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Como hombre uno no esta preparado para ser padre. Al menos no como las mujeres. Recuerdo que al llegar a casa el primer día, después de haber nacido nuestro primer hijo, nuestro bebé comenzó a llorar a media noche. No lo podía creer.
¿Qué tiene?, le pregunte a mi esposa, ¿Por qué llora?
No tiene nada solo quiere comer”
“Pues que se espere a mañana”
No obtube mayor respuesta, sólo que ella se levantó en automático, saco de la cuna a nuestro hijo y lo amamantó.
Lo vas a mal acostumbrar”
“Es un bebé recién nacido que tiene que comer múltiples veces al día”
“Pero, ¿En la noche también?
“Si y quizá varias veces”
Me dijo ante mi completa y tonta respuesta.

ROL CULTURAL
De niños, los hombres jugamos con los carritos, construíos casas o máquinas y jugamos al futbol. Jugar a las muñecas no está expresamente prohibido. Se trata en general de los roles culturales. Ahora he visto que los niños ya tienen muñecos, de acción claro, pero al fin estamos comenzando a jugar con personajes que desarrollan nuestra habilidad de conversar y de ponernos en los zapatos de la otra persona. Algo es algo. Vamos mejorando. Las niñas por su parte, desde pequeñas sueñan con ser mamás, bebes, carreolas, cunitas, mamilas, hasta pañales de juguete para cuando se haga pipi. Mientras las mujeres viven soñando con ser mamás, los hombres crecemos sin tener idea de que significa eso de ser papá.
PAPA RACIONAL
La sorpresa de ser papá se magnifica no sólo por los roles culturales sino tambien por las diferencias físicas entre hombres y mujeres. Desde el momento del embarazo, las mamás saben que son mamás. El bebé vive dentro de ellas. Crece dentro de ellas. Se comunica sin palabras. Durante el embarazo, los hombres estamos como espectadores ajenos. Sabemos lo que pasa, vemos lo que pasa, sentimos que algo está cambiando, pero sigue siendo ajeno a nosotros. Tratamos de ser más comprensivos “pero ese acercamiento es más racional que emocional”. Estamos para ayudar y comprender a ellas, a nuestras mujeres embarazadas, pero no somos papás hasta tiempo después.
PALABRA DE REY
De acuerdo a Freud, el padre “es el referente social, aquel que ecarna la ley”. Ya verás cuando venga tu papá. Ni modo, así nos toca. Cuando los niños chicos comienzan a formular sus primeras frases, generalmente es el papá quien enseña a sus hijos la correcta pronunciación y la mejor forma de expresarse gramaticalmente. Facilitamos así una mejor convivencia, una mejor comunicación de nuestro pequeño con su mundo alrededor. Somos un modelo a seguir para los hijos varones y un ideal del sexo opuesto para las niñas. Cuidamos que nuestros pequeños tengan mejor desarrollo motriz mientras que las mamás cuidan su desarrollo emocional. A la lectura de un cuento nosotros subimos la voz para destacar la acción y las mamás la suavizan para destacar las emociones del personaje.
MODELO PROFESIONAL
En las últimas décadas, los papás nos hemos involucrado más en las tareas de la casa, de cuidar a los pequeños, de ser mas tiernos. Papás corazón de pollo. Es bueno para el desarrollo afectivo de los escuincles, pero con todo y los dramáticos cambios sociales de los últimos tiempos, los hombres seguimos portando ese papel de proovedor, el papá sigue siendo el modelo a seguir de los varones, pero también de las niñas en cuanto a su futura vida económica y profesional.
EL TRABAJO DEL TRABAJO
Mi padre solía decir que una mamá podía mantener a doce hijos pero doce hijos no podían mantener una mamá, que razón tenía. Y si bien está demostrado que las mujeres al quedar solas pueden mantener su hogar, si damos crédito a las investigaciones de Dr. Stephan Poulter, el papá hereda a los hijos e hijas patrones de conducta que se reflejan en el tabajo. Podemos sentirnos inferiores y sentir verguenza. Evitamos y dudamos al tomar desiciones; dudamos de nuestra propia capacidad. Falta de concentración o problemas emocionales en el trabajo; poco esfuerzo, no saber que deseamos hacer, falta de motivación. Culpar a otros de los propios errores; poca reponsabilidad. Dificultad para comunicarse o expresarse en el trabajo, podemos rtener miedo al éxito o al fracaso, patrones de conducta que quizá aprendemos de la figura paterna.
ROMPE EL CICLO
No existe un padre ideal, tampoco podemos ser contrarios a nuetra naturaleza, pero sí podemos estar más alertas de cómo somos como padres y qué conductas heredadas podemos cambiar. Entender como se sienten nuetros hijos, escucharlos y ayudarlos a crecer, compartir sus gustos y empatia son aspiraciones de un buen padre. Cambiar nuestra actitud profesional son aspiraciones de toda persona. En todo caso pregúntate ¿Qué te hubiera gustado haber hecho con tu padre de niño-ña? ¿Qué quieres hacer de adulta con él? ¿Qué atributos desearías tener de tu padre? ¿Qué aprendiste de él que no te gusta en ti? ¿Qué tan seguido piensas en él y en su circunstancia?
Te recomendamos el sitio http://www.onefatherfactor.com/ para leer más de este tema