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El beat justifica los “medios”… Lo que construye la cultura del DJ. Por Kaeri Tedla

Para pararse en un booth, no basta con tener en la compu el mejor software o cientos de rolas en mp3, no es suficiente con ser productor y tocar creaciones propias en vivo frente a un público, o presentar el Live Act más interesante, es muy importante lo que se trae en el cerebro y el corazón y las piezas que han armado el rompecabezas de nuestra historia profesional y de nuestros sueños personales…

Un bazar, un sábado a medio día

En México, el movimiento de la música electrónica ha pasado por un proceso de casi 30 años que de alguna manera ha tomado su propio tiempo, pareciendo estancarse en cierta época o proyectarse a velocidad impresionante en otra. No así la escena DJ, que desde hace tal vez cinco o seis décadas ha generado, en muchos momentos de manera muy subterránea, una constante evolución, sumamente arraigada en la vida nocturna de los lugares más simbólicos del país.

En cualquier caso, quien ha querido dedicarse a la música o al djing en cualquiera de sus variaciones, siendo mexicano, ha tenido que buscar su materia prima y con ello su inspiración en los lugares y entornos que tiene a la mano, no ha habido mucho de donde elegir, pues nuestra distancia con Europa e incluso con la industria musical norteamericana, siempre ha sido considerable, ha pesar de reducirse de manera significativa en los últimos años, consecuencia de la internet y los nuevos formatos digitales.

Pero hace 30 años la historia era otra, si no tenías un cuate “pudiente” que viajara con cierta frecuencia, o la posibilidad de hacerlo por tu cuenta, tu único recurso eran las tiendas, los bazares (muy de moda en la época ochentera) los tianguis de música o los locales establecidos, donde encargar un disco (LP de vinyl por supuesto) o una copia en casette era carísimo, e implicaba una espera de varias semanas.

Zorba, Supersound o Aquarius eran los lugares donde se podía topar la música de vanguardia y conocer antes que nadie, los sonidos que estaban consolidando el beat mundial. El bazar de Lomas Verdes, el de Coapa y en un primer intento el del otrora “Hotel de México” ahora conocido cómo World Trade Center, tenían también posibilidades muy interesantes, en puestos que ofrecían catálogos ricos en propuesta, igual que en grandes clásicos y en prácticamente todos los géneros.

Por supuesto el tianguis del Chopo, primero establecido afuera del Museo Universitario del mismo nombre, luego en la calle de Oyamel allá por el metro la Raza y finalmente en la calle de Saturno, en la popular colonia Guerrero donde se mantiene hasta nuestros días, siempre fue una alternativa “suburbana” para buscar música original.

Vámonos de antro

Pero los antros en todo el país, llamados en aquellos ayeres Discos o Discotheques, eran un lugar extraordinario para alimentarse de los sonidos que los primeros DJ´s de Club propiamente dichos, planteaban al público bailador. Lugares de moda cómo el Magic Circus, el News, o el Danzoo en el DF, el legendario Baby O´ en Acapulco, el club Roxy de Guadalajara y muchos más, daban oportunidad a sus disc jockeys de trascender la labor de solamente entretener a la audiencia, para tocar su propia música o las rolas que rescataban de la industria mundial, conformando con ello una cultura referencial que aportó muchos y muy importantes hits al entorno auditivo de los setenta, ochenta y noventa.

Se sabe que una buena cantidad de músicos y aspirantes a DJ en aquellos días, visitaban estos sitios para literalmente “alimentarse” de la música que ahí se tocaba, pues los residentes en los clubes se caracterizaban por incluir en sus sets lo mas nuevo en la escena terrestre.

Que buena onda… hertziana

Adicionalmente, la radio fue un factor definitivo en la construcción de la memoria sonora de varias generaciones que entre 1980 y el 2000 vivimos nuestra adolescencia y transición a una madurez afortunada, por todo aquello que nos tocó atestiguar en términos de movimientos contraculturales y artísticos que siguen teniendo una influencia definitiva hasta nuestros días.

Durante años, la radio mexicana estuvo pensada y diseñada para las amas de casa y la nostalgia de los 40 y 50, cuando la Ciudad de México vivió su época de oro como centro de la cultura musical y mediática del país entero… fue ya en los ochenta cuando las primeras estaciones hechas por jóvenes y para jóvenes comenzaron a apropiarse del dial nacional. Primero en AM, esfuerzos como La Pantera, Radio Éxitos, o Stereo Rey dieron los primeros pasos al futuro, presentando lo mejor de la música anglosajona que por aquellos días conquistaba los charts. Luego Rock 101, WFM, Alfa Radio, y al poco tiempo Radioactivo y Orbita marcaron dos décadas enteras con sus promos divertidos, sus locutores desafiantes y sus programaciones eclécticas y temáticas, que traían lo mejor de todos los sabores musicales en el orbe.

Para 1999, W Radical se erige como el primer concepto en la FM de nuestro país dedicado por completo a la música electrónica y sus diversos subgéneros, los festivales crecen, creando grandes encuentros como el Aca World Sound Festival el Union Fest y muchos más, estructurados alrededor de la cultura DJ y sus exponentes. Transformado después en FrecuenciAdictiva 96.9, el concepto Radical enfocó la atención del público nacional en el beat y sus delicias, no solamente programando espacios unitarios y música continua que navegaba por el dance, el house, el psycho, el trance, el chill out y el techno a voluntad, sino que además organizaba fiestas y Raves alucinantes con gente como Green Velvet, Carl Cox, Danny Tenaglia, David Morales, Infected Mushroom o Sasha y Digweed, e incluso monstruos de la escena como Moby o Fat Boy Slim.

Así, el público mexicano comenzó a entender de que se trataba la electrónica y lo más importante, a disfrutarla e interesarse por el trabajo de los creadores que en nuestra tierra y en el globo entero estaban realizando, aprovechando las tornamesas o el booth como espacio de expresión. Pronto, festivales icónicos como el Love Parade, el Mutek o las fiestas de Ibiza comenzaron a tener sus replicas al “estilo azteca” reuniendo a miles de personas alrededor de los dancefloors y las locaciones mas surrealistas, desde claros en el bosque, conventos antiguos, naves industriales en el Toreo, hasta casas particulares de mega lujo en las Lomas o el Ajusco.

Video killed the Radio star

También la televisión fue un elemento esencial en la evolución de ésta historia, para mediados de los ochenta, la TV y sus canales y programas de videos o videoclips invadían el mundo particularmente en la tele de paga, dando lugar a una nueva perspectiva “visual” de la música de moda. MTV, mucho antes de que vendiera su alma al diablo con bodrios como “16 and pregnant” o “Next” programaba estupendos videos que iban del Hip Hop más rudo en los tiempos del mero Gangsta´, el House de Chicago original, hasta Rock, Pop, Dance y Metal del mejor calibre; los primeros tiempos del VH1 mostraban mucho de la cultura negra alrededor del ritmo y conciertos completos de Bob Marley, The Cure o Depeche Mode para deleite de las jóvenes mentes que pasábamos la madrugada de un viernes o sábado cualquiera pegados a la pantalla.

En México “Video Éxitos” o “Magia Digital” (la versión televisiva de WFM) hacían su lucha por dar a su audiencia una probadita de los clips que atrapaban la atención del planeta en todos los frentes. A la postre surgieron intentos de reproducir el éxito de éstos formatos en video de manera local, como Telehit o MTV Latino, aunque sin lograr el impacto generacional que los originales tuvieron, en distintos contextos alrededor del mundo.

Para un DJ o músico que ronde los 40 años de edad, todos estos datos son familiares y evocan recuerdos de lugares, personas y momentos que fueron definitivos en sus vidas, tanto a nivel personal como profesional. Cada uno de estos elementos construyeron su visión de la música, del oficio, de la industria y de la evolución necesaria para una escena latente.

Todos somos consecuencia de lo que nos ha tocado vivir y la calidad, diversidad y productividad de la propuesta de un creador que ha tenido estas influencias, tiene sin duda infinidad de recursos de los cuales echar mano cuando se produce un track, se remezcla una rola, o se toca frente a un público.

En la era digital

Sin embargo, para los chavos más jóvenes que en los últimos 20 años se han convertido en adolescentes o adultos, luego de una niñez acelerada que nació con CD´s, teléfonos celulares, Pro Tools y animación digital a la mano, las circunstancias tienen otros matices que innegablemente diferencian la carrera y el proyecto de un DJ joven versus a los DJ´s de la vieja escuela.

Ellos no trabajaron con cintas de “carrete abierto” o mezcladoras análogas, amplificadores de bulbos o micros de condensador, nunca se tuvieron que preocupar por las agujas de las tornas o los 22 Kg de acetatos en el case que se cargaba al hombro a todas partes.

Pero esto no quiere decir que el trabajo, el esfuerzo y la validez del proyecto de nuevos y viejos creadores sea mejor uno que otro, simplemente se trata de entender que nuestro país y nuestro mundo han cambiado, que la internet es hoy día un universo insondable que facilita miles de temas, desde la creación musical y el acceso a software y música legal o ilegal, hasta la distribución de nuestro trabajo en blogs, dominios y redes sociales que pueden llegar a cualquiera en cualquier lugar del globo. Pero al mismo tiempo, impide a muchos desarrollar habilidades y conocimientos que sólo es posible adquirir con la “talacha”, con la parte artesanal del trabajo DJ que no necesitaba de lo digital para ser y hacer y que implicaba un poquito más de esfuerzo, siempre recompensado, para lograr objetivos.

Caminar por un bazar o una tienda por dos horas buscando el disco de tus sueños sin poder casi esperar para llegar a casa y montarlo en la Technics 1200 para disfrutarlo y empezar a imaginar la mezcla… Pasar noches enteras escuchando la FM pescando nombres y rolas de bandas que nunca habías degustado y que con una sola canción te atraparon… ir al Danzoo y ver al DJ ejecutando frente a 2000 personas, compartiendo un nivel de comunidad que jamás hubieras imaginado… o lanzarte al rave de Líbido en la “Casa del Árbol” o la Marquesa, para experimentar nuevos estados de conciencia… todo ello marcó tu experiencia de vida, a un punto tal que es inevitable que eso quede plasmado cada vez que te subes a un escenario… para demostrar de que estás hecho.

Pero si más bien tu música sale de Beatport, mezclas desde USB mientras le hallas el modo al Traktor o al Serato, y tienes ya 16,000 seguidores en tu FaceBook queriendo saber donde vas a tocar, tienes también la ventaja de habitar una era que transforma la información en un recurso democrático e intercambiable, sin importar el idioma, la latitud o el género…. eso es algo que también hay que saber aprovechar.

Media Mind

“El hombre es él y sus circunstancia” dijo un famoso filósofo y en la labor de la música y las tornamesas éste principio sin duda se cumple. Es maravilloso vivir un momento histórico como el actual, donde la evolución tecnológica nos da herramientas impresionantes y medios de comunicación con una rapidez abrumadora, que nos acerca de mil maneras, mientras nos despersonaliza y aleja de tantas otras. Pero también es increíble el haber tenido que aprender, con base en el esfuerzo físico e intelectual que la época requería, cómo se construyen los sueños y se gestan las ideas.

Se dice que la humanidad ha dado un brinco alucinante en el desarrollo tecnológico en los últimos 50 años que no tenia precedente en los recientes tres siglos, esto nos pone en una situación inédita en la evolución humana, dónde la música y sus precursores cuentan con recursos y sonidos que hasta hace poco tiempo ni siquiera imaginábamos… eso es fascinante y a la vez, compromete al máximo.

Antes que nada un DJ, Productor, MC o Músico de cualquier edad, debe reconocerse como un autodidacta, que al elegir el arte como camino de vida y por respeto al público y a su oficio, esté siempre actualizado y constantemente renovado, asistiéndose de los medios que su generación, su país y su tiempo le proveen.

Yo conocí la electrónica “en un bazar un sábado a medio día” y como dice la canción, me enamoré de ella… para siempre.

NOTA DEL AUTOR: Dedicado a Charo Fernández, Luis Gerardo Salas, Martin Hernández, Alejandro González Iñárritu, Luis Carrandi y todos aquellos que me enseñaron el placer de la música… y el poder de la radio.


Todo contenido vertido en este sitio es meramente informativo, como una herramienta para poder contribuir a mejorar algunos aspectos y así incrementar tu calidad de vida. Si te interesa ampliar la información del mismo, te sugerimos buscar la ayuda de un experto en el tema o bien en  Google.


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