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Clark Little y las olas de cristal

Lo que ves en la imagen es una mano que sujeta una cámara de fotos. La mano pertenece a Clark Little y en ese preciso instante está tratando de inmortalizar una de las muchas olas gigantes que rompen en las costas de Hawaii, con la particularidad de que él lo hace desde su interior.

Clark nació en Oahu Hawaii y es uno de los pioneros en surfear lugares peligrosos y orilleras imposibles como la de Waimea. Ahora se dedica a capturar imágenes increíbles desde dentro. Con varias carcasas acuáticas con diferentes objetivos y flashes quiere mostrar el poder de las olas en su interior.

En su página web muestra un gran repertorio de imágenes no solo de reef y orilleras peligrosas, también lo hace de tubos perfectos y cristalinos llenos de colores muy intensos.

Durante los últimos años, este surfero aficionado ha fotografiado todo tipo de olas en las playas hawaianas, agazapado en su interior con una cámara fabricada por él mismo. La cámara, a prueba de los tremendos revolcones que provocan estas masas de agua, realiza entre 9 y 10 capturas por segundo, y ofrece unos resultados espectaculares.

Fuente: recibido por correo electrónico

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junio 30, 2009 Publicado por | Fotos de Impacto | , , | Dejar un comentario

Estor de Screen (milagro contra el sol), lo más cool en decoración para cubrir tus ventanas‏

cortinascortinas2El tejido screen se está implantando cada vez más a la hora de vestir las ventanas de nuestro hogar, gracias a las características técnicas de su composición, fibra de vidrio y PVC, podemos disfrutar de un enrollable que no sólo es decorativo sino, que también es casi “eterno”, la fibra de vidrio, lo hace inalterable al paso del tiempo, no le afecta ni el calor ni el frio.

Otra cualidad importantísima a tener en cuenta, es la ventaja de su paso de luz selectivo, nos permite ver hacia el exterior y que nos pase luz hacia nuestro interior, pero no se nos ve desde el exterior.

Su efecto térmico, también es una gran ventaja, pues la fibra de vidrio (polvo de cristal compactado), retiene un alto porcentaje del calor del exterior, esta cualidad lo hace ideal para miradores, ventanales y zonas donde la incidencia de calor sea intensa. ido screen se está implantando cada vez más a la hora de vestir las ventanas de nuestro hogar, gracias a las características técnicas de su composición, fibra de vidrio y PVC, podemos disfrutar de un enrollable que no sólo es decorativo sino, que también es casi “eterno”, la fibra de vidrio, lo hace inalterable al paso del tiempo, no le afecta ni el calor ni el frio.

Otra cualidad importantísima a tener en cuenta, es la ventaja de su paso de luz selectivo, nos permite ver hacia el exterior y que nos pase luz hacia nuestro interior, pero no se nos ve desde el exterior.

Su efecto térmico, también es una gran ventaja, pues la fibra de vidrio (polvo de cristal compactado), retiene un alto porcentaje del calor del exterior, esta cualidad lo hace ideal para miradores, ventanales y zonas donde la incidencia de calor sea intensa.

Fuente: www.casavivamadrid.com

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junio 30, 2009 Publicado por | Actualidad, Estilo | , , | 1 comentario

Es muy paradójico que en la sociedad del hiperindividualismo, en la época del yo como entidad emancipada, el reconocimiento, que siempre lo otorgan los demás, mantenga vigente su intocable potestad, su puesto cenital en la jerarquía de necesidades

s4Diferentes encuestas testimonian que la falta de reconocimiento en el trabajo es el segundo elemento de riesgo en la salud psíquica de las personas. El primer factor no es otro que el estrés originado por la evaluación de objetivos y la observación inquisitorial de la eficacia del desempeño. Esos dos últimos factores son más entendibles como enemigos del equilibrio psíquico porque pueden acarrear consecuencias aciagas. Pero la ausencia de reconocimiento se torna alucinante puesto que inicialmente es un vector despojado de perspectivas utilitaristas y crematísticas. Incide exclusivamente en los resortes identitarios del individuo, aunque muchas entidades lo mimen no para empastar la identidad de la persona, sino para aumentar la productividad de la firma. En una negociación se puede apreciar la importancia de la otra parte sabiendo que ese reconocimiento va a facilitar las cosas, no a enturbiarlas ni a debilitarnos. Quizá me tilden de plomizo, pero lo repetiré una vez más. Detrás de cada una de nuestras acciones, por muy heterogéneas que sean, se agazapa el ansia de satisfacer una de los tres vastas regiones de la motivación: la filiación, el logro y el poder.

Resulta sorprendente que la necesidad de reconocimiento goce de un protagonismo tan exacerbado. Me he explicado mal. Lo que provoca estupor es que el habitual episodio de que no se reconozcan los méritos y habilidades degrade la salud mental de los individuos y ensucie su proyecto de realización personal. Ese ansia por conquistar partículas de prestigio ilustra con cegadora obviedad lo mal que nos sienta una crítica y lo mucho que nos colma un elogio. De nuevo depositamos en el otro la expectativa sobre nosotros mismos. El otro se erige en legislador de nuestros méritos y en tasador de nuestra valía, en ingrediente ineludible de nuestra propia promoción. Es muy paradójico que en la sociedad del hiperindividualismo, en la época del yo como entidad emancipada, el reconocimiento, que siempre lo otorgan los demás, mantenga vigente su intocable potestad, su puesto cenital en la jerarquía de necesidades para sentirnos plenos. En la era de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación seguimos necesitando algo tan arcaico como el aprecio. El ultraindividualismo anhela la cultura del reconocimiento. Sí, es una contradicción graciosa.

Fuente: www.negociaccion.net por Josemi Valle

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junio 30, 2009 Publicado por | Actualidad, Así es uno | , , , , | Dejar un comentario

No hay nadie que no quiera ser feliz, pero la idea de felicidad es diferente para cada persona, depende de su particular manera de ver al mundo y relacionarse con él. Lo que para ti es agradable, para otro puede ser lo contrario y entonces ¿de qué se trata?‏

felizDe acuerdo con el Estudio Latinoamericano sobre Salud Emocional, Bienestar y Felicidad, “existen claras señales que indican que la era del ‘yo’ está llegando a un límite, no tanto por agotamiento como por consumación”, esto quiere decir que nuestra idea de felicidad ha cambiado y ahora -al menos los latinos- creemos que la felicidad está hecha de los momentos que pasamos en familia, con los amigos o la pareja, entre otros factores.

En este estudio se entrevistaron a más de dos mil personas, habitantes de capitales como Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, San Paulo, Bogotá, San José y en el Distrito Federal. Como parte de los resultados, el 90% de los encuestados asegura que la salud emocional puede ejercitarse, ¿cómo? El 97% considera la actividad física como una opción.

SEGÚN LOS MEXICANOS

Más de la mitad de los mexicanos entrevistados, saben cómo ejercitar su salud emocional y cuatro de cada 10 dicen no saber cómo hacerlo.Según el estudio, encargado por la compañía Coca-Cola, los mexicanos creemos que nuestros valores más importantes son la felicidad y el bienestar. Asimismo, pensamos que la clave de la felicidad personal está en saber equilibrar las actividades laborales con nuestra vida personal. Lo mejor de todo es que el 73% afirma sentirse feliz o muy feliz y el tema de buscar la felicidad parece que funciona, pues el 81% asegura ocuparse de su salud emocional.

EN QUÉ QUEDAMOS…

“La gente feliz consigue más cosas positivas debido a su mayor sociabilidad, su energía y su estado de satisfacción”, describe Sonja Lyubomirsky, experta en estudios acerca de la felicidad humana. Con este estudio se comprueba la hipótesis acerca de la calidez de los latinos y que nuestra sociedad aún valora los buenos momentos en compañía de la familia.

Fuente: www.mujer.mundoejecutivo.com.mx

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junio 30, 2009 Publicado por | A tu salud!, Actualidad, Armonía In&Out, Así es uno | , , , , , | Dejar un comentario

El internet y la tecnología llegaron para romper los paradigmas de cientos de años.

obra1Es cierto que Internet como fenómeno masivo tiene menos de 15 años. No obstante lo cual, su corta vida ya puede dividirse en eras, recortadas por profundos cambios de rumbo. Por ejemplo, en la primera era, la 1.0, los sitios eran estáticos y la información, unidireccional: la comunicación seguía el modelo del monólogo (una persona, digamos, el responsable del sitio, hablaba a varios).

En la era 2.0 (que ya progresa hacia lo que se menciona como web 3.0, la web semántica e inteligente), en cambio, imperan la interactividad y el dinamismo. La comunicación se convirtió en un diálogo en el que todos participan casi con los mismos derechos. La información se imparte desde múltiples fuentes y se va retroalimentando sin demasiado control. Soportes para compartir videos o fotos como flickr y youtube, y la posibilidad de comentar debajo casi cualquier texto publicado en la web (una nota en sitios de diarios o la descripción de los libros, como en LibrosEnRed) lo demuestran.

La producción conjunta de contenidos (tal como muestran los proyectos más exitosos o representativos de esta etapa, como Wikipedia -recopilación comunitaria de artículos sobre los temas más variados- o Gestiarium -la enciclopedia que recopila todos los gestos del mundo-) devino en modelo de creación de conocimiento. Antes lo valioso era la información del sitio y ahora lo valioso es el contenido del usuario (su aporte de datos, recomendaciones, preferencias, opiniones) y la posibilidad de que otros agreguen elementos o modifiquen esos contenidos.

Pero la otra tendencia imparable en los últimos años son las redes sociales, promovidas por empresas que pueden valer miles de millones de dólares aunque no todas ganen mucho dinero todavía. facebook, Hi5, Sónico o linkedIn (para el ámbito profesional) son algunas de los emprendimientos que comprendieron el espíritu de los tiempos y se dieron cuenta de que ya había llegado la hora de explotar la potencialidad de contactos que ofrece la web (más de una década atrás, en 1995, se había lanzado Classmates.com, sitio para reencontrar compañeros de clase por el ciberespacio, pero entonces eran tan pocos los usuarios de Internet que no tenía gracia para nadie).

Los sitios de redes sociales son hoy los de mayor popularidad porque hay tantos conectados que por fin tiene sentido buscar gente. Y compartir experiencias, novedades, fotos, opiniones, videos: además de contactarse, los usuarios de redes exhiben sus perfiles, preferencias, actividades. Y los de sus amigos.

Estos sitios identificaron bien necesidades actuales de la gente y de ahí su éxito. Sirven para reactivar la vida social y para reencontrarse con personas que uno tenía anuladas para siempre (¿cómo dar con alguien que no se ve desde la escuela primaria?, el esfuerzo de encontrar a esa persona por los medios físicos, tradicionales, no se justifica). Permiten curiosear en la vida de los otros, un placer muy humano. Son un canal para mostrar las propias novedades a varios a la vez (las fotos de nuestros hijos o mascotas).

Pero las redes pueden resultar también algo invasivas. De hecho, dejan margen a gente que nos puede resultar invasiva, pero que de este modo es más difícil de evitar. Uno se ve expuesto a que otro usuario exhiba información de uno (una foto o datos varios) sin autorización. Además, las redes consumen mucho tiempo de los usuarios en algo que no termina siendo, la mayoría de las veces, más que contacto superficial. Y promueven que muchos muestren una imagen alterada de sí, que fabriquen una personalidad para Internet.

Las preguntas en torno a este fenómeno son varias: ¿cómo viven el fenómeno de las redes sociales? ¿Quiénes están en facebook, Sonico o My Space? ¿Qué foros frecuentan? ¿Alguno tiene un avatar en Second Life?

Y ¿confían en contenidos generados por otros usuarios? ¿Los aportan ustedes? ¿Cuánta importancia otorgan a comentarios y recomendaciones de personas que se han tomado la molestia de opinar en la web pero que ustedes no conocen personalmente?

Para responder a estas preguntas, lo invitamos al foro.

¡Hasta la próxima!

Fuente: Editorial LibrosEnRed

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junio 30, 2009 Publicado por | Actualidad, Plug-in | , , , , , , , , , , , , | Dejar un comentario

¿Más cerca del orangután que del chimpancé?‏

changoCientíficos de la Universidad de Pittsburgh y del Museo de Ciencia de Buffalo han encontrado evidencias de que, evolutivamente hablando, los humanos estamos más cerca de los orangutanes que de los chimpancés.

Analizando los rasgos físicos de los primates vivos y de los fósiles de nuestros ancestros, el antropólogo Jeffrey H. Schwartz y sus colegas han llegado a la conclusión de que humanos y orangutanes pertenecen a un grupo separado de los chimpancés y los gorilas. En concreto, tras analizar casi un centenar de características fisiológicas han demostrado que el Homo sapiens comparte 28 rasgos únicos con los orangutanes (Pongo pygmaeus), y sólo 2 con los chimpancés y 7 con los gorilas. Además, el orangután también tiene muchos rasgos comunes con los Australopithecus, ancestro del hombre moderno.

Según concluye Schwartz en el último número de la revista Journal of Biogeography, los análisis morfológicos apuntan a que existió un ancestro común de humanos y orangutanes, diferente del ancestro africano de gorilas y chimpancés. Y postula que hace aproximadamente 12 millones de años éste migró de África a Asia (de donde es originario el orangután), cruzando los bosques que entonces se extendían por toda Europa.

Aparentemente los nuevos datos contradicen los análisis genéticos, que muestran grandes similitudes entre el genoma del ser humano y el del chimpancé. “No hay ninguna justificación para hacer prevalecer el ADN sobre los datos morfológicos; sin embargo la relación entre humanos y chimpancés, deducida a partir de los datos moleculares, ha sido aceptada sin reservas hasta ahora”, reflexiona a partir del estudio Malte Ebach, investigador del Instituto Internacional para la Exploración de las Especies de Arizona. Y añade que es importante para la ciencia “cuestionarse” estos parentescos a la vista de las nuevas evidencias morfológicas.

Fuente: www.muyinteresante.es

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junio 30, 2009 Publicado por | Actualidad | , , , , , , | Dejar un comentario

De la Ciudad Concebida a la Ciudad Practicada. La labor del urbanista es la de organizar la quimera política de una ciudad orgánica y tranquila, estabilizada o, en cualquier caso, sometida a cambios amables y pertinentes

ciudadLa relación entre cultura urbana –el conjunto de maneras de vivir en espacios urbanizados– y cultura urbanística –asociada a la estructuración de las territorialidades urbanas– ha sido crónicamente polémica. Los arquitectos urbanistas trabajan a partir de la pretensión de que determinan el sentido de la ciudad a través de dispositivos que quieren dotar de coherencia a conjuntos espaciales altamente complejos. La labor del proyectista es la trabajar a partir de un espacio esencialmente representado, o más bien, concebido, que se opone a las otras formas de espacialidad que caracterizan la practica de la urbanidad: espacio percibido, practicado, vivido, usado… Su pretensión: mutar lo oscuro por algo más claro. Su obsesión: la legibilidad. Su lógica: la de una ideología que se quiere encarnar, que aspira a convertirse en operacionalmente eficiente y lograr el milagro de una inteligibilidad absoluta.

La labor del urbanista es la de organizar la quimera política de una ciudad orgánica y tranquila, estabilizada o, en cualquier caso, sometida a cambios amables y pertinentes, protegida de la obcecación de sus habitantes por hacerla un escenario para el conflicto, a salvo de los desasosiegos que suscita sobre ella lo real. Su apuesta es a favor de la polis a la que sirve y en contra de la urbs, a la que teme. Para ello se vale de un repertorio formal hecho de rectas, curvas, centros, radios, diagonales, cuadrículas, pero en el que suele faltar lo imprevisible y lo azaroso. En su vocación demiúrgica, buen número de arquitectos y diseñadores urbanos se piensan a sí mismos como ejecutores de una misión semidivina de imponerle órdenes preestablecidos a la naturaleza, en función de una idea de progreso que considera el crecimiento por definición ilimitado y entiende el usufructo del espacio como inagotable. Asusta ante todo que algo escape a una voluntad insaciable de control, consecuencia a su vez de la conceptualización de la ciudad como territorio taxonomizable a partir de categorías diáfanas y rígidas a la vez –zonas, vías, cuadrículas– y a través de esquemas lineales y claros. Espanta ante todo lo múltiple, la tendencia de lo diferente a multiplicarse sin freno. Y, por supuesto, se niega en redondo que la uniformidad de las producciones arquitectónicas no oculte una brutal separación funcional de la que las claves suelen tener que ver con todo tipo de asimetrías que afectan a ciertas clases, géneros, edades o etnias.

En los espacios urbanos arquitecturizados –edificios o plazas– parece como si no se previera la sociabilidad, como si la simplicidad del esquema producido sobre el papel o en maqueta no estuviera calculada nunca para soportar el peso de las vidas en relación que van a desplegar ahí sus iniciativas. En el espacio diseñado no hay presencias, lo que implica que por no haber, tampoco uno encuentra ausencias. En cambio, el espacio urbano real –no el concebido– conoce la heterogeneidad innumerable de las acciones y de los actores. Es el proscenio sobre el que se negocia, se discute, se proclama, se oculta, se innova, se sorprende. Escena sobre la que uno se pierde y da con el camino, en que espera, piensa, encuentra su refugio o su perdición, lucha, muere y renace infinitas veces. Ahí no hay más remedio que aceptar someterse a las miradas y a las iniciativas imprevistas de los otros. Ahí se mantiene una interacción crónicamente superficial, que en cualquier momento puede conocer desarrollos inéditos. Espacio también en que los individuos y los grupos definen y estructuran sus relaciones con el poder, para someterse a él, pero también para insubordinarse o para ignorarlo mediante todo tipo de configuraciones autoorganizadas. Todo eso en modo alguno es el resultado de una determinada morfología, sino de una articulación de cualidades sensibles que resultan de las operaciones prácticas y las esquematizaciones tempo-espaciales en vivo que procuran los viandantes, sus deslizamientos, las estasis, las capturas momentáneas que un determinado punto puede suscitar.

La utopía imposible que el proyectador busca establecer en la maqueta o en el plano es la de un apaciguamiento de la multidimensionalidad y la inestabilidad de lo social urbano. El arquitecto puede vivir así la ilusión de un espacio que está ahí, esperando ser planificado, embellecido, funcionalizado… , que aguarda ser interrogado, juzgado y sentenciado. Se empeña en ver el espacio urbano como un texto, cuando ahí sólo hay texturas. Tiene ante sí una estructura, es cierto, una forma. Hay líneas, límites, trazados, muros de hormigón, señales… Pero esa rigidez es sólo aparente. Además de sus grietas y sus porosidades, oculta todo tipo de energías y flujos que oscilan por entre lo estable, corrientes de acción que lo sortean o lo transforman.

A los intentos de absorción constantes de que son objeto por parte de los sistemas de territorialización y codificación, las energías sin forma que recorren lo urbano constituyéndolo no dejan de escabullirse por cualquier fisura de la máquina molar para volver a su inicial estado de desterritorialización y decodificación. Campo de fuerza, universo de tensiones y distorsiones, desintegración de lo fijo en una agitación casi espasmódica. Ahora bien, ¿cómo estudiar eso? ¿Cómo superar la perplejidad que despierta el aspecto caótico de las actividades que traspasan y constituyen los espacios públicos? ¿Cómo registrar las formalidades sociales inéditas, las improvisaciones sobre la marcha, las reglas o códigos reinterpretados de una forma inagotablemente creativa, el amontonamiento de acontecimientos previsibles unos, improbables los otros? ¿Cómo sacar a flote las lógicas implícitas que se agazapan bajo tal confusión, modelándola?

Lo urbano es una forma radical de espacio social, escenario y producto de lo colectivo haciéndose a sí mismo, un territorio desterritorializado en que no hay objetos sino relaciones diagramáticas entre cosas, bucles, nexos sometidos a un estado de excitación permanente. Un espacio urbano que no era un esquema de puntos, ni un escenario vacío, ni un envoltorio, ni tampoco una forma que se le impone a los hechos… No una institución, sino un producto social inconcluso, una producción, o mejor dicho, una coproducción, cuyos protagonistas son unos usuarios que reinterpretan la obra del diseñador a partir de las formas como acceden a ella y la utilizan al tiempo que la recorren. Esa premisa desactiva cualquier pretensión de naturalidad, de inocencia, de trascendencia o de transparencia, puesto que el espacio urbano es, casi por principio, indiscernible. Las percepciones de las que resultan esos seísmos microscópicos que sacuden al ánimo del usuario del espacio público no son resultado de una determinada morfología, sino de una articulación de cualidades sensibles que resultan de las operaciones prácticas y las esquematizaciones tempo-espaciales en vivo que procuran los viandantes, sus deslizamientos, los estancamientos, las capturas momentáneas que un determinado punto puede suscitar. Dialéctica ininterrumpidamente renovada y autoadministrada de miradas y exposiciones.

Es posible leer, es cierto, una ciudad, al menos en cuanto estructura morfológica. Pero, ¿podríamos decir lo mismo de esas sociedades que despliegan su actividad casi estocástica en sus calles? Lo que se da a leer es siempre un territorio que se supone sometido a un código. Es más, los territorios en que una ciudad puede ser dividida han sido generados y ordenados justamente para posibilitar su lectura, que es casi lo mismo que decir su control. El espacio urbano, en cambio, no puede ser leído precisamente porque de él poca cosa podríamos decir en realidad. El espacio, cuanto menos en el sentido en que Simmel y luego Arendt recuperaron de Kant, no es sino pura potencialidad, posibilidad abierta de juntar, que existe sólo y en tanto alguien lo organice a partir de sus prácticas, que se genera como resultado de acciones específicas y que puede ser reconocido sólo en el momento en que registra las articulaciones sociales que lo posibilitan. Es, como la naturaleza en Marx, como el sentido en semiótica, un mito o más bien un horizonte que nos huye, tan sólo la materia prima inconcebible sobre la que operan las potencias de lo social. Decir, afirmar cualquier cosa de él es reconocer las marcas y los rasgos de un lenguaje, de un sistema de referencias que ha disuelto su espacialidad para conformar un territorio. Por lo demás, qué decir del espacio urbano si ni siquiera estuviésemos en condiciones de hablar de realidad urbana, por la versatilitad innumerable de los acontecimientos que lo recorren, por su estructura hojaldrada, por la mezcla que constantemente allí se registra entre continuidad y ambigüedad. Lugar de una sociabilidad holística, hecha de ocasiones, secuencias, situaciones, encuentros y de un intercambio generalizado e intenso.

El espacio urbano no es un presupuesto, algo que está ahí antes de que irrumpa en él una actividad humana cualquiera. Es sobre todo un trabajo, un resultado, o, si se prefiere –y evocando con ello a Henri Lefebvre y, con él, a Marx– una producción. Es una apropiación, nunca una posesión. En el espacio urbano existe, es cierto, una coherencia lógica y una cohesión práctica, pero estas no permitirían algo parecido a una «lectura» o a una «interpretación», a la manera de las que propiciaría la existencia de una suerte de mensaje o información, algo que respondiera a un único código y estuviera en condiciones de ser reconocido como «diciendo alguna cosa». En el espacio urbano no existe nada parecido a una verdad por descubrir. Flujo de sociabilidad dispersa, comunidad difusa hecha de formas mínimas de interconocimiento. El espacio público ámbito en que se expresan las formas al tiempo más complejas, más abiertas y más efímeras de convivialidad.

Se debate con frecuencia a propósito de qué debe entenderse por patrimonio cultural, sobre todo a partir de la evidencia de cómo son puestas sus aplicaciones al servicio de buen número de impostaciones identitarias, casi todas políticamente determinadas. La definición de patrimonio remite, en su origen, a lo que una generación hereda de la que le precede, lo que permite a un determinado linaje reproducirse; también a lo que una persona o un grupo considera que posee, todo lo que ha de administrar y ceder luego a sus descendientes, sus propiedades, no sólo en el sentido de sus posesiones, sino en el de lo que le es propio, lo que le atribuye su singularidad. Los trabajos expertos sobre patrimonio, así como las iniciativas políticas al respecto suelen atender elementos supuestamente idiosincrásicos que remiten a un pasado que se presume compartido por una cierta comunidad. Sean concentrados en museos o subrayados en su ubicación natural, se considera que esos materiales a patrimonializar expresan elocuentemente cualidades colectivas que deben durar, rasgos de los que –se insinúa– depende la pervivencia misma del grupo que los exhibe como sus atributos.

En ese sentido, puede antojarse que algunos aspectos del espacio público reciben un trato como parte de determinado patrimonio cultural o histórico. Ocurre con frecuencia que ciertos fragmentos de la forma urbana son enaltecidos y protegidos por su valor como testimonio de un pasado o de un presente patrimonializables. Ciertos puntos de la trama de calles y plazas de una ciudad pueden aparecer resaltados en los mapas turísticos, indicando la presencia de edificaciones singulares, monumentos característicos o vías reputadas por su pintoresquismo. Barrios enteros pueden ser enaltecidos patrimonialmente por algún rasgo significativo que los hace dignos de ser tenidos en consideración. De hecho, se experimenta en los últimos tiempos una tendencia a monumentalizar centros urbanos completos y hay ciudades que han sido integramente tematizadas para hacer de ellas centros de atracción turística o inversora.

En todos esos casos, no es exactamente el espacio público lo que se reclama como patrimonio que habla de y por una determinada sociedad, sino más bien de elementos fuertes del paisaje urbano que pueden resumir una evocación, concretar una adscripción sentimental o convertirse en simples reclamos para crear oferta de ciudad. No se ha planteado, en cambio, la consideración en tanto que patrimonio social y cultural de la actividad que esos espacios públicos conocen en tanto que tales, es decir en tanto que espacios de y para la vida pública. En otras palabras, patrimonialmente hablando, las calles y las plazas no han sido valoradas más allá de su condición de fondos para un supuesto colorido local, no se han reconocido los valores positivos que residen en sus usos por parte de los practicantes de la vida pública, los individuos y los grupos –de las grandes masas a formas tan elementales como las simples parejas– que se apropian efímeramente de esos espacios para convertirlos en soporte de una determinada expresivididad.

Hay que recordar al respecto que la asociación de lo público a aquello cuya titularidad corresponde al Estado introduce un elemento de malentendido a la hora de definir un espacio como público, puesto que de algún modo cuestiona la propia dimensión abierta y accesible a todos que se acepta como su primera cualidad. Considerar que ha de estar supeditado a las instituciones estatales equivale a afirmar que el espacio público no es del público, sino de un orden político que se ha autoarrogado la función de fiscalizarlo e imponerle sus sentidos. En este caso, el espacio público ve desmentida su propia condición de tal, en tanto es concebido y reconocido como propiedad privada de un poder político centralizado. Si, al pie de la letra, su eventual condición pública debería hacer de un espacio dado un ámbito para las apropiaciones transitorias y en filigrana, su naturaleza legal lo postula como dependiente de una instancia de control que se considera autorizada a administrar sus empleos, restringir su acceso y distribuir significados afines a su ideología.

En tanto que patrimonio de la administración centralizada sobre la ciudad –la polis, la ciudad politizada– el espacio público está sometido a una casi obsesiva voluntad clarificadora. Desde esa perspectiva, las principales funciones que debe ver cumplido ese espacio público se limitan a: 1), asegurar la buena fluidez de lo que por él circula; 2), servir como soporte para las proclamaciones de la memoria oficial –monumentos, actos, nombres…, y 3), últimamente, ser sometido a todo tipo de monitorizaciones que hacen de sus usuarios figurantes de las puestas en escena autolaudatorias del orden político o que los convierten en consumidores de ese mismo espacio que usan. Para tales fines, la Administración trata de mantener el espacio público en buenas condiciones para una red de encuentros y desplazamientos lo más ordenados posible, así como de asegurar unos máximos niveles de claridad semántica que eviten a toda cosa tanto la ambigüedad de su significado como la tendencia que nunca deja de experimentar a embrollarse, es decir, a una exuberancia perceptual y simbólica que lo hace ininterpretable en una sola dirección. Esta preocupación por la legibilidad del espacio público es la que se traduce en todo tipo de iniciativas urbanísticas que pretenden arquitecturizarlo, que lo fuerzan a asumir esquematizaciones provistas desde el diseño urbano, siempre a partir del presupuesto de que la calle y la plaza son –o deben ser– textos que vehiculan un único discurso.

Frente a esa definición del espacio público como texto unitario, derivado de su concepción como patrimonio de la polis, o más bien de espaldas a ella, se reproducen las evidencias de una apropiación microbiana de ese mismo espacio por parte de sus practicantes. En este caso, el espacio público deviene patrimonio de la urbs, es decir, el incansable trabajo de la sociedad urbana sobre sí misma. Si el espacio público politizado vive bajo la obcecación por hacer de él lo que ni es ni nunca ha sido ni seguramente será –una superficie nítida, pacificada, sumisa–, el espacio público socializado asume una naturaleza permanentemente intranquila, escenario activo que es para lo inesperado, proscenio en que la excepción es casi norma y marco para una sociedad autogestionada que se pasa el tiempo tejiendo y destejiendo tanto sus acuerdos como sus luchas.

Poner el acento en las cualidades permanentemente emergentes del espacio público urbano implica advertir que éste no puede patrimonializarse como cosa ni como sitio, puesto que ni es una cosa –un objeto cristalizado–, ni es un sitio –un fragmento de territorio dotado de límites y marcas. De hecho, bien podríamos decir que es cualquier cosa menos un territorio. Sería antinómico y no puede concebirse algo a lo que llamar territorio público. El espacio público es –repitámoslo– solo la labor de la sociedad urbana sobre sí misma y no existe –no puede existir– como un escenario vacío a la espera que algo o alguien lo llene. El espacio público sólo existe en tanto es usado, que es lo mismo que decir atravesado, puesto que en realidad sólo podría ser definido como una mera manera de pasar por él.

Fuente: www.pisosonline.com

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junio 29, 2009 Publicado por | Actualidad, Estilo | , , , , , , , , , , | Dejar un comentario

¿Eres adicto a tu celular? Unas preguntas para saber si ese gusto por tu celular puede ser más que cariño‏

movilSabemos que tu celular te comunica, te ayuda cuando tienes un problema y te conecta con las personas que quieres. Pero ¿puedes apagarlo por todo un día?

Conforme esta tecnología se ha hecho parte de nuestra vida, cada vez se nos hace más difícil pensar en un momento en el que no lo tengamos cerca y como bien nos puede ayudar en los momento más necesarios, también nos puede afectar.

Para saber si eres adicta a tu celular, házte las siguientes preguntas y si respondes afirmativamente a más de 5, considera nuestras recomendaciones para despegarte de él.

* ¿Esuchas el sonido de tu celular en todas partes y checas luego luego si es el tuyo el que está sonando?

* ¿No te acuerdas cuando fue la última vez que lo apagaste?

* Si un día lo dejas en tu casa, ¿te sientes perdido todo el día o sientes que te hace falta algo?

* ¿Te sabes el tecleado de memoria?

* ¿Mandas mensajes o hablas por teléfono cuando tendrías que estar haciendo una actividad que requiere de tu completa atención, como manejar?

* ¿No te acuerdas del teléfono de nadie por que siempre recurres a tu directorio en el celular?

* Cuando estás en el tráfico o esperando a alguién, ¿le llamas a alguién sólo por pasar el tiempo?

* ¿Gastas normalmente más dinero en llamadas del que tenías planeado?

* ¿Crees que no tener celular te aislaría de tus amigos o familia?

* ¿Quieres cambiar constantemente de equipo móbil?

* ¿Si esuchas algo vibrar, instintivamente colocas tu mano sobre el pantalón o bolsa para ver si es el tuyo?

* ¿Haz jugado casi todos los juegos de tu celular y lo has hecho en reunioneso congregaciones sociales?

* Si crees que debes de bajar tu consumo de telefonía movil, te damos estos tips.

* Comienza apuntando el tiempo que estás en tu celular, las llamadas, los mensajes y el jugar con jueguitos. Házlo por una semana y checa los datos.

* Ahora que ya lo sepas, trata de ir bajándole poco a poco. Cada vez que lo utilices sé consciente de que estás utilizándolo y sólo házlo para el tiempo que REALMENTE lo requieres.

* Haz un compromiso contigo mismo de estar siempre presente. Aún cuando las fiestas, reuniones o juntas sean aburridas, el celular no es una escapatoria, simplemente es un vicio. Disfruta la vida, momento a momento.

* No necesitas estar conectado todo el tiempo. Puedes disfrutar de una conversación de inicio a fin sin que alguién más te saque de lo importante para cambiar de tema a algo menos relevante del momento que estás viviendo.

* No eres tan importante como crees. Siendo sinceros, las malas noticias te llegarán cuando menos lo creas y si se encuentran con que tu celular esta apagado, encontrarán una forma de llegar a tí. Además, si es de la chamba, hay que saber que hay horarios y probablemente alguién más pueda cubrirte mientras tu llegas a la oficina.

* Apágalo en las noches o el domingo. ES NECESARIO.

* Recuerda, la tecnología nos apoyo a nosotro, no alrevés.

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junio 29, 2009 Publicado por | Actualidad, Así es uno, Plug-in | , , , , , , , | Dejar un comentario

Feliz Lunes, sin El Rey del Pop

Crisis y deudas disparan venta de antidepresivos. La consulta al psiquiátrico creció entre 20 y 30% en un año. http://tinyurl.com/mf3v2d

Michael Jackson: MUERTO EL REY, VIVA EL REY. http://tinyurl.com/m8ljxg

Honda lanzará en 2010 su moto eléctrica‏ http://tinyurl.com/lh7hf9

Consumo de té verde reduce el avance del cáncer de próstata y otros tipos de cáncer http://tinyurl.com

UP! Película de niños que le habla a los grandes de cómo soltar, cerrar ciclos, no estacionarse y seguir adelante http://tinyurl.com/kr2ws9

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junio 28, 2009 Publicado por | Noticias y política | Dejar un comentario

Crisis y deudas disparan venta de antidepresivos. La consulta ante el psiquiátrico creció entre 20 y 30% en un año, reportan. Un tratamiento antiestrés cuesta al mes hasta $6 mil‏ pesos (en México), unos 460 dlls al mes

antidepresivoLa crisis económica ha detonado el crecimiento de un negocio que parece no tener límite. Se trata de la venta de antidepresivos y ansiolíticos que ahora, en su mayoría, son medicados para calmar el desánimo y la angustia generadas por la pérdida del empleo, el incremento de las deudas y una percepción generalizada de incertidumbre.

La Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex) estima que en los últimos cuatro años ha crecido entre 12% y 15% la venta de fármacos para tratar la depresión y la ansiedad y ello lo atribuye al estado de estrés y de preocupación constante en que se encuentra la población, sobre todo, derivados de las dificultades económicas.

El fenómeno es mundial. En España y en Argentina ese mercado creció 15%.

Fuente: www.eluniversal.com.mx

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junio 28, 2009 Publicado por | A tu salud!, Actualidad | , , , , , , , , | Dejar un comentario

Michael Jackson: MUERTO EL REY, VIVA EL REY.

14afo5xEn RadioContempo Magazine no vamos con la tendencia de todos los demás medios de información, siempre nos hemos distinguido por darte contenidos novedosos y diferentes.

Pero no podemos, como parte de esta generación de los 80′s omitir el gran suceso que nos ha impactado desde hace unos días: LA MUERTE DE MICHAEL JACKSON.

Con su muerte le hemos dado el cerrojazo a una parte de nuestra historia, se escribió el capítulo final de nuestros mejores años de adolescencia, de los bailes, de las fiestas, de las canciones que ni saber inglés al cien por ciento, cantábamos, no nos importaba la gramática, lo que nos importaba era el expresar esa fuerza que nos daba ver Thriller, o la rebeldía de Beat it o de Bad.

Del romanticismo a las canciones de protesta, del baile a la calidad interpretativa, de los escándalos al ser humano tan frágil como tu o como yo, eso y más ES Michael Jackson. MJ no se irá jamás, porque ahora es una leyenda, es un ito en nuestras mentes, en la conciencia colectiva, en nuestras fibras musicales.

Recuerdo mis tiempos de secundaria, cuando entre el break dance, el high energy, salía el moonwalker, la chamarra roja de Beat it, la declaracación a esa mujer lladama Billi Jean, todo eso era Michael Jackson, ícono, símbolo, estandarte, para algunos un ídolo, para muchos un artista pero sea como sea, todos sabemos de él.

En el caso particular de México, en el año de 1984, lejos de que Michael Jackson viniera a México, se creo (se tuvo que crear mejor dicho, por la fuerza que tenía) un programa de televisión que era el escenario para los talentos jóvenes que buscábamos ese espacio para decir AQUI ESTAMOS! Nació el programa LA DISCO JACKSON, he aquí un video de ese famoso programa de televisión, que tiempos aquellos.

Fuente: Recuerdos de un ochentero de corazón

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junio 28, 2009 Publicado por | 80's, Así es uno | , , , , | Dejar un comentario

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