que consideraron más atractivas por un periodo promedio de 8.2 segundos, y bajó a 4.5 con aquellas que calificaron como menos guapas.

Por su parte, las estudiantes, fijaron la mirada en los ojos de los actores durante el mismo periodo de tiempo, sin importar si éstos les parecían atractivos o no.

En sus conclusiones, los investigadores creen que los varones usan el contacto visual para encontrar a aquellas parejas que les parezcan más fértiles. En cambio, las mujeres son más cautelosas en atraer a aquellos no deseados debido a los riesgos que representan los embarazos no deseados y el ser madres solteras.

Fuente: http://www.elsiglodetorreon.com.mx

Una cosa es amar y otra, necesitar‏

amordebonequinhoLa necesidad de sentirse amado es natural, pero cuando nace de una baja autoestima sólo se está buscando en la pareja algo que compense una carencia de afecto. Se espera recibir, sólo eso… y ésta es una necesidad pueril.

La idea del sacrificio de amor es muy romántica. Sin embargo, conlleva una contradicción: Si el amor busca la felicidad, ¿cómo puede aceptar el sacrificio? El enamorado no sufre regalando ni recorriendo grandes distancias para ver a su amada. Hasta podríamos decir que le es fácil. Los padres que aman a sus hijos con gusto cambian su propia comodidad para favorecerlos. Lo mismo ocurre en el noviazgo cuando se trata de ir, venir, dejar de hacer o hasta escalar una montaña.

Lo que sí es difícil de sacrificar es la figura idealizada del amor. La mayoría de la gente ha soñado alguna vez en su vida con encontrar a la pareja ideal: el famoso príncipe azul o la mujer perfecta. Desde la infancia, cuando uno comienza a tener relaciones con el sexo opuesto hasta ya entrada la madurez, se anhela encontrar a alguien con quien obtener la felicidad, el amor de la vida.

Cada uno construye su propia fantasía de acuerdo con lo que le gusta. Según las épocas van variando los ideales. En la actualidad, se ha resaltado la cualidad de la belleza física. Proliferan los gimnasios y los salones de belleza. Ser visto y gustado se ha vuelto una prioridad. Esta figura ideal se empieza a construir en la infancia. Los modelos paterno y materno juegan un papel muy importante. No es verdad que todos los niños buscan más tarde una mujer como su madre. Esto depende de la experiencia que hayan vivido en relación con su madre. Algunos procuran encontrar exactamente lo contrario.

Lo que tienen en común las figuras idealizadas es que cumplen expectativas de lo que uno quiere recibir, no de lo que se quiere dar. De ahí el príncipe que rescata o la mujer bella y comprensiva. Es el ideal del complemento de aquello que se quiere ser. Un niño que sueña con convertirse en héroe soñará con una mujer frágil y desgraciada a la que pueda rescatar. Algunas niñas quieren ser “necesarias” y desean un hombre con alguna deficiencia que ellas puedan cubrir.

Por siglos, muchas figuras idealizadas se inspiraban en prototipos de cuentos, leyendas y relatos. El conquistador, el héroe, la princesa, la cenicienta, etc. Actualmente se han creado nuevos modelos a través de la publicidad. El que tiene su propio avión, el que toma tal bebida, la mujer que utiliza cierto tinte en el cabello. También se han agregado modelos como las estrellas de cine y televisión, o deportistas que ganan fortunas.

Cualquiera que sea la figura idealizada suele ser un estorbo en la mayoría de los noviazgos. El otro puede parecerse, pero jamás será igual ni podrá cumplir todas las expectativas. Para quitarla de en medio, es necesario traerla a la conciencia, analizarla, ver lo que es, entender todo el absurdo que la rodea y deshacerse de ella. Esto es trabajo de cada quién.

Fuente: www.fernanda.com.mx

“El amor dura tres años”. Según su Autor, Frederic Beigbeder, después de un tiempo de vivir en pareja, a veces el amor y el deseo disminuyen para dar paso a la frustración y las ganas de salir corriendo‏

el-amor-dura-tres-anos Un  mosquito vive un día, una rosa tres días, un gato trece años, el amor, tres. Así son las cosas. Primero  hay un año de pasión, luego un año de ternura y luego un año de aburrimiento…..

El amor es una catástrofe espléndida: Saber que te vas a estrellar contra una pared, y acelerar a pesar de todo: correr en pos de tu propio desastre con  una sonrisa en los labios …… El amor es la única decepción programada. La única desgracia predecible que deseamos repetir ……… Amar a alguien que te ama también es narcicsismo.

Amar a alguien que no te ama, no es amor. Hay que decidirse: o vives con alguien o lo deseas. No se puede desear  lo que se tiene, es antinatural ….. El matrimonio es criminal por que mata el misterio. Conoces a una criatura fascinante, te casas con ella y de repente la criatura fascinante se esfuma: se ha convertido en tu mujer. ¡que insulto! ¿Que decadente para ella!. “Cuando  lo que deberíamos de buscar sin descanso, durante toda la vida, es una mujer que no te perteneciera nunca”. …..

El amor que dura tres años es el que no ha superado montañas o frecuentado los bajos fondos …. el amor solo dura si ambos saben  lo que cuesta, y  vale más pagar por anticipado, si  no te arriesgas a tener que pagar la cuenta a posteriori.

No hemos sido preparados para le felicidad por que no estamos preparados para el dolor …. tenemos que saber quienes somos y a quien amamos.

Reconquista a tu pareja. ¿Tu relación ha caído en una espantosa rutina y no sabes qué hacer? No te preocupes, hay forma de arreglarlo, no pierdas detalle de los siguientes tips para reavivar la llama

pareja¡Que razón tenía el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset al definir el amor como un estado de “imbecilidad transitoria”! Al inicio de una relación amorosa todo es perfecto, se vive en un mundo rosa lleno de miel, amor y pasión, todo esto debido a los efectos químicos y biológicos del enamoramiento.

Pero, con el paso del tiempo y distintos factores -trabajo, dinero e hijos- se va cayendo en una inevitable rutina, por ello te damos varios tips para reavivar la llama del amor.

1. Comunicación constante con la pareja: siempre expresando lo que se siente ante la relación; es muy importante nunca utilizar como arma la mentira.

2. Llegar a ciertas concesiones para complacer al otro: por ejemplo si a uno le encantan las películas de terror y al otro de ciencia ficción, llegar a un acuerdo para complacer a ambos.

3. Los problemas se quedan en la puerta de la recámara: cuando se llegue a la cama después de la jornada laboral, no invadir a la pareja con los múltiples problemas del día, la idea es que la habitación se convierta en un lugar de relajación y amor.

4. Sorprénderlo con regalos: rescata los detalles perdidos; esto no quiere decir que te gastes un dineral, pues la sorpresa puede ser un simple mensaje para desearle buen día, una llamada para saludarlo, una nota, o un desayuno en la cama.

5. Planear nuevas aventuras: los fines de semana ir a los lugares a los que nunca se haya asistido, innovar y atreverse a realizar juntos cosas nuevas para darle variedad a la cotidianeidad.

6. Compartir algún proyecto: plantearse objetivos a cumplir como hacer ejercicio juntos todas las mañanas o colaborar para alguna causa, el punto es hacer cosas que los unan más.

7. Mantener el buen humor: ante toda discusión o problema una sonrisa siempre será la mejor aliada, así que antes de gritar o pelear se debe respirar hondo y ver las cosas con paciencia y serenidad.

8. Cuidar la vida sexual: que ni el tiempo ni las ocupaciones desplacen este rubro en la vida de la pareja; es muy importante mantener un canal abierto para expresar los deseos y fantasías.

9. El autocuidado: nada mejor que quererse a sí mismo para lograr una constante renovación tanto en el interior como en el exterior y transmitir esa seguridad al ser amado.

10. Cultivarlo todos los días: lo más importante es recordar que el amor es un desafío constante que tiene que cuidarse y procurarse día a día.

Para consultas con la terapeuta Valeria Villa, comunicarse al 5606 7245 o al correo: valevilla@prodigy.net.mx

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx

AMAR ES CRECER. SABER AMAR ES SABER SER RESPONSABLE EN LA JUSTA MEDIDA. ES UN TRABAJO CONCIENTE, SIGNIFICA UNA DISPOCICION NO UN DESEO. NO ANELAMOS AMOR SI NO QUE ELEGIMOS AMAR.

20080224-amor-pinguinos Si, el amor, lo que leemos en las grandes novelas románticas, lo que se ha vuelto en una mercancia perfecta para comercializar telenovelas de pésima calidad.

El amor no es un sentimiento. Es una elección. Cuando decidimos evitar a otras personas no estamos siendo amorosos. Cuando decidimos abandonar a su  suerte a una persona entonces no la amamos. Cuando nos escondemos en excusas para no extender la mano, incluso a nosotros mismos, entonces no amamos:

“Es que no tengo coche”.

“Es que estoy  ocupado”.

“Luego te llamo para saber como estás, por ahora prefiero ver mi programa  favorito”.

Hemos elegido no amar.

scott-peckEn su clásica obra La nueva psicología del amor, el psiquiatra Scott Peck afirma que las personas neuróticas o con desórdenes de personalidad tienen dificultades para amar. Las primeras cargan con demasiada responsabilidad y a las segundas les falta ser más responsables con los demás. Responsabilidad es pues una característica de amor maduro y auténtico. Y el amor en ese sentido sirve para ser mejores personas. Sirve para vivir y convivir en paz y con alegría. Amar con madurez nos conviene.
He aquí una breve descripción del libro:

La vida es difícil. Resolver sus problemas es siempre un proceso doloroso. El doctor Scott Peck, destacado psiquiatra norteamericano, nos alienta a enfrentar las dificultades y cambiar nuestra forma de vivir y de relacionarnos.

Su enfoque se orienta hacia la integración de la psicología y la espiritualidad. Trata temas como la autodisciplina, la responsabilidad, la naturaleza de las relaciones amorosas, el mito del amor romántico, los riesgos de la independencia y el compromiso, cómo reconocer la verdadera compatibilidad, cómo distinguir amor de dependencia, cómo llegar a ser una persona auténtica y un padre sensible.

Pero ¿Qué es el amor? Para Peck el amor romántico, ese que espera del otro lo mejor de sí, es un amor infantil. Pensar que el enamoramiento es para siempre nos perjudica. No son pocas las parejas que caen en la dependencia del otro. Se trata de una relación que impide el desarrollo y florecimiento de las personas. El auténtico amor, es la voluntad de procurar el creciemiento de uno mismo o de otras personas. En ese sentido el amor tiene una meta. Es también un proceso que se alimenta de sí mismo. Es un trabajo consciente. Se trata de amarse y amar. Sifnifica una disposición, no un deseo. No anelamos amor si no que elegimos amar.

Dependencia no es amor

Todas las personas queremos que nos consientan, que nos mimen, que nos ayuden. Cuando provocamos que  nuestra pareja o nuestros hijos se vuelvan dependientes de nosotros, les estamos atrofiando y robando  capacidades. Quizás nunca se alejen pero tampoco estamos  procurando su crecimiento y bienenstar. Las  personas dependientes son pasivas. Sienten que algo les falta. En consecuencia buscan salidas a su depresión, siendo las más comunes el alcoholismo y otras adicciones. Las personas dependientes o que generan dependencia generalmente tuvieron una niñez con poco amor. Es ideal creecer juntos pero mantener  independencia. Que cada persona sea capaz de sobrevivir sin la ayuda del otro significa que se respetan  mutuamente. Se autoafirman y sobre todo, se admiran mutuamente.

Fuentes: http://elblogdelasdescargas.blogspot.com y otros

Los expertos dicen que es un error pensar que se debe estar enamorado para contraer matrimonio y postulan que lo mejor es una relación en la que importe menos preguntar “¿cuánto me quieres?”, sino “¿cómo me quieres?”. Debe pesar la calidad, más que la cantidad‏

images “Creemos de manera errónea que para casarse, hay que estar enamorado”, escribe Mauricio Valenzuela, experto sicólogo, filósofo y terapeuta, antes de asegurar que “en los próximos 10 años, siete de 10 matrimonios actuales, terminarán por separarse”.

Como una ayuda para aquellos que creyeron en un proyecto de pareja y que aún no comprenden bien qué fue lo que pasó, es que Valenzuela publicó su último libro Novias de negro. ¡El matrimonio está en crisis!

“En 1990 en Chile, se efectuaron aproximadamente 100 mil matrimonios. En 2007 fueron casi 60 mil. De las parejas formalmente casadas en 1990 se anularon 3 mil. En 2007 fueron 15 mil, por lo cual es altamente probable que para el 2020 se casen unas 20 mil parejas y se separen otro tanto”, afirma para ejemplificar cómo ha empeorado la situación conyugal en una sociedad de consumo.

Hasta que la muerte nos separe…

Durabilidad, estabilidad y armonía son los conceptos clave que Valenzuela asegura debe tener una pareja que aspire a proyectarse en el tiempo.

Sin duda, es un panorama que no parece fácil de alcanzar, por más simples que se escuchen sus palabras. El sicólogo lo atribuye a que “en general se están teniendo relaciones de mala calidad, muy inestables; un día te quiero y al otro día no, y se suele caer demasiado y muy pronto en la falta de respeto, se dicen ‘si te gusta, bien, y si no, chao’. Eso es lo que yo denomino relaciones de desecho”.

Por eso, el autor escribe que es un error pensar que se debe estar enamorado para contraer matrimonio y postula que lo mejor es llevar un “amor templado”, en el que las cosas sean menos pasionales; una relación en la que importe menos preguntar “¿cuánto me quieres?”, sino “¿cómo me quieres? Debe pesar la calidad, más que la cantidad.

Locuras masculinas por amor‏ ¿Cómo es el proceso del enamoramiento desde el punto de vista masculino? Desde el ligue hasta el rogar la reconociliación

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Por amor, los varones hacemos cosas locas, ya solo por creer que existe. Y esas locuras se dividen en tres clases:

a) Las que se cometen para enganchar al ser amado

b) las que se hacen luego de haberlo conquistado, cuando a uno lo curte la sospecha de que la presa puede escapar

c) cuando ya se las tomó y pretendemos inútilmente convencer a esa persona de que acaba de cometer el gran error de su vida.

Pero vayamos al principio. La primera extravagancia se presenta cuando hay que inventar una razón inexistente para entablar charla con esa mujer que nos gusta, y con la que no tenemos ni el menor vínculo. Como siete de cada diez hombres teme ser rechazado, algunos buscan consejo de amigos o compran un libro sobre cómo levantarse minas. Y tratan de seguir alguna receta que de resultado con “esa” justamente, intentando convertirse en el personaje que a ella le dilate las pupilas.

Luego, una vez que fueron a comprar las aspirinas de a una para hablar con la farmacéutica, o abrieron una caja de seguridad aunque sean más pobres que una langosta, nada más que para charlar con la empleada del banco, si logran, tartamudeo previo, invitarla a cenar, muchos tipos cometerán la locura de hipotecarse el sueldo llevándola a un restaurante carísimo, comprándole flores exóticas y hasta alguna prematura joya, para luego descubrir que a ella le encantan los vagos que no pueden pagarle un agua sin gas, y que se comportan como un cancherito de escuela secundaria.

Pero como el terrícola se caracteriza por chocar siempre con la misma piedra, vendrá luego el tatuaje con su nombre, la serenata de mariachis y el pedido de casamiento frente al río, mar o charco de cualquier especie. A partir de allí, algunos tipos responden a ese “si quiero” de ella con un “si, querida” por el resto de sus vidas, a cuanto antojo ella exprese. Y a partir de allí, por amor, hay quienes modifican su cuerpo, cambian de religión, lo dejan todo y viajan a otros países a empezar de nuevo siguiendo a su pareja, soportan malos humores, embargan sus bienes, se bancan sus amigos y cuñados, se contagian graves enfermedades, y algunos ¡hasta deben acompañar a su amada a un recital de Cheyenne!.

Finalmente, cuando se comprueba que nada es suficiente, cuando para el otro dejamos de brillar, al ver que se fue y se llevó hasta el abrelatas y el hilo de coser, entonces, le enviamos doscientos mil e-mails rogándole otra oportunidad, vamos a visitar a esa suegra a la que antes le echábamos insecticida, para que la convenza a la hija de volver con nosotros, le instalamos un pasacalle en la puerta de su edificio gritándole nuestro amor, y demás sandeces sin sentido y utilidad alguna.

Pero lo difícil es entender que uno solo intenta amarse a si mismo, y que busca a otro, un ideal, que se ocupe de esa tarea, mientras nosotros pretendemos hacer algo más importante. Y esto sí que es una verdadera locura.

Fuente: http://www.todamujer.com  Por Luis Buero

La química del matrimonio feliz

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¿Puede la estrecha convivencia mantener siempre fuerte y armoniosa la relación de una pareja o, por el contrario, deteriorarla y provocar la ruptura? Los últimos hallazgos en el campo de la química cerebral indican que ambas cosas son posibles. Si una pareja no logra superar los escollos de las distintas etapas del matrimonio, quizá acabe por separarse. A menudo la ruptura es predecible porque el cerebro dicta una serie de reacciones naturales durante cada fase de la relación. De la manera como se afronten esas etapas depende que el matrimonio dure o se termine.

Llevo 20 años estudiando cómo la química cerebral de hombres y mujeres influye en el matrimonio, desde la etapa del enamoramiento hasta la de consolidación de la vida en pareja. Comprender las diferencias conductuales que existen entre el varón y la mujer puede ser la clave para que el amor perdure toda la vida.

Etapa 1. Enamoramiento

Cuando dos personas se enamoran, ocurren cambios en su cerebro. Aumenta mucho su secreción de feromonas (sustancias que actúan como señales sobre los sentidos), así que cuando se huelen o miran, es como si sus mentes se fusionaran. La alta concentración de la hormona oxitocina puede hacer que soslayen o no se percaten de sus respectivas conductas molestas, pero al final la pasión disminuye y la relación pasa a otra etapa.

Etapa 2. Desencanto

Al cabo de unos meses, la química cerebral y hormonal empieza a cambiar, y la parte ‘pensante’ del cerebro –la corteza– comienza a percibir los defectos de la pareja. Entonces sentimos mutuo enojo, irritación e incluso cierto temor. Si nos casamos durante la etapa 1, en la segunda etapa podemos empezar a poner reparos.

Mientras el marido se apoltrona frente a la televisión en vez de conversar con su esposa, ella quizá comience a preguntarse: ¿En qué estará pensando? Se siente rechazada, sobre todo porque él ha dejado de revelarle sus emociones y sentimientos.

Por su parte, él no entiende por qué su mujer ha empezado a criticarlo por ‘pequeñeces’. Llevan unos años de casados y quizá ya tengan un hijo. ¿Qué más quiere ella? Aunque él sabe que está fallando en algo, no se le ocurre cómo remediarlo.

Se han disipado las sustancias cerebrales que prevalecían en la etapa del cortejo y el enamoramiento, y la pareja siente desilusión. En ese momento resulta fácil atribuir la falla a nuestro cónyuge y pensar: No es la misma persona con quien me casé.

Con todo, es normal pasar por este periodo de confusión, de merma de sustancias químicas en el cerebro de ambos. Es también un paso indispensable para que sus mentes tan disímiles ‘se fusionen’ y empiecen a funcionar coordinadamente.

Etapa 3. Lucha de poder

La pareja que experimenta el desencanto suele enfrascarse luego en una lucha de poder. Ambos contrarrestan la merma química tratando de lograr que el otro vuelva a ser como era (o creían que era) en la etapa de enamoramiento. Mientras dura esta lucha, afrontan la dificultad adicional de ser neurológicamente ‘distintos’, ya que su respectivo cerebro los hace pensar, comportarse e incluso amar de manera muy diferente.

Se trata de un periodo doloroso, y por estar enfrascada en la lucha de poder, la pareja no se percata de que sus diferencias cerebrales en realidad pueden ser la clave para que su matrimonio dure toda la vida.
Mientras se encuentra en esta etapa, el hombre quizá desee realizar más actividades independientes, y la mujer, tener más contacto con sus amistades. Aunque esta tendencia se origina en conductas y funciones de género aprendidas, las diferencias se acentúan por efecto de hormonas como la testosterona y los estrógenos.

¿Cómo repercute esto en el matrimonio? Una de las principales razones por las cuales las parejas se atacan despiadadamente durante la etapa de lucha de poder son las actitudes que hombres y mujeres tenemos respecto a la independencia conyugal. No resulta sorprendente que muchos matrimonios que acaban en divorcio duren entre siete y ocho años, en promedio: el mismo tiempo que cada persona invierte en tratar de que su pareja ‘cambie’.

Sin embargo, la naturaleza no nos permite dar marcha atrás al reloj químico y neurológico, y el ciclo de vida sigue su curso. Una nueva etapa de la relación comienza cuando ambos cónyuges se descubren por fin como hombre y mujer y como amantes. Para ello es necesario que los dos cobren conciencia de ciertos elementos que habían permanecido ocultos bajo la superficie.

Etapa 4. Despertar

Lo que muchas parejas no consiguen entender es que, antes de asumir cierta independencia en su relación, hay un paso previo que les pasa inadvertido a ambos. Durante las tres primeras etapas del matrimonio, los esposos mantienen una convivencia muy estrecha, lo que anula sus respectivas individualidades. Un hombre puede considerar una pérdida de tiempo las emociones de su mujer, así como su necesidad de comunicación, sus deseos sexuales e incluso su actitud hacia las tareas domésticas. A su vez, ella puede percibir como egoístas o amenazadores los hábitos, pasatiempos, preocupaciones de trabajo y la necesidad de independencia de su marido.

Durante la cuarta etapa, la pareja ‘despierta’: cobra conciencia de que la estrecha cercanía en que han vivido no es tan saludable y que ahora deben separarse en un sentido psicológico. Esta separación no implica divorciar-se: significa comprensión recíproca. Durante el despertar, la parte pensante del cerebro prevalece y contrarresta las reacciones emocionales que podrían generar conflictos y una sensación de pesadumbre por la pérdida o disminución de la pasión.

Así, cuando la mujer hace algo que molesta al marido, éste quizá se contenga, guarde silencio y se limite a pasar por alto el asunto. A su vez, cuando él hace algo que a su esposa le resulta enfadoso, ella podría decir comprensivamente: ‘Ahora entiendo de qué se trata esto’.

Al final, los hombres se dan cuenta de que las mujeres tienen razón: si no hay suficiente cercanía, lo más probable es que la relación se vaya a pique. Pero también los hombres están en lo correcto: si no se goza de suficiente independencia, es muy probable que ocurra lo mismo.

Cuando nos alejamos demasiado de nuestro cónyuge, se va extinguiendo el amor de que disfrutamos al principio, mas la relación tampoco sobrevivirá si hay tal cercanía que uno de los dos impida que el otro se sienta libre. La clave del éxito estriba en comprender las ventajas de la química cerebral masculina y femenina.

Etapa 5. Consolidación

El equilibrio entre las formas prototípicas de relación entre hombre y mujer constituye un estado de amor equilibrado al que yo llamo ‘independencia íntima’. La lucha de poder se termina, y la pareja adopta las estrategias del amor maduro, que fomentan la independencia y la intimidad al mismo tiempo. Los esposos ahora conviven, crían a sus hijos y dan y reciben amor, pero no porque se hayan vuelto iguales, sino porque han aprendido a ser felizmente distintos.

Cómo fomentar la intimidad

Las parejas felices:
· Establecen ritos de apego, como salir solos a cenar, llamarse por teléfono o enviarse mensajes electrónicos cuando alguno de los dos sale de viaje. Tales hábitos se convierten en los pilares que sostienen la relación, pero cada momento del matrimonio no tiene que ser íntimo siempre: ambos saben que esos ritos mantienen la fuerza del amor cuando la vida se vuelve complicada y estresante.

· Se tratan con amabilidad y respeto en por lo menos 95 por ciento de sus interacciones. Aunque solemos creer que nadie merece un mejor trato que nuestra pareja, cuando nos enfrascamos en la lucha de poder pensamos más bien que debe ser nuestro blanco para desfogar el estrés. Los lóbulos frontales de nuestro cerebro cumplen su función con madurez cuando nos damos cuenta de que la amabilidad es fundamental para tener un matrimonio feliz.

· Resuelven sus desavenencias en vez de dejar que la situación empeore. Es cierto que se enojan y discuten, pero se ofrecen disculpas por su mal genio y procuran solucionar los conflictos. En caso necesario, acuden a sus familiares y amigos o a especialistas en busca de ayuda.

Cómo defender la independencia

Las parejas felices:
· Respetan sus excentricidades y diferencias, sobre todo las de género. Si el marido acapara el control remoto cuando ven televisión, la mujer, en vez de enojarse, lo tolera de buen grado. Y cuando ella quiere hablar sobre sus sentimientos, él sabe lo importante que es esto para su esposa y se da tiempo para escucharla.

· Mantienen su círculo personal de amigos (por lo común mujeres en el caso de ella y hombres en el de él) y se alientan para conservar esas amistades. Con el tiempo llegan a descubrir que, aunque su cónyuge es su mejor amigo, aún satisfacen muchas de sus necesidades emocionales a través de otras personas.

· Se conceden distintos dominios conyugales. Si para uno es muy importante una actividad especial, pasatiempo, deporte o cierta forma de socializar, el otro lo respeta y alienta. Así, cada uno tiene espacios, tiempos y actividades propios que le brindan libertad e independencia.

Es fundamental tener conciencia de que los sentimientos que existen entre los dos tal vez cambien con el paso de los años y que ese cambio es normal. La química cerebral determina en parte que esto ocurra, así que resulta inútil tratar de evitarlo. Es mejor dejar que la biología lo guíe a uno hacia la comprensión y hacia un amor natural y perdurable. A fin de cuentas todos los seres humanos somos criaturas de la naturaleza, y ella sin duda es muy sabia.

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¿Enamorado? ¡Eres presa de un estado de demencia temporal!

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amor-demencia.jpg Aún siguen los efectos del 14 de Febrero, el amor, el amor, el amor, ese estado emocional perfecto para todos los seres humanos. Definido por poetas, por escritores, o por uno mismo, siempre estará presente en nuestras vidas, aunque dice que no dura para siempre.

El amor, que en términos neurológicos es un estado físico-químico de demencia temporal, suele durar un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica.

Durante el enamoramiento se activan sustancias químicas en el cerebro que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado. De ahí que también se le compara con un estado obsesivo compulsivo, explicó Georgina Montemayor Flores, anatomista de la Facultad de Medicina, en un boletín difundido por la UNAM.

En sus etapas iniciales, la obsesión llega a ser tal que las personas dejan de ser productivas; hasta la gente más brillante, agregó Montemayor Flores, pierde la compostura cuando está enamorada, porque se activan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo y las partes del sistema límbico.

De hecho, el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así todo el tiempo. Lo asombroso es que el encéfalo se acostumbra a las sustancias liberadas, por lo que en su caso, está a la espera de que otra persona inicie este proceso.

El amor romántico es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed, se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo, aunque es temporal, aclaró.

Al inicio del proceso de enamoramiento, al momento de la atracción, quien actúa es la primera capa de la corteza cerebral, ahí es donde se toma la decisión de si se toma o no el riesgo.

Si la persona no quiere enamorarse, utiliza todos los mecanismos necesarios para evadir el atractivo; pero si decide comenzar el intercambio químico, segregará las sustancias que provocan una adicción similar a la de las drogas, concluyó.

Fuente: http://www.reforma.com