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Nota del autor: el escrito rechaza las leyes ortograficas pues las considero signos de represion.
Entrevista con Saidid Evangelista. Por Fernando Huerta. Primera de cuatro entregas.
Saidid Evangelista es el nombre de uno de los más artistas emergentes mas interesantes de la escena actual. Bailarín de ballet desde los trece años, estudiante de opera desde los quince, Saidid ha participó en Circos como trapecista, acrobata y cantante. Su carrera en el teatro y en el cabaret es muy notable a pesar de su juventud. Actualmente es lider de la banda de soul y blues los muertos vivientes y se presentò con gran éxito con el espectáculo Yomotsu. El blues de los muertos vivientes. A continuación una charla con èl.
¿ Por qué te han nombrado Saidid Evangelista?
Saidid es mi segundo nombre y significa “angel” o “espíritu” de la oscuridad. Ahora me siento muy cercano a su significado. Como cantante de blues mi cercania con la oscuridad ha sido la entrada a mi propio inframundo. Hace un año luego de regresar de Alemania comencé a cantar opera y gospel en un manicomio en la ciudad de México, los internos comenzaron a llamarme el angel negro que canta el evangelio, y decidì llamarme de esa forma.
¿Qué te orilló a cantar Opera en un manicomio?
Fue un desahogo emocional, no tenía ninguna pretención artística al comienzo sólo quería encontrar un lugar donde esconderme y huir del mundo. Necesitaba perderme para no perderme despues. Encontre en los internos a nuevos amigos capaces de enseñarme màs de lo que podía aprender en la escuela de teatro o en el Conservatorio. Sus rostros maltrechos, su enfermedad incurable, sus cuerpos desnudos y siempre sucios, su erotismo absoluto me inspiraron a cantar con mayor furia y desarraigo, por primera vez en mi vida aprendí a controlar mi enfermedad, controlé lo insano en mí. Cantar en el manicomio es un acto ritual de amor a lo maltrecho, es devoción por el grotesco, es simpatia pòr la locura, por la tibia claridad de la noche. En una ocasión vi a dos hombres que se frotaban uno encima de otro sus rostros no reflejaban placer o pudor, solo eran cuerpos necesitados del tacto de otros cuerpos. Los internos ( hombres todos) me miran con amor y deseo, me han obsequiado flores silvestres que arrancan del jardín descuidado, me han pedido ser su novio, me piden que me desvista y que les permita tocarme. Cuando lo hacen su rostro se ilumina, como si fueran mordidos por la felicidad misma, Algunos de ellos creen que soy un angel y que puedo curarlos con mi voz o mis manos, a veces me preguntan en donde nací y suelo decirles que nací en Hiroshima en el momento en que caía la bomba.
¿Crees que tienes la facultad de curar a la gente con tu canto?
Todos tenemos ese poder, pero usarlo te hace pagar un precio alto, en mi caso ha sido la soledad. Puedo amar, pero no pueden amarme, esa es la maldición de Saidid, el espíritu que vive en el úmbral de la oscuridad, la serpiente de la antigüedad. Cuando estoy en un escenario actuando o cantando tengo la necesidad de llorar, conmovido por el dolor de la raza humana, quisiera abrirme los brazos y morir frente a los espectadores, fantaseo con el poder medicinal de la sangre expuesta en un escenario. Artaud creía que el escenario era una especie de tablero cósmico, un axis mundi donde los dioses dialogaban con los hombres a partir de metáforas y gestos simbolicos. Todo es posible en un escenario.
¿Como empezaste a cantar?
Cantaba en silencio desde muy niño, una tío una vez me dijo que yo no tenía ni voz ni gracia y que era preferible dedicarme a otra cosa. Me qeria morir.
Mi padre era cantante popular, pero nunca entendió mi vision del canto. Me escapaba de casa para practicar ballet con Tatiana loratnikova, y trabaje en un pequeño circo llamado Aztlan, alli aprendí, a escondidas de mis padres, a volar en el trapecio, fue entonces que el payaso POGO uno de los clowns negros del circo me enseñó a actuar y a maquillarme como clown negro ( existen tres tipos el blanco, el negro, el cara pintada) él había cantado en su natal Ukrania y me enseño a interpretar opera excéntrica y cantos bufos. La potencia de mi voz me hizo visitar a quien sería un maestro notable en mi vida Roberto Bañuelo. Estudie profesionalmente teatro y opera durante diez años hasta que me sentí listo para salir al mundo.
¿Recibiste una invitación a la ciudad de Berlín en 2006, qué ocurrio contigo allà?
Mi madre había muerto ese año por una sobredosis de calmantes, mi padre se había ido dos años antes y fue cuando conocí el infierno. Me gradué de la escuela de actuación y una compañía chilena-española me vió actuar en una obra, convencidos por mi trabajo me contrataron y me llevaron de gira a varios lugares de Europa Lituania, Francia y Alemania. Pero la compañía fracasó y me abandonaron en Berlin. No tenía dinero, no hablaba alemán o ingles….., era el mes Diciembre y el frio estaba por comenzar, trabajé de lo que pude, cantaba opera en las calles, en parques y terminé cantando en burdeles, en antros gays donde era mesero o bailaba en barras o en cabinas de espejos, modelé y actué en pornografía, vendí drogas, comencé a consumirlas y a prostituirme un par de veces. No me arrepiento pero tampoco me enorgullezco de lo que hice.
Conseguí dinero modelando para artistas y viajé a Barcelona, alli trabajé en bares donde cantaba y bailaba y comence a trabvajar en circos y en compañias de teatro callejero. A causa del invierno enfermé de Neumonia y laringuitis, Perdí mi voz y sufrí una gran depresión, en menos de un año lo había perdido todo. Fui hospitalizado, logrè recuperarme y volví a México.
¿Qué pasó cuando regresaste a México?
Comprendí que mi vida había cantado, recuperé poco a poco mi voz, pero no del todo, mi voz se había oscurecido junto conmigo y abandoné para siempre la Opera y el Teatro, En Berlín trabajé en el Cabaret y comencé a cantar Blues, Soul. Forme la banda de los muertos vivientes y comenzamos a tocar en diversos foros, teatro y circos, en cementerios, manicomios, espacios alternativos y comenzamnos a ser un poco famosos cada día.
Esta entrevista continua en dos entregas futuras.
Fernando huerta Zamacona.
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