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Tras haber conseguido las autoridades de la extinta Union Sovietica situar en órbita el satélite artifica Sputnic 1 el 4 de octubre de 1957, el gobierno estadounidense, presidido por el general Dwight D.Eisenhower, consciente de haber perdido la carrera espacial y de la amenaza que podía suponer para la seguridad del país, decide, a través de la firma del Space Act el 29 de julio de 1958, la creación de la National Aeronautics and Space Administration, más conocida por todos como NASA.
En su sección 102, dicho tratado señala que las investigaciones y descubrimientos alcanzados por ese organismo deben ser usados con fines pacíficos y en beneficio de la humanidad; de hecho, de las más de 6.300 patentes que la NASA ha registrado desde sus inicios, muchas han salido al mercado beneficiando a la mayoría de la población, como se puede comprobar en el listado que se publica anualmente desde el año 1976
Y hoy quería compartir con vosotros diez de estos inventos, vamos con ellos…
1. La ortodoncia invisible. Elaborada con alúmina policristalina translúcida, la ortodoncia invisible fue desarrollada por la compañía Ceradyne en colaboración con la NASA, y llegó al público el año 1987 tras servir, inicialmente, para proteger las antenas de búsqueda por infrarrojos de los misiles rastreadores de calor.
2. Los cristales de gafas irrompibles. Si se te caen las gafas al suelo y los cristales no se rompen, es porque, en 1972, la Food and Drogs Administration comenzó a exigir el uso de plástico en lugar del vidrio para la fabricación de las lentes.
Además de no romperse, las lentes de plástico son más baratas, absorben mejor la radiación ultravioleta y pesan menos, aunque, curiosamente, son más proclives a la rotura y a los arañazos si no cuentan con un recubrimiento especial, y ese recubrimiento vino de la mano de la compañía Foster-Grant, que en colaboración con la Agencia Espacial, lo desarrolló para proteger las viseras de los cascos de los astronautas, consiguiendo una resistencia diez veces mayor.
3. La espuma con “memoria”. Aunque pueda parecer difícil de creer, la NASA también nos ayuda a dormir mejor gracias a los colchones confeccionados con espuma de poliuretano, material que, por la propiedad que tiene para distribuir uniformemente el peso y la presión, y por su gran capacidad de absorción de choque, comenzó a usarse en los asientos de las naves espaciales para reducir la fuerza del impacto propia de los aterrizajes.
El uso de la espuma de poliuretano se ha extendido, entre otros campos, a la medicina, al impedir la Escarificacion de enfermos postrados en cama, o a la industria aeronáutica, que la incorpora en los asientos de los aviones para mayor comodidad de los viajeros.
4. El termómetro de infrarrojos. Aprovechando los avances conseguidos por la NASA en la medición de la temperatura de las estrellas con tecnología infrarroja, y en estrecha colaboración con la Agencia, la empresa Diatek desarrolló en el año 1991 un sensor que incorporó al primer termómetro capaz de tomar la temperatura del cuerpo aplicándolo en el pabellón del oído. Los modelos que se pueden ver en los hospitales pueden realizar una lectura en apenas dos segundos, acortando los tiempos de atención al paciente.
5. Plantillas para el calzado. Entre las prendas que integraron el traje espacial diseñado para las misiones Apolo, se incluían unas plantillas para las botas que ofrecían a los astronautas que las calzaban una mayor comodidad y ventilación al caminar.
Estas plantillas fueron adoptadas por los fabricantes de calzado deportivo para reducir el impacto en pies y rodillas mientras se practica ejercicio, distribuir la carga y reabsorber la energía que se produce durante una carrera.
6. Comunicaciones por satélite. La capacidad de realizar llamadas telefónicas de larga distancia no se debe a un único desarrollo, sino que ha sido una sucesión de ellos durante décadas de trabajo.
Alrededor de 200 satélites de comunicaciones orbitando a mayor o menor altura sobre nuestras cabezas, supervisados muy de cerca por la NASA, nos garantizan que podamos hablar por teléfono con cualquier amigo que tengamos en las antípodas.
Por cierto, la proliferación de estos artefactos en el espacio exterior ha creado un serio problema que, como recordaréis, pudimos ver en la entrada del pasado 30 de septiembre.
7. El detector de humos “ajustable”. “Por el humo se sabe donde está el fuego”. Durante el desarrollo de la estación espacial Skylab, surgió la necesidad de avisar a los astronautas que debían morar en ella si se producía un incendio, por lo que en colaboración con la Honeywell Corporation, la NASA inventó el primer detector de humos con diferentes sensibilidades que prevenían las falsas alarmas.
Provisto de un núcleo de Americio-241 cuando el aire limpio pasa a través del detector, lo ioniza y crea una corriente eléctrica. Si por el contrario, lo que pasa es humo, la ionización se detiene y provoca la activación de la alarma
8. El pavimento rugoso. Aunque suene muy rimbombante, es ese que podemos ver en algunas carreteras y que tan incómodo resulta a la hora de conducir sobre él. Su principal característica es la capacidad de desviar el exceso de agua en su superficie, evitando el temido Aquaplanning y mejorando así la seguridad de los vehículos.
La NASA comenzó a experimentar con este tipo de pavimento en los años 60 como una manera de mejorar la seguridad de las aeronaves que despegan y aterrizan en pistas mojadas, y una vez visto el buen resultado ofrecido, su uso se extendió a carreteras y autopistas. Según la Agencia, gracias a él se han reducido los accidentes de automóvil en un 85 por ciento.
9. Las herramientas sin cable. Posiblemente no lo sepa, pero el amiguete del Bricomanía debería darle las gracias a la NASA cuando se pone a alardear de su taladradora sin cable.
A mediados de los años 60, durante los preparativos de las misiones Apolo, se pensó en la necesidad de dotar con este tipo de herramienta a los astronautas que viajarían rumbo a la Luna para obtener muestras de rocas y del suelo dada la dificultad de instalar un enchufe en el chasis del módulo lunar -risas-. El taladro tenía que ser ligero, compacto y lo suficientemente potente como para profundizar en la superficie de la luna, consiguiéndose finalmente gracias a los trabajos desarrollados en conjunto con Black & Decker.
10. El filtro de agua. Los astronautas necesitan una manera de limpiar el agua que consumen en el espacio, ya que la contaminación por bacterias puede provocar enfermedades que serían muy problemáticas. La tecnología que permite la fabricación de filtros de agua existe desde principios de los años 50, pero la NASA quería saber cómo limpiar el agua en las situaciones más extremas y mantenerla limpia durante períodos más largos de tiempo.
Estos filtros emplean carbón activado e iones de plata que neutralizan los agentes patógenos en el agua e impiden el crecimiento bacteriano.
Como hemos podido ver, la investigación financiada a través de la NASA juega un papel importante en nuestra vida diaria, pero a veces se le atribuyen productos en los que no ha intervenido. El caso más común es el de la bebida en polvo con sabor a frutas Tang, fabricada desde el año 1957 por la empresa General Mills, que se vinculó a la Agencia al ser seleccionada como parte de un experimento realizado en el 1962 con el objetivo de encontrar los alimentos más adecuados para consumir en el espacio.
Fuente: aquiestuveayer.com

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