Sie7e pecados capitales. Sie7e virtudes. Lujuria

wikimedia.org
“¿No sabéis que vuestro cuerpo es un templo sagrado que habéis recibido…?”
(1 Co. 6,19)
Los seres humanos, hemos sido dotados de grandes virtudes espirituales, físicas, intelectuales… bendecidos con riquezas y abundancias de cualquier índole que nos pueden hacer sentirnos plenos y satisfechos; sólo que sucede algo, una situación que no cuadra perfectamente porque dicha humanidad en su totalidad, no puede descubrir esa potencialidad ni mucho menos saber cómo desarrollarla. Desde un determinado punto de vista, esto puede acarrear consecuencias: agudas, medianas o graves; todo depende de cómo uno se proyecte.
Desde los inicios del hombre, existe la imperiosa necesidad de comunicarse entre sí, de cualquier forma, de cualquier medio, ¡como sea!, pero expresar lo que uno quiere, lo que uno desea, lo que se anhela, por medio de humo, de señales, por un teléfono celular, vía satélite, a través de un papel, valiéndose de las letras, cartas… cualquier forma que hasta el día de hoy pueda ser entendida por la otra persona.
“Necesito ser escuchado”… ¡sí!… necesitamos ser escuchados, que entiendan lo que nos está sucediendo porque solos no podemos y pedimos un apoyo. No es necesario contar con un título académico, ser un personaje poderoso, un líder espiritual o tener cualquier tilde antepuesto a nuestro nombre para saber escuchar; con tan sólo tener una disposición y poner atención, observar, dirigir nuestra mirada directamente a los ojos del interlocutor, mirar sus expresiones, sus manos… es más que suficiente para así captar una mejor esencia.
Sucede a veces, que no siempre se puede emitir juicio, expresión o idea alguna en relación con lo que se nos esté manifestando, sólo basta con guardar silencio… en ese instante, pueden surgir las palabras correctas para dar un consuelo o una respuesta a lo que la persona busca. Si nada –literalmente- sale, está bien, nada pasa; habrá otro momento preciso para expresar lo propio.
Una persona, compartió parte de su vida de la cual, ha cambiado radicalmente; una charla de poco más de dos horas en un espacio abierto y rodeado de prácticamente mucha espiritualidad. Más que un diálogo, fue un monólogo plagado de llantos, suspiros, querellas, reproches, de frases como: “…si yo hubiera”, esbozos de resignaciones y otros de ironías… decretos y determinaciones, apretones de puños y de dientes; también, de abrazos y sobre todo, de “¡Te quiero!”…
Es en ese instante donde uno comienza a escucharse así mismo:
“…Hace unos días, el 9 de septiembre, me entregaron estos resultados… era algo que tenía que hacerlo… ¿Recuerdas que te dije que ya desde hace meses había decidido a cambiar en muchos aspectos?; de mi vida personal, hábitos alimenticios, hacer deporte… sólo me faltaba hacerme ésto, y lo hice por él. Me confirmaron tres veces, y en todas sale el mismo resultado: seropositivo…
”Estoy de acuerdo que esto es consecuencia de muchas cosas que vine haciendo atrás pero en otras ocasiones, ya me había hecho la prueba y salía negativo. Esta vez… ¡Carajo! Lo peor es que este güey se sabía enfermo y no le importó; fue la última persona con la que tuve contacto sexual, previo con la persona que acabo de cortar, y me dijo que no me protegiera…
”¿Que qué fue lo que pasó por mi mente?… …pasan tantas cosas… que te dejas llevar por… en momentos en el que los conocimientos no son efectivos… te vuelves primitivo en ese instante.
”Lo que he tenido que pasar –y es el comienzo- en el IMSS para que me atiendan porque donde me hicieron la prueba, no me van a brindar la ayuda porque tengo seguridad social y tengo que ir a mí clínica. Malditas asistentes, yo solicitándoles ayuda para los trámites, y éstas se largan a desayunar… no te imaginas lo difícil que es llenar cuestionarios donde te preguntan de todo: cómo lo haces, cuántas veces, con qué frecuencia, es tan… tan… ¡vergonzoso!, ¡una invasión a tu intimidad! Todavía falta que me hagan un western blood, pero que debe ser en el Seguro… y de aquí a que hago los trámites, va a ser como mínimo, ¡un mes! En la otra institución, ellos me lo podían practicar pero argumentaban que no podían porque soy derechohabiente del Seguro… y podían tener problemas. Ahora me he dado cuenta que a nadie le importa mi salud, a los demás les vale… ¡Tengo que pelear a partir de hoy si es necesario, para exigir la atención adecuada para mi salud!
”…Como este pendejo que me contagió; tuvo que ser él, porque anteriormente me había realizado las pruebas… siempre salía negativo. Empecé con él y dos veces no me protegí -de mayo a julio aproximadamente-… apenas que lo encontré en el antro, le comenté que se hiciera la prueba; ¿sabes qué hizo?, sólo se sonrió y nada contestó. Una vez me comentó cuando andábamos, que su ex pareja le confesó que su también ex pareja resultó seropositivo… una cadena…
”Sólo lo saben contadas personas; en cuanto a mi familia, no se los voy a decir, porque en lugar de tener un apoyo, me van a hostigar; va a ser muy difícil para ellos asimilarlo, no lo entenderían por sus costumbres, porque simplemente un hijo es quien debe enterrar a sus padres, no un padre a su hijo…
”Ese es mi temor, ¿sabes?, eso es lo que más me puede, el que ellos me entierren…
”¡Qué ironías!, la semana pasada que fui a un funeral, en el sepelio pasaron muchas cosas por mi cabeza cuando íbamos rumbo al panteón, entre ellas, quería llorar y llorar pero no pude; la persona que se fue tan joven, tan bondadoso… yo me vi allí sobre todo porque esta persona que se marchó, casi puedo tener la certeza que falleció a consecuencia de… tú sabes…
”Antes de estar platicando contigo, acabo de estar con él (actual ex pareja) y estábamos en un parque, y bueno, en realidad su enojo no fue precisamente que el sábado pasado me hubiera salido a bailar y él no haya ido, sino porque la situación que estábamos atravesando: no hay lana, él preocupado por ¡si pudo estar infectado!– ¡y mira que doy gracias a Dios que salió negativo!, y de hecho, las veces que estuve con él me protegí doble. El es tan… tiene un futuro por delante, se dijo y me dijo orgullosamente que es un triunfador; ¿qué le puedo ofrecer? Si él está en su licenciatura y yo sólo, siendo un obrero… ¿Sabes?, a pesar que la diferencia de edades no es mucha, cada vez que estaba con él, tenía una manera muy particular de tocarme, de mirarme… una mirada tan limpia, tan pura (1)… con esa inocencia que todos tenemos pero que hemos ido perdiendo… Yo veo mucho de él en mí cuando tenía su edad. ¡No quiero ser un obstáculo para su futuro!…
”Yo fui quien decidió romper la relación argumentándole que mejor quedáramos como amigos, no quiero ser una carga para él, es muy difícil convivir con una persona enferma –yo apenas estoy comenzando- y más en etapa terminal… (*)
”Lo viví muy de cerca cuando unas de mis parejas hace unos años… tan dura era la situación que ya ni siquiera podía probar bocado porque de inmediato se levantaba a vomitar lo que había ingerido… Recuerdo que cuando se fue a México, al poco tiempo tenía una llamada perdida de él, y por circunstancias no pude contestarle. No fue sino hasta después de dos días que vuelvo a recibir un recado de su hermana pidiéndome que me comunicara urgentemente; yo estaba asustado, pensaba todo menos eso. Al marcar, me contestó su hermana… ya había fallecido… Antes de que se marchará a México, le dije que no me importaba su estado de salud y que quería contagiarme (¡!)… esa noche que pasamos juntos, me tocó de una manera, siempre haciendo lo necesario por cuidarme y estar al pendiente de mí… ¡Y no pude responder su mensaje!
(*) ”Reconozco, que a pesar de eso, tenía esperanzas en que él me dijera que no le importaba –quizá como alguna vez yo lo hice-, pero que lo hiciera de una forma madura sin temores, que yo sintiera un apoyo de él hacia mí, no viceversa… y lo sigo esperando…”
Septiembre 28, 2009.
(1) Castitas, del latín: Castidad.
Por: Julián Malagón Ramírez
Todo contenido vertido en este sitio es meramente informativo, como una herramienta para poder contribuir a mejorar algunos aspectos y así incrementar tu calidad de vida. Si te interesa ampliar la información del mismo, te sugerimos buscar la ayuda de un experto en el tema o bien en Google.
Código QR para este post

Short Link de este post http://bit.ly/i4aarK
¿Cuándo diremos por fin adiós al mobbing?

mba.americaeconomia.com
Conocido como psicoterror laboral o acoso en el trabajo, está comenzado a ser tomado en cuenta por América Latina. Es así como se van creando más leyes contra esta práctica. El perfil de hostigadores y víctimas, el ciclo del acoso, los tipos existentes y -finalmente- ¡qué hacer en caso de ser hostigado!
Una mujer escapa de su esposo, dejando su casa y llevándose a los niños. Acción que la obliga a buscar trabajo en una mina donde su padre trabajaba durante años. Al tiempo comienza el acoso moral, manifestándose tanto en difamaciones como en reiteradas burlas. Esta película, que mundialmente fue conocida como “North Country”, retrata la historia que Josey Aimes vivió en 1983.
Pero vivencias como estas se reproducen día a día y, por lo visto, se han ido haciendo públicas mientras los años pasan. Se le conoce como psicoterror laboral o acoso en el trabajo, pero popularmente se le llama mobbing.
Consiste en hostigar a otra persona de forma consciente y sistemática. Puede ser de jefe a empleado y viceversa -descendente o ascendente-, y entre pares, o sea, verticalmente.
Este asedio se ha vinculado al bullying, pero a diferencia de éste que se genera en las escuelas, el mobbing se desarrollan en los empleos.
Y los esfuerzos legales por erradicar este conflicto laboral no son pocos en la región, pese a que en Europa estén más adelantados que América Latina.
En Francia y España el acoso laboral está tipificado como delito. Mientras en el país galo se prevén multas de hasta €$ 60.000 ( US$ 85.306 ) y penas de hasta tres años en prisión, en el mayor país de la Península Ibérica recién en diciembre pasado se incluyó un segundo párrafo al artículo 173, tipificando por primera vez en la historia del Código Penal español al acoso laboral de forma descendente como delito.
“Las víctima hasta hace poco se defendían jurídicamente por otras figuras legislativas, como el ataque a la dignidad y como acoso en el código penal. En la legislación europea también contempló como delito al acoso por discriminación”, explica Marina Parés, perito social jurídico en situaciones de acoso y terapeuta experta en acoso laboral, www.acosomoral.org.
En América Latina las acciones son más lentas. En Chile hay instancias judiciales donde se ha apelado a leyes de protección general de la dignidad y salud del trabajador, y en Uruguay se están dando mejoras como el llevar a cabo la primera sentencia por hostigamiento en el trabajo.
Colombia, en cambio, desde 2006 cuenta con legislación específica que castiga el hostigamiento laboral, la que obliga a adoptar medidas preventivas y correctivas sobre este asunto. A su vez, se dispone que las Empresas Prestadoras de Salud deberán pagar el 50% del costo del tratamiento de enfermedades profesionales, en este caso, asociado a las secuelas del mobbing.
Sin embargo, las leyes existentes, por lo general, sólo castigan o toman medidas frente al acoso descendente, dejando de lado el que se produce de trabajadores a jefes y entre pares.
El soberbio: la presa principal
Esta especie de juego que necesita de un acosador y una víctima. Curiosamente el tipo más frecuente de hostigamiento es sobre personas que son aparentemente fuertes y muy sociables. “Usualmente las víctimas son soberbias y cumplen bien con sus labores. Pueden incluso tratar con despotismo a los demás y no confíar en ellos. En el caso de los jefes acosados, estos pueden ser personas controladoras, que les cuesta delegar”, explica Jorge Llaguno, profesor de Factor Humano, en Ipade.
Este perfil se contrapone con el que usualmente se retrata a las víctimas, a quienes se cree sumisas y débiles. No es comúnmente así, pero con el paso del tiempo y conforme van soportando las agresiones, su autoestima se debilita y terminan creyendo ser poco capaces para lo que antes creían ser aptos.
Lo curioso, es que quienes han sido víctimas del mobbing, pueden llegar a ser victimarios. “En el fondo ambos comparten rasgos comunes, por eso es que la relación es tan fuerte”, dice Parés.
El alto perfil de quienes serán hostigados atrae a los acosadores, “quienes tienden a acusarse a través de sus actitudes y lenguaje paradójico”, advierte Parés. Es decir, dicen algo, pero dan a entender otra cosa.
Sus acciones son motivadas por envidia, necesidad de venganza, inseguridad o hasta de personas con rasgos patológicos. Sin embargo, “el origen real de la actitud de acoso la mayor parte de las veces es por la necesidad de que otro sea sometido. Ellos buscan convertirse en líderes informales”, acota la experta.
Este acoso deviene en un ciclo, el que -según Llaguno- transita por cuatro fases: dañando la autoestima de la persona, aislándola, atacándola formalmente y prestándole apoyo.
Es en esta fase final -de la supuesta “salvación”- es cuando el hostigador, notando el estado debilitado de la víctima, le tiende una mano, para quedar como su único aliado. Una situación que tampoco pone fin al acoso, porque se forma en el hostigador la sensación de pleno poder sobre la víctima, quien suele transformarse en una especie de aliado en la búsqueda de otro para acosar.
Los tipos de acoso
El acoso se puede tipificar por origen y por motivo. En este último tipo, se reconocen cuatro formatos:
El Estratégico: Es una acción planeada y usualmente concertada para conseguir ventajas concretas, como lograr que un trabajador se vaya de la empresa sin beneficios sociales o sacarse un jefe de encima. “Está estructurado y desde afuera cuesta verlo. Un ejemplo claro, es cuando las compañías reciben incentivos fiscales al contratar a jóvenes. Luego de cierto tiempo, éstos deben contratarlos, por lo que buscan que se vaya antes con la intención de volver a contratar a otro y recibir nuevamente los beneficios”, dice Parés.
El de gestión: se caracteriza por ser ejercido por alguien que se sabe complicado en su relación con los demás y no se refrena. En comparación con el “estratega”, el abusador actúa solo, y la compañía como tal no sabe de esto y tampoco estaría de acuerdo si se enterara.
El Sancionador: La finalidad de este tipo de acoso es castigar a alguien frente a los demás, de modo que la sanción resulte ejemplificadora para el resto. Se hace para mostrar poder frente al grupo, generando amedrentamiento.
El Perverso: Es el tipo que surge de una patología, por parte de personas que presentas rasgos “psicópatas integrados”, es decir, que no se notan a primera vista. Suele haber mucha hipocresía para encubrir mejor el hostigamiento, y funciona muchas veces como el asesinato en serie. Si bien no hay asesinato, lo que se busca es destruir las ganas de vivir y la confianza de alguien, o sea, hacer daño.
¿La oficina es un caldo de cultivo?
Mientras Parés cree que las empresas no crean a hostigadores, sino que estos cambian el clima laboral de las oficinas, Llaguno asegura que son las organizaciones las que propician estas actitudes, en especial cuando permiten un clima “acosador-entorno indulgente”.
Sea de un modo u otro, “lo importante comprender que los efectos del mobbing no sólo tienen consecuencias en el trabajador que es acosado, sino que también en la organización propiamente tal. Por lo mismo, la empresa puede tener problemas de productividad y un clima laboral que se resiente”, tercia Juan Pablo Swett, director general de Trabajando.com.
Frenando el mobbing
Para evitar el mobbing, Llanguno de Ipade aconseja fomentar más una cultura de objetivos compartidos, porque así la víctima asume que no pude trabajar solo, pues “las conductas individualistas resultan ideales para el hostigador”, a quien de éste modo es más fácil aislarlo.
A su vez, se necesitan de medidas correctivas. En este caso se puede instalar buzones de denuncia en las compañías, pero teniendo cuidado. Llanguno advierte que se tiene que saber distinguir de las quejas reales y de aquellos reclamos que sólo son “incendios por nada”. También “es útil realizar encuestas entre los trabajadores, con el fin de volverles la confianza”, dice.
“Es importante que se planifiquen y diseñen las relaciones que hay al interior de la organización, que se vele por la calidad de las relaciones laborales, evitar el exceso de competitividad entre los trabajadores, capacitar a los líderes para que estén preparados para identificar posibles conflictos y que sean capaces de reconciliación, y establecer canales de detección y actuación frente al mobbing”, dice Swett.
A nivel de los trabajadores, estos también pueden producir cambios en la organización.
Entre las acciones más exitosas está la denuncia acreditada de los acosadores, por parte -ojalá- de grupos organizados de colegas de ambos sexos, quienes se plantan frente a la dirección de la empresa, y -en el caso de que esta sea cómplice- en los organismos legales, sindicales o gremiales de defensa.
Fuente: mba.americaeconomia.com por Daniela Arce
Todo contenido vertido en este sitio es meramente informativo, como una herramienta para poder contribuir a mejorar algunos aspectos y así incrementar tu calidad de vida. Si te interesa ampliar la información del mismo, te sugerimos buscar la ayuda de un experto en el tema o bien en Google.
Código QR para este post

Short Link de este post http://bit.ly/fisGRV

