Depresión y disfunción eréctil‏

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La depresión, la ansiedad, el estrés y el uso de algunos medicamentos como los antidepresivos y los medicamentos para tratar la ansiedad pueden causar disfunción eréctil en el hombre, aseguran especialistas.

La depresión es un padecimiento del estado de ánimo que se caracteriza por que el paciente presenta por más de dos semanas tristeza e incapacidad para disfrutar de las cosas que normalmente le causaban placer, entre ellas su vida sexual.

En la actualidad, la depresión se considera un problema de salud pública, debido a que ocupa el cuarto lugar entre las enfermedades que generan el mayor índice de incapacidad y para el año 2010, se estima que ocupará el segundo lugar debido a la gravedad de los síntomas.

Estudios médicos determinaron que los hombres con disfunción eréctil presentan los índices más bajos de autoestima comparados con la población general.

Los hombres con baja autoestima presentan altos niveles de depresión.

Se estima que 50% de pacientes con depresión, presentan algún grado de disfunción eréctil, por ello es importante que al primer síntoma o rasgo de depresión acudas con tu médico para buscar un tratamiento adecuado tus necesidades, con el fin de que puedas redescubrir la intimidad con tu pareja y mantener una vida sexual sana, placentera y feliz.

“Muchas veces cuando un paciente deprimido llega con un psiquiatra generalmente no se habla de sexo, o más bien dicho, no se pregunta sobre el sexo. Asimismo, ya en el tratamiento muchos antidepresivos generan disfunción eréctil. También si se toman ansiolíticos en exceso, muchas veces las erecciones no se presentan, por lo que hay que hablar con el mismo psiquiatra y a veces hasta aplicar exámenes para saber cuál es el problema por el cual se presenta el padecimiento”, “en general los hombres latinos consultan al médico general, urólogos o psiquiatras para hablar de los problemas referidos a su sexualidad porque aún continua vigente en nuestras culturas determinadas dosis de resistencia con timidez, vergüenza o sentimiento de humillación en esta área de la vida; el individuo angustiado y ansioso por esta pérdida de erección lo vive de manera catastrófica ya que el rendimiento sexual es valorado e identificado como símbolo de masculinidad, como si esa parte del cuerpo tuviera una cierta autonomía ligada al equilibrio en su autoestima y equilibrio; hablando de depresión, éstas traen consigo un deterioro en la salud sexual”.

La toma de medicamentos como Sildenafil (cuyo nombre comercial es Viagra) pueden ayudar a un paciente deprimido a solucionar sus problemas de disfunción eréctil. Tambien se requiere de una consulta que involucre varias especialidades: los pacientes de este tipo necesitan una consultoría interdisciplinaria, puesto que en la actualidad algunos médicos recetan medicamentos desde el enfoque de su especialidad, sin percibir al enfermo como un individuo integral – psico-emocional, corporal y social -, ignorando aspectos de la vida de ese paciente y las causas reales del trastorno.

Fuente: eleconomista.com.mx


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Corren riesgo con el alcohol uno de cada cinco hombres. En algún momento de su vida, uno de cada cinco hombres dentro de los países desarrollados corre riesgo de abusar o volverse dependiente del alcohol

rtemagicc_3d7b7340c8_jpg En alguna ocasión y por razones muy distintas al alcoholismo, ya que afortunadamente no padezco esta enfermedad, tuve la oportunidad de asistir a algunas sesiones de un grupo de Alcohólicos Anónimos y me pude percatar del sufrimiento, del dolor, de la evasión, de la negación, del “orgullo” que presentan los alcohólicos y si, todo eso y más es lo que viven (si se le puede llamar vida a eso que experimentan). Al editar este post, vinieron a mi memoria esas imágenes, esos diálogos, esas miradas, bueno, hasta esa sensación de vacío en el estómago.

En algún momento de su vida, uno de cada cinco hombres dentro de los países desarrollados corre riesgo de abusar o volverse dependiente del alcohol, según investigadores estadounidenses.

En cuanto a las mujeres, el riesgo se reduce a la mitad, ellas tienen entre 8 y 10% de probabilidades de volverse adictas al alcohol.

Afortunadamente hoy en día existen muchos tratamientos efectivos que pueden ayudar a las personas a superar sus problemas con el alcohol, pese a la creencia popular de que nada funciona, publicó La Tercera. El doctor Marc Schuckit indicó que “este es un problema serio”. Los hombres tienen aproximadamente un 15% de riesgo de abuso de alcohol, y el riesgo de depender de el durante sus vidas es de un 10%. “Una vez que se tiene este diagnóstico regularmente, se suele reducir la esperanza de vida unos 10 a 15 años”, advirtió Schuckit.

La revista The Lancet publicó sus hallazgos, donde se busca guiar a los médicos sobre como detectar y tratar a los pacientes con dependencia hacia el alcohol. También buscan detectar conductas riesgosas con el alcohol, como largas jornadas bebiendo, detener su consumo una vez iniciado y hasta saltarse importantes eventos en la vida cotidiana para beber o en su defecto, por alguna resaca. El síndrome de abstinencia es otro de los signos clásicos de adicción al alcohol. La depresión suele aumentar en un 40% debido al consumo excesivo de alcohol, y el 80% de personas que dependen del alcohol son fumadores regulares.

Se corre también el riesgo de una enfermedad cardiaca e incluso cáncer, cabe destacar que se puede dar también entre quienes no fuman, manifestó el experto. Puede haber dos factores para explicar los problemas con el alcohol, los genéticos que son entre un 40 y 60% de las personas y los factores ambientales, expresó Schuckit.

Cuando las personas con este problema deciden ya sea abstenerse o iniciar un tratamiento, cerca del 50 al 60% de los hombres y mujeres muestran mejorías después de un año. Cuando se toma tratamiento, los fármacos deben de combinarse con la terapia, para que beneficie y ayude a las personas a cambiar sus conductas respecto al alcohol.

Fuente: http://www.eluniersal.com.mx

Depresión por no tener empleo

desempleado.jpg ¿Quién de ustedes no ha pasado por esto? Los despiden de su empleo y viene una ola de emociones destrucivas, nada sanas; bueno se vale tenerlas, pero lo grave es cuando estas emociones y sentimientos permanecen y no se van, al contrario, se arraigan más y más en el ser humano.

Este artículo está más orientado a los hombres, no porque las mujeres no experimenten los mismos sentimientos, sino porque la imagen que durante toda la historia ha tenido el hombre como proveedor agudiza este problema. Así entonces, cuando un hombre pierde su empleo suele verse invadido por un sentimiento de enojo por tratarse, casi siempre, de algo inesperado. Inmediatamente después, aparece la incertidumbre, al no saber qué va a pasar si deja de llevar dinero a casa. Sin embargo, hablar de estas sensaciones le cuesta mucho trabajo, lo que convierte su pérdida en una tragedia que, en algunos casos, puede terminar en depresión.

Más que de una incapacidad, se trata de una inhabilidad para dar nombre al sentimiento que están experimentando, explica Cristina Sánchez, maestra en Psicología por la UNAM.

“Difícilmente un varón va a expresar que se siente temeroso o inseguro frente a su futuro inmediato; es difícil que lo reconozca. Culturalmente se les enseña que su vida emocional debe ser negada, no reconocida, lo que provoca que no saben decir cómo se están sintiendo, y entonces lo actúan, buscan oportunidades para descargar el enojo y la frustración generadas por el de-sempleo, por lo que algunos se vuelven violentos”, aclara la también psicoterapeuta.

En una situación así, la familia, y principalmente la pareja, puede convertirse en un importante apoyo para que el hombre retome la confianza en sí mismo y tome una decisión respecto a cómo quiere seguir viviendo, comenta la psicóloga española Gine-tte Lespine en Superar el Desempleo en Familia (Editorial De Vecchi).

Sociedad demandante

Un rol que la sociedad ha asignado a los hombres es el de proveedor, de ahí que quienes cumplen con ese papel dan al trabajo un valor monetario y emocional, porque se convierte en fuente de su autoestima, al hacerlos sentir útiles y productivos.

“Cuando los varones llegan a determinada edad, se espera que sean hombres empleados, y, en la sociedad de consumo, entre más importante sea su empleo, se considerará más exitoso y es más reconocido”, asegura Sánchez.

“El modelo de éxito actual, además de ganar mucho dinero, es ‘destacar en el trabajo’; por ello (hombres y mujeres) invertimos en él mucho de nosotros: tiempo, energía, sentimientos”, refiere Lespine.

Entonces, cuando pierde el empleo, el hombre se siente poco valorado y angustiado, porque está dejando de cumplir con lo que le ha sido asignado. En las parejas en las que el rol de proveedor no es exclusivo del hombre, cuando este está desempleado el impacto es menor.

“Un estudio de Asunción Lara, psiquiatra del Instituto Nacional de Psiquiatría, que realizó, durante 15 años, sobre el cumplimiento de los roles femeninos y masculinos reveló que quienes no asumen rígidamente su rol tienen más salud mental”, comenta Sánchez.

Por lo anterior, una recomendación de la psicóloga es que el hombre debe tener presente que siempre está latente la posibilidad de perder el empleo, y si así sucede, debe flexibilizarse respecto a su papel de proveedor.

“Asumir que no es tan grave dejar de ser el proveedor de casa si pierde el empleo y la pareja está trabajando, bajo un común acuerdo, permitirse que sea ella quien se convierta en proveedora económica pueden intercambiar los papeles que socialmente se les han asignado”, sugiere Sánchez.

Hablar, hablar y hablar

Las expertas coinciden en que la expresión verbal de lo que sienten los hombres es el mejor inicio para empezar a dar sentido a algo que para el desempleado no tiene explicación. “All igual que las víctimas de accidentes o atentados, por ejemplo, la emoción que se siente en el momento del impacto es tan fuerte, que a veces impide pensar”, escribe Lespine.

Sánchez propone “hacer juntas de familia donde se promueva la expresión de los sentimientos”. Y a las mujeres, echar mano de uno de sus aprendizajes sociales: “Podemos apoyar en esa parte porque hemos sido entrenadas para identificar más fácilmente lo que sentimos. Nos podemos imaginar cómo se siente la pareja desempleada y preguntarle para que empiece a hablar”.

Dentro de este apoyo, se debe evitar presionar al desempleado y respetar su periodo de duelo, porque es válido que esté triste algún tiempo, sobre todo si el hombre se ve desocupado alrededor de los 40 o 45 años.

“Cuando se acerca la edad de la madurez, el desempleo se vive a menudo como el golpe de gracia que pone fin a la vida profesional antes de tiempo. No obstante, es posible recuperarse en cualquier etapa de la existencia… siempre que estemos convencidos de ello”, concluye Lespine.

¡Cuidado! Estas conductas pueden ser señales de un estado depresivo mayor, por lo que es necesario pedir ayuda a un terapeuta.

· Beber alcohol más de lo habitual.

· Manejar a alta velocidad y buscar situaciones absurdas al conducir.

· Reaccionar violentamente ante hechos que no lo ameritan.

· Permanecer en casa por varios días, sin hacer nada.

· Dejar de bañarse y arreglarse.