Delincuencia organizada: Lo que el robo se llevó. Los datos estadísticos son muy inciertos sobre cuántos y cuáles son los objetos robados que circulan en el mercado informal. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que 73 por ciento de los hurtos son cometidos con arma blanca o de fuego, a transeúntes y a casas habitación
El destino final es dudoso. Sobre todo para los artículos robados. Nadie sabe con exactitud a dónde van a parar los autos, celulares, relojes, joyas, ropa, estéreos, televisores, computadoras, electrodomésticos, medicinas, artículos de belleza, bebidas alcohólicas y hasta botes de basura, cables de cobre, tarjas y boyas que alguna vez sirvieron para dividir carriles en las calles de la ciudad. Todo tienta al robo y poco, o casi nada, se recupera, a pesar de los afanes de las víctimas.
Las estadísticas son inciertas. Tanto, como la lista de objetos robados que circulan en el mercado informal y el número real de mexicanos víctimas de hurto. Se sabe, por lo menos, que del total de delitos que se cometen en el país, 73 por ciento son asaltos: robos con arma blanca o de fuego, a transeúntes y a casas habitación. Pero apenas dos de cada diez personas presenta una denuncia; el resto dará por perdidas sus pertenencias porque la mayoría considera que acudir al Ministerio Público es una pérdida de tiempo y no sienten confianza en las autoridades. Todo esto según la encuesta 2005 sobre inseguridad, elaborada por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y la Fundación Este País.
Tras las pistas de los artículos robados, Open encontró razones suficientes para desistir en el empeño de encontrar los articulos perdidos: las trabas son muchas y los resultados, la mayoría de las veces, decepcionantes. Aún cuando se halle y recupere el objeto del deseo perdido. Mejor buscarlo en algún tianguis o mercado de las zonas conurbadas del Distrito Federal, en locales irregulares o en las fronteras del país, por donde transita una gran variedad de bienes producto de los robos.
Pista 1: Al robo, nadie le gana
El proceso para reclamar un objeto robado es fácil, “Lo difícil es recuperarlos”. Como el robo es un delito de orden común, su persecución y castigo corresponde a las autoridades de cada entidad. A menos de que se trate de bienes federales, considerados patrimonio nacional o el hurto ocurra en zonas federales. Para el caso de los automóviles, hay convenios entre las autoridades federales y estatales para colaborar en su recuperación.
Los teléfonos celulares son, junto con los automóviles y las autopartes, los artículos más proclives a robos. Según la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, la mitad de los objetos robados en las calles de la ciudad de México son teléfonos celulares, que se revenden en mercados, tianguis y calles de las delegaciones Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tláhuac y Milpa Alta, principalmente.
En efecto, ahí están. Exhibidos en puestos que los ofrecen por debajo de su costo en el mercado y activados si se quiere. Tentada por los precios, Marcela recurrió a uno de estos puestos en pleno centro de la ciudad. Compró un atractivo y moderno celular por menos de mil pesos y ofrecieron activárselo en ese momento. “Permítame, señorita, ‘orita se lo traigo. Nomás le ponemos el chip aquí a la vuelta”. Nunca volvieron y no pudo ni reclamar. Por segunda ocasión, había sido víctima de robo de teléfono celular. De acuerdo con las autoridades de la SSPDF, este delito se ha incrementado por la facilidad con que se revenden y son activados los teléfonos, mediante la compra de chips que pueden adquirirse en todos los comercios de telefonía celular; además, complica su persecución la falta de registro de números y compradores. Se trata de un mercado negro que va en aumento.
P ista 2: ¿Dónde están?
En la ciudad de México, más de 17 millones de objetos robados son resguardados en el depósito de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en la delegación Azcapotzalco. Esta oficina protege artículos rescatados, producto de averiguaciones previas. Algunos ya son reliquias, pues están allí desde 1978, cuando comenzó a operar. Hay muebles, joyas, celulares, electrónicos, esculturas, obras de arte, hasta casetas telefónicas, boyas y postes de luz, que fueron desmantelados y fundidos para su comercialización en el mercado negro.
En esta bodega de productos resultado del delito, destacan por su número los objetos ferrosos. Difícil creerlo, pero allí hay carritos del supermercado y diablitos para carga, entre otros. Lo menos: objetos de valor. El depósito se encuentra dividido por secciones: armería, donde se resguardan pistolas, rifles, cuchillos, bazucas y chalecos antibalas; muebles, es el sitio en el que registran los módulos que fueron incautados al crimen y gaveta, donde está el resto de los objetos robados.
La mayoría de las veces, los dueños no acuden a recoger su propiedad, por lo que la Dirección Ejecutiva de Bienes Asegurados de la PGJDF ha implementado diversas actividades para deshacerse de los objetos, a fin de no saturar sus depósitos. Gran parte de los bienes son enajenados y chatarrizados a 1.20 pesos el kilo. Unos más son confinados por ser considerados sustancias tóxicas, otros son entregados a través de donaciones organizadas por el DIF capitalino y su patronato, a cargo de Mariagna Prats, esposa del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.
En el caso de los objetos de valor, como joyas, relojes, esculturas y obras de arte, son sometidos a subastas públicas, no sin antes ser revisados por peritos especializados, así como personal del Instituto Nacional de Bellas Artes, para comprobar su autenticidad y determinar su precio. Las subastas, que son publicitadas en los diarios de circulación nacional, son quizás la mejor opción para adquirir un objeto robado a buen precio, una forma de codiciar y adquirir el bien que en alguna ocasión fue ajeno.
Para muestra, algunos ejemplos de la última subasta realizada en octubre de 2008, donde se ofreció un paquete de cinco relojes Mido en 7 mil 900 pesos. Una escultura del artista Víctor Gutiérrez en 5 mil 600 pesos; así como varios juegos de anillos de oro de 24 kilates “abollados” en 3 mil pesos.
En total fueron ofertados 54 lotes, de los cuales se vendió el 73 por ciento. Es necesario decir que las subastas se realizan desde el año 2000 y, hasta la fecha se han efectuado 83 procesos, en los cuales la PGJDF ha logrado recabar 17 millones 154 mil pesos. “Los precios son considerablemente bajos con relación a su precio en el mercado y es porque no nos conviene llenarnos de tantos objetos, así que buscamos la forma más adecuada para deshacernos de estos bienes que, a pesar de ser notificados a sus dueños, no fueron recuperados; o no se pudo comprobar la propiedad”, señala Carolina Terán Treviño, directora de Destino Final de la PGJDF. Estas subastas son revisadas por un comité integrado por diversas instancias públicas, entre las que se cuenta a la Subprocuraduría y la Dirección de Recursos Materiales de la PGJDF, la Contraloría General, Oficialía Mayor y Secretaría de Finanzas.
Algunos países como Guatemala y Estados Unidos, se han visto rebasados por la incautación de objetos robados. En ambos casos se ha lanzado un proyecto a través de sitios web, para que los propietarios puedan identificar sus reliquias y reclamarlas. La páginas www.propertyroom.com, que hasta ahora cuenta con anuncios pagados, es una de las más visitadas. Creada por ex policías, cuenta con cerca de 12 millones de visitas mensuales y más de 200 mil suscriptores. Ahí, la policía de Los Ángeles oferta desde automóviles, joyas y electrónicos, hasta instrumentos musicales, relojes y artículos de colección.
Pista 3: El mercado negro
Una de las opciones más efectivas para localizar el objeto hurtado es acudir a los grandes tianguis de la ciudad -en dónde estés-. Por ejemplo, a unos kilómetros del almacén de la PGJDF en el Distrito Federal, se encuentra otro depósito de artículos robados. Legal pero que de igual manera ofrece productos de todo tipo. Es el mercado de la colonia San Felipe de Jesús, en la delegación Gustavo A. Madero. En este tianguis, el más grande de Latinoamérica, se vende de todo, desde comida, abarrotes, plumas con publicidad empresarial al mayoreo, ropa usada, televisores, celulares (sin caja, obviamente), edredones, corbatas y mancuernillas de marca, hasta pieles de zorrillo, ornamentos de origen africano y, en alguna ocasión, llegó a ofertarse la turbina de un avión. “¿Cómo consiguieron las pieles de zorrillo?”, se le pregunta al joven vendedor, quien responde: “mi tío de provincia me las trae cada 15 días”.
Aquí se puede adquirir toda la gama de electrodomésticos, aunque incompletos en su mayoría; películas originales, con todo y su respectiva etiqueta que la adjudica como propiedad de algún centro comercial y hasta maletas para viajar, todavía con el cordón que colocan las aerolíneas al registrarlas en el aeropuerto.
Pista 4: Robo sobre ruedas
Los automóviles son el más apetitoso de los objetos robados en el país. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en 2008 se robaron en México 59 mil 348 autos, el volumen más alto en once años.
La misión de recuperar un objeto robado luce imposible y con los automóviles, más. Un vehículo puede ser desvalijado en cuestión de horas para su venta en autopartes; de tratarse de unidades de lujo, llegan a ser embarcados en menos de dos días hacia Europa. Algunos, incluso, estarán vendidos al mejor postor desde antes de ser robados.
En la ciudad de México, la relación de cifras de automóviles robados y recuperados es escalofriante. Más de 50 por ciento de estas unidades fue utilizada para cometer algún delito; llámese secuestro, robo a un banco, a casa habitación o transporte de mercancía ilegal. Hasta abril de 2009, la PGJDF tenía un registro de 5 mil 597 automóviles ubicados en alguno de sus cinco depósitos vehiculares, que fueron recuperados por robo. Gran parte de estos fueron localizados en municipios conurbados, así como en estados circunvecinos. Cada depósito tiene un fin distinto y, tan sólo con observar sus números, pueden evidenciarse algunos datos básicos. Dos de los resguardos están relacionados con los vehículos recuperados (2 mil 583 unidades), uno más para el mismo objetivo, pero administrado por la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (201 unidades), aquí es donde llegan los vehículos que contaban con seguro al momento de ser hurtados, apenas un cuatro por ciento del total. Además, hay dos “corralones”, donde están encerrados los vehículos que fueron robados, pero que están relacionados con otros delitos (2 mil 813), más de la mitad del total de autos recuperados.
En relación a 2008, la cantidad de vehículos que han ingresado a estos depósitos se ha incrementado en más de 10 por ciento, la mayoría de este porcentaje en el rubro de automóviles que fueron ocupados para cometer otros delitos.
Pista 5: Con final aplastado
Joaquín circulaba en su nuevo Jetta 2008, cuando vio estacionado su anterior vehículo, un Tsuru 2007, sobre la avenida Eduardo Molina, unas cuadras después de Circuito Interior en el Distrito Federal. Dio aviso al Ministerio Público, donde había levantado su denuncia por robo para que recogieran el automóvil, que no estaba asegurado. Cuando acudió al depósito para revisar el estado de la unidad, se dio cuenta que había sido desvalijada y prefirió abandonarla. En todos los casos de autos robados y recuperados, después de notificar al dueño sobre el hallazgo de su vehículo, el Ministerio Público le otorga 60 días naturales para recogerlo; de lo contrario, la unidad es enajenada, es decir, se chatarriza. “A pesar de que se llegan a recuperar los automóviles y algunos objetos que denuncian las personas por robo, la mayoría de la gente no tiene interés en volver por ellos, a causa del mal estado en que se encuentran”, explica Garza Espíritu.
En la zona industrial de Cerro Gordo, en el municipio de Ecatepec, Estado de México, se encuentra la pista que conduce al destino final.
Ahí se localiza la empresa CFF Recycling México, S.A. de C.V., la planta con mayor potencial de trituración en el país y a donde llegan tanto automóviles como escritorios, refrigeradores, lavadoras, bancas y cualquier objeto ferroso cuyo valor será determinado por su peso en kilos y ya no por su funcionalidad. Tan sólo de automóviles, entre 2002 y 2008, se realizaron 27 procesos de enajenación, en los que fueron trituradas 16 mil 748 unidades, equivalentes a 15 millones 413 mil 965 kilos, que generaron 12 millones 591 mil 886 pesos a las arcas del Gobierno del D.F, cantidad destinada, según el Código Penal, a la administración y procuración de justicia.
Una bandeja con 960 kilos hechos miniatura puede ser el final de un automóvil BMW que no fue reclamado al ser recuperado. Así las cosas. La opción de ir en búsqueda del objeto robado luce lejos de toda esperanza al momento en el que el dueño es asaltado. Tal vez sea que es más fácil comprar un objeto nuevo (aunque sea robado), que cruzar todo el país en busca de la aguja en el pajar.
Números violentos
1 posición de México en robos con violencia entre 30 países que participaron en 2008 en la Encuesta Internacional de Criminalidad y Victimización
20% de los mexicanos ha sufrido un robo en un periodo de un año
16% es la tasa de robos a mano armada y con violencia registrados en México. Estados Unidos e Irlanda lo siguen con una tasa de 6%
59 mil autos fueron robados en 2008. Fue la cifra más alta en los últimos once años
Cifras siniestras
En 2007, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), reportó cuatro mil 643 siniestros (así llaman ellos al robo), relacionados con el hurto de mercancías, seis mil 633 robos de dinero y valores, así como dos mil 38 asaltos a casa habitación. El monto total de lo perdido sumó más de 750 millones de pesos.
Los giros que acumulan más del 70 por ciento de hurtos tienen que ver con oficinas (16%), autos y autobuses (13%), electrónica (10%), mueblerías (9%), abarrotes (7%) y joyerías (5%).
El Distrito Federal, México, Sinaloa, Baja California, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Guanajuato, Chihuahua y Puebla, concentran el 80 por ciento del total de robos, siendo octubre, julio, diciembre y noviembre, los meses en que ocurren más.
Los autos más robados
El auto más robado en 2008 fue el Tsuru (12 mil 168 unidades), Nissan Sentra (mil 984), VW Jetta (mil 542) y Chevy (mil 58). De los diez municipios y delegaciones con mayor índice de violencia en el robo de autos, siete pertenecen al Estado de México (La Paz, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Ixtapaluca, Chalco, Coacalco de Berriozábal y Texcoco); y tres, al Distrito Federal (Iztacalco, Iztapalapa y Azcapotzalco). Les sigue la ciudad de Monterrey.
69 % de los robos de automóviles se cometieron con violencia.
31 % de los coches robados fueron sustraídos de los domicilios de sus dueños.
Fuente: www.revistaopen.com.mx
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hola , donde puedo encontrar estadísticas sobre el crimen organizado en México?
Ahora que realmente me pongo a investigar el tema de robo de vehiculos es deberas aterrador,malo que uno solo investiga cuando le pasan las cosas y esto lo comento porque el 12 de mayo de 2010 me acaban de robar mi auto (Nissan Sentra mod 2000 color purpura placas 712NNA), esto sucedio en la colonia San Miguel chapultepec en la Delegación Miguel Hidalgo