Tecnología ecológica. Vehículos impulsados orina humana. Al fin, un uso más a parte de la orinoterapia ¿Y a cómo va a estar el precio del litro? :)

orinaCientíficos de la universidad de Ohio realizan investigaciones para obtener combustibles basados en un abúndate y común desecho del cuerpo humano, la orina. Aunque descabellado según últimos informes un distinguido grupo de científicos de la universidad de Ohio, se ha demostrado que existen grandes cualidades en la orina humana como materia prima para la producción de los combustibles de bajo impacto ambiental y bajas emisiones de CO2 (Dióxido de carbono) para los automóviles ecológicos de un futuro no muy lejano.

En un munde donde la batalla tecnológica de las empresas manufactureras de vehículos con autos de bajas emisiones de CO2 (Dióxido de carbono) y combustibles económicos de bajo impacto ambiental, el Hidrogeno que es elemento más abundante en nuestro universo, siempre ha sido blanco de las miradas de los investigadores de dicha área. Siendo un elemento que no provee problemas de rendimiento como combustible por su alto coeficiente volátil, bajas emisiones de CO2 (Dióxido de carbono) y pocos o casi ningún residuo. Es el candidato idóneo para el combustible del futuro.

Sin embargo, obtener hidrogeno en forma pura tiene un alto costo a nivel energético. Tomando en cuenta este hecho científicos de la universidad de Ohio han encontrado una abundante fuente de un recurso renovable, económico y con un menor costo energético que luego de la aplicación de electrolisis (aplicación de energía eléctrica al agua de manera que las moléculas de H2O rompen sus enlaces produciendo H Hidrogeno y O2 Oxigeno puros) la cual produce Hidrogeno puro. Este abundante recurso es la orina, este grupo de científicos hallaron que para romper los enlaces de las moléculas de agua para conseguir hidrogeno son necesarios 1.23 voltios a diferencia de la orina cuyos enlaces moleculares se rompen con tan solo 0.37 voltios aplicando electrolisis.

El grupo de científicos de Ohio comenzaron sus estudios utilizando orina sintética, obtenida disolviendo urea pura en agua común, sin embargo y lógicamente las investigaciones llevaron a realizar las pruebas con orina humana, la cual, arrojo resultados igual de satisfactorios que la orina sintética.

Fuente: http://www.ecocircuitos.net

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Energía cítrica: La búsqueda de nuevos combustibles vierte sus ojos sobre las propiedades de la naranja‏

naranjas La naranja siempre ha sido una nutritiva fuente de energía para el hombre. Su dulce néctar se ha convertido en una pieza importante del desayuno en muchos países, complementando las recomendadas dosis diarias de carbohidratos y vitamina C. ¿Pero sabía usted que también podría servir de combustible para su automóvil? Bueno, no se apresure a echarle jugo de naranja al tanque de su vehículo, pero es posible que dentro de pocos años los desechos de la fruta sean aprovechados en la elaboración de etanol.

En realidad, la tecnología ya está disponible para que eso suceda. Wilbur Widmer, quien ha estado a cargo de la elaboración del proceso para el Servicio de Investigaciones Agrícolas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, dice que una serie de avances conseguidos en la última década han permitido a su equipo no sólo retirar etanol de los residuos que quedan de la elaboración de jugo de naranja, sino hacerlo a bajo costo, abriéndole las puertas a una industria que eventualmente podría llegar a producir entre 50 millones y 80 millones de galones al año tan sólo en Florida, y más del doble de ser adoptado en Brasil y Centroamérica.
“Hemos avanzado mucho en los últimos años”, dice Widmer desde sus laboratorios ubicados en Winter Heaven, en el centro de Florida, de donde proviene el grueso de la producción de fruta cítrica del estado. “Lo que estamos tratando de demostrar es que el proceso se puede llevar a gran escala y se pueden producir los volúmenes que lo hagan económicamente viable”.

La idea es utilizar la masa húmeda que queda después que la naranja ha sido exprimida para fermentarla y obtener un puré con un contenido de entre 4% y 5% de etanol con el grado de pureza necesario para ser usado como biocombustible una vez que sea extraído. La posibilidad de hacerlo surgió a inicios de la década pasada cuando el laboratorio en que trabaja Widmer encontró un proceso a través del uso de enzimas para transformar los complejos carbohidratos de la naranja en azúcares, que puedan a su vez ser usados para generar alcohol a través de la fermentación.

El proceso fue exitoso desde el comienzo, pero demostró ser demasiado costoso. “Al inicio teníamos que usar entre US$ 12 y US$ 13 de enzimas para generar un galón de etanol. Eso no era económicamente viable”, dice Widmer. En ese momento no había manera de reducir costos, pero subsiguientes mejoras en el proceso han recortado el costo de las enzimas a menos de una décima parte de su valor original, llevándolo a alrededor de un dólar por galón. Ese precio sigue siendo costoso, dice Widmer, pero ya está dentro de un nivel que permitiría que la operación sea rentable.

La ventaja de producir etanol sobre la base del desecho de la naranja es que básicamente regalan la materia prima. En Florida, por ejemplo, la industria cítrica -donde las empresas brasileñas cuentan con una importante participación- genera alrededor de 1,2 millón de toneladas de desechos al año, que están siendo utilizados principalmente para preparar alimento para ganado a través de un proceso que desperdicia el potencial de la naranja para generar biocombustibles.

Cada una de esas toneladas es capaz de generar alrededor de unos 12 galones de etanol, lo cual a primera vista da la impresión de ser un bajo volumen de rendimiento por tonelada, pero no lo es tanto si se toma en cuenta que un 80% de esa tonelada consiste en agua que es evaporada en el proceso.

Los precios del etanol han caído en los últimos meses, restándole el interés que antes había en esta tecnología cuando los altos precios del petróleo habían acrecentado la percepción pública de que era necesario trabajar en la búsqueda de alternativas al uso de hidrocarburos.

No obstante, los promotores de la naranja como fuente de energía creen que la construcción de plantas capaces de llevar este proceso a gran escala aún sería rentable, porque además del etanol estas instalaciones estarían generando otros valiosos productos, incluyendo el solvente D-limoneno -el aceite cítrico que de todos modos debe ser retirado de los residuos de la naranja antes que se le viertan las enzimas- además del alimento para ganado, que es lo que queda al final de todo el proceso. La comercialización de estos dos productos adicionales elevaría las ventas por cada galón de etanol producido a US$ 3,4 desde el actual precio del mercado de US$ 1,4.
“La viabilidad del proyecto es algo más difícil ahora que los precios del barril de petróleo están a US$ 40, que cuando estaban en US$ 140”, dice David Stewart, presidente de la firma Citrus Energy, que tiene acceso a las patentes de la tecnología desarrollada por el Departamento de Agricultura de EE.UU. “Pero eso no quiere decir que el proyecto no sea viable. Actualmente estamos trabajando con diferentes empresas cítricas en Florida para construir una planta y estamos buscando socios para comenzar a trabajar en España, Brasil o Centroamérica”.

En EE.UU., Stewart espera contar con ayuda gubernamental para obtener garantías que puedan ser usadas en la obtención de financiamiento. Esto es crucial en este momento debido a que la paralización de los mercados de crédito ha vuelto casi imposible conseguir préstamos a tasas razonables para iniciativas de gran envergadura.

En Europa, o en América Latina, la empresa tendría que conseguir un socio dispuesto a financiar el proyecto. Pese a que la crisis financiera internacional está limitando el acceso al financiamiento, Stewart es optimista, debido en parte a los relativamente bajos costos de la inversión: con unos US$ 30 millones construiría una planta productora de cinco millones de galones de etanol al año. Y su ojo lo tiene puesto sobre Brasil, el mayor productor de naranjas del mundo, aunque también mira a México y Costa Rica, países que también cuentan con una producción significativa.

En cuanto a si el etanol en base a jugo de naranja es capaz de competir con el de caña de azúcar, Stewart dijo no tener ninguna duda. “Sí, porque los residuos de naranja pueden ser obtenidos a precios extremadamente bajos. No conozco bien las características de la producción de etanol sobre la base a la caña de azúcar, pero si es como la del maíz, donde se paga un dólar por la materia prima para luego venderla a US$ 1,5, nuestra tecnología sería mucho más atractiva, porque se pagaría casi nada para vender productos por encima de los tres dólares”.

Fuente: http://www.americaeconomia.com

El Costo de Salvar el Planeta

competitividad-en-red.jpg El Senado de los Estados Unidos, a partir de diciembre del año pasado, empezó por primera vez a establecer límites obligatorios en las emisiones de gas de efecto invernadero.

La prioridad es establecer límites en el Dióxido de Carbono generado por plantas productivas, automóviles y otras fuentes. También permitir que las empresas que generen menos emisiones de las permitidas puedan vender su exceso de reducción a aquellas que no alcancen el límite.

Los Economistas afirman que este tipo de esquema ha funcionado bien en la reducción de lluvia ácida ocasionada por la contaminación y además podría ayudar a reducir una gran parte de los costos.

Los oponentes a la teoría del Cambio Climático aseveran que cualquier acción que se efectúe pondrá la Economía del país (Estados Unidos) en bancarrota, por ejemplo, la Cámara de Comercio de aquel país estima que costaría 3.4 millones de empleos, la disminución de 1 trillón de dólares del PIB, más los aumentos en gasolina y otros bienes. Otras proyecciones lo totalizan en 20 trillones de dólares.

Por otro lado, los analistas de McKinsey & Co. estiman que sólo costará algunos billones de dólares y que la reducción de al menos 40% de estos efectos traerían ahorros para la economía.

Pero, ¿Cuál es la diferencia entre ambas estimaciones? ¿Cuál sería el pronóstico correcto? En el caso de los oponentes, éstos utilizan modelos matemáticos macroeconómicos con el fin de predecir cambios a corto plazo; sin embargo en plazos más largos son menos exactos debido a las premisas que consideran; por ejemplo, no consideran el avance de la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías que impulsarán el crecimiento de nuevas formas de energía renovable que contribuirán a alcanzar las metas de una forma más barata.

Considerando los datos pesimistas, los 20 trillones de dólares representan un costo que se distribuirá a lo largo del tiempo, a partir de ahora hasta el año 2100. Si analizamos esta cifra más de cerca, resulta ser un costo muy bajo por salvar al planeta del riesgo del calentamiento global.

Si lo vemos desde otro punto de vista, algunas de las empresas más importantes en generación de energía analizaron diferentes posibilidades de contar con automóviles más eficientes, construcciones con energía limpia, asumiendo que la gente seguirá utilizando de igual forma sus autos y que no cambiará su estilo de vida.

Los resultados son sorprendentes, ya que con estas acciones reducirían a la mitad la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, esto sin considerar avances tecnológicos que ya están en desarrollo como los autos híbridos y los biocombustibles generados a partir de celulosa y no de productos alimenticios.

Esta es una visión de negocios, en donde se están buscando oportunidades, en donde no es importante quién es el que tiene la razón, sino lo importante es que tengamos un panorama con alternativas, que nosotros como habitantes del planeta busquemos también la mejor forma de no generar gases de efecto invernadero sin necesidad.

Por ejemplo, qué tanto caminas a lugares cercanos, qué tanto usas transporte público o compartes tu automóvil. Aunque este estudio afirme que no es necesario cambiar nuestro estilo de vida, creo firmemente que también es importante que el ser humano cambie su percepción de las cosas y evite destruir más el medio ambiente, depredar menos nuestros limitados recursos naturales y ponga manos a la obra en contribuir a detener el calentamiento global.

Finalmente, creo que no es cuestión de costos, no hay dinero que pueda pagar el destruir el futuro de las próximas generaciones, no hay dinero que pueda pagar la destrucción del planeta, no se puede esperar a que los gobiernos tomen acciones, ya han pasado años desde la propuesta del Protocolo de Kyoto y los países siguen sin firmarlo, esta también es una decisión personal, como padre, consumidor y como habitante del mundo.