Un Coronel decepcionado…

Su día inicia desde las 4 de la mañana… rutina que ha seguido por mas de 60 años, ve el amanecer y da gracias al Creador por un día más… Un día más de desafiar a la muerte, así, “el Coronel” como ya todos lo conocen en la ciudad de Camargo… un lugar donde no pasa nada, solo lo que todos sabemos.

La violencia ha pasado cruelmente hace algunos años para estacionarse unos kms más adentro del estado mas peligroso del mundo: Chihuahua. El lugar de origen del Coronel, hombre de 77 años que ha dado desde los 17 gran parte de su vida al Ejército Nacional, obteniendo todas las condecoraciones habidas y por haber dentro del campo de la aviación militar. Un hombre de carácter que porta una boina de valor militar para el Ejército, imagino la lucha por obtenerla y el orgullo con el que la porta para cubrir su cabeza ya calva, la cual lo delata.

Al Coronel ahora solo le acompañan sus recuerdos y dos guardaespaldas que no lo dejan ni de noche ni de día… Coincidimos en el restaurante del pueblo, donde habitualmente llega desde temprano para consumir solamente un jugo de naranja, me acerqué a saludarlo, como lo hace quien lo ve llegar, con la familiaridad de un “personaje” de la localidad, que inspira respeto, pues así en ese mismo tenor intenté iniciar conversación con el Coronel, no tengo idea de que pudiera ser interesante ahora en esta etapa de su vida, pensé, me contara sobre sus inicios… me dijo: “Hace muchos años cuando se formaron los primeros grupos militares en el mundo, los grados no eran necesarios. A los militares simplemente se les decía algo asi como “Pérez queda a cargo o Gonzalez manda”. Sin embargo a medida a medida que crecieron esos grupos militares el sistema se convirtió en algo obviamente confuso…”

“Actualmente – continuó el Coronel- los distintivos de los grados militares reflejan siglos de tradiciones militares. Mira niña, me dijo es muy similar a una empresa, tiene empleados, gerentes y supervisores, las fuerzas armadas tienen grados y rangos para determinar la estructura, a medida que aumente el grado o se ascienda, también aumenta la responsabilidad y la compensación, son distintivos o insignias que generalmente usan los militares en el hombro o en el cuello, facilitan identificar a quien saludar…” el siguió enumerando rangos, grados etc, y así el Coronel me invitaba con su amena charla a adentrarme aín más a su interior y como a mi me atrae el tema de la muerte, ya entrados en materia le digo, “alguna vez Usted ¿Le ha tienido miedo a la muerte? O digame ¿Cómo le hizo usted para vivir bajo ese ritmo?… pensando en las tantas aventuras que supongo habrá vivido en el aire…” Me contó la “seca y la meca”, pero me dijo algo que aún me impresiona: “No señorita, yo no le tengo miedo a la muerte, he aprendido a vivir con ella, siempre a un lado mio”.

“Yo no le tengo miedo a la muerte…” Palabras que tomaron mayor seriedad , pues tenía cerca de dos años de saber que, víctima de la violencia le habían secuestrado y ultimado a un hijo dentro de un juego cruel de chantaje empleado por unos plagiarios. Lo sentí un tanto dañado pero acostumbrado a hablar de la muerte ¡Como no si aún siguiera presente como la vida!

Ahora sólo espera recuperarse de un problema de salud resultado de tantas preocupaciones por salvar sus negocios, en esta etapa oxidada de la historia que reta a quien se gana la vida de manera digna a claudicar, entregando patrimonio y ganancias a merced de los impostores que generan delincuencia, que generan pánico, que se roban parte de tu vida y tranquilidad.

Ese hombre de 77 años ya no sonríe, pues ya su “marcapasos” le impide las emociones fuertes. Yo quería saber más y cuestioné sobre el tema, era necesario saber que opinaba un exmilitar sobre la situación actual de nuestro país, el solamente movió su cabeza y me volvió a decir: ”Mire señorita desgraciadamente el marica que tenemos como Presidente no actua, esto no va a cambiar, para mi solo le falta producto de gallina para que esto funcione”, lo deje por un momento pues tenia que tomar su medicamento, yo solo pensé: “si eso piensa un Coronel… si eso le paso a él, a nosotros, los de a pie ¿Qué nos deja esta historia?” Pensé en las injusticias, en la violencia y también me ví un instante en su espejo; en el espejo del Coronel decepcionado más nunca derribado, “nunca me verán caer” me dijo al despedirse con un aire de grandeza que retomaban sus años mozos… Yo solo vi a un hombre con espejismos, hostilidades, imágenes de sangre, adrenalina pura y muerte; mucho sabor a muerte, su fiel compañera de aventuras, creo la “escupe” a diario, así como también la respeta, si porque el Coronel ha aprendido a respetarla…

Anabell Martinezarzola

@Anabellamartinn

anaestaentrecanivales@live.com


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