Revolutionary Road. O solo un sueño, sea como sea y en donde sea, las crisis en las parejas siempre será el resultado de las fantasías, de los fantasmas y de las expectativas
Despues de ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL de Ingmar Bergman, es la mirada mas desoladora que he visto sobre el matrimonio.
“Revolutionary road”, título original despreciado por la distribuidora, que cobraría tanto sentido en una traducción, aún cuando no le cabe la misma. Sendero revolucionario sería el que tomarían estos dos seres, pareja, matrimonio conformista inconformado, idealistas de mente libre, pero tan atados a la comodidad de la vida burguesa de mediados de siglo XX que no pueden evitar odiar el reflejo residual en el que se convirtieron. Que los aleja inevitablemente de esa revolución humana que por esa época no era otra que la de lanzarse a los caminos de una aventura (vida) incierta, extravagante, desacartonada y diferente: ¿en Europa? ¿En una isla lejana e inhóspita?
Escapar por ese sendero… Sobre el inexorable deseo/ sueño de escapar trata este melodrama tan equilibrado en sus partes, tan sólido en sus construcciones (narrativas, interpretativas y de ambientación) que el todo, el resultado, no puede ser otro que el reencuentro con un cine soberbio; con una gran adaptación; y sobre todo, con aquel primer Sam Mendes, un sobrio director de actores, que utilizando precisamente esos espacios cerrados y opresivos mas la complicidad de un puñado de interpretes en estado de gracia, logra atrapar al espectador con las mismas armas con las que lo hizo en su debut hace ya una década.
Emociona la actuación de Leonardo DiCaprio, madura y convincente, porque demuestra cuanto ha crecido profesionalmente. No obstante, son otras dos las interpretaciones que rozan la excelencia: la de Michael Shannon como un desequilibrado mental con un alto grado de seguridad, en un rol estremecedor (sino el mejor); y Kate Winslet, una confirmación. La actriz más dúctil y apasionada de la actualidad, con su performance, termina por convencerme que el viejo y querido melodrama, bien entendido y mejor hecho, puede ser posible.
El aclamado director de Belleza Americana, Sam Mendes, recurre de nuevo a un tema que ya le valió un Óscar en 1999 y con el que 10 años después pretende apropiarse nuevamente del éxito. “Definitivamente me siento atraído hacia la dinámica de la familia, la dinámica entre padres e hijos y hombres y mujeres. Y encuentro todo esto muy fascinante y satisfactorio”, comentó recientemente el cineasta con respecto a Revolutionary Road. La selección de los personajes tiene más que ver con la química entre los dos actores principales, que la importancia de ser la primera colaboración en una película del matrimonio Mendes-Winslet. Mendes cuenta con una destacada trayectoria en cine y teatro; esta segunda vena ha influido definitivamente su dirección cinematográfica, brindándole a sus películas un espectro dramático, así como un enfoque teatral al desarrollo de cada personaje. Esta es la cuarta ocasión en la que el director inglés se encuentra detrás de las cámaras. Aunque su ópera prima no ha sido superada a los ojos de la crítica, comercialmente Camino a la perdición (2002) tuvo una buena aceptación, aunque Soldado anónimo (2005), con la cual realizó una crítica a la soledad y la desesperación que acarrea la guerra en los militares, fue destrozada. Sin embargo, ahora vuelve a un ambiente mucho más cómodo para él y lo hace con el reencuentro de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, dupla en la que ha depositado las esperanzas para volver a obtener el Óscar y que ha generado grandes expectativas comerciales.
DiCaprio parece encontrarse en su mejor momento como actor. Se halla en un proceso de maduración lento, en el que ha dejado atrás el look de goldenboy para involucrarse en papeles mucho más ambiciosos y complejos. Aunque su interpretación en Los infiltrados fue ovacionada y con El aviador se llevó a casa un Globo de Oro, todavía falta un premio de la Academia que lo consolide como el actor que es.
En esta cinta, interpreta a Frank Wheeler, personaje que le valió la candidatura al Globo de Oro, contendiendo al lado de grandes como Sean Penn, Mickey Rourke y Brad Pitt. Por su parte, el talento de Kate Winslet se ha visto plasmado en interpretaciones que le han merecido alabanzas del público y la crítica, este año obtuvo dos Globos de Oro.
Con el ruido que existe alrededor de la cinta por la posibilidad de llevarse varios premios, al margen ha quedado una lista de actores que completan el reparto; entre ellos, Kathy Bates, quien comparte nuevamente créditos con los protagonistas, como lo hizo en Titanic. Además, una de las mayores sorpresas es la sobresaliente actuación de Michael Shannon, en el papel de John Givings, uno de los pocos personajes que entiende mejor a la familia Wheeler a pesar de su enfermedad mental.
Lejos de los grandes efectos especiales y las mega producciones, Mendes filma una historia ambientada en la mitad del siglo XX, la cual mantiene una especial vigencia gracias a la crítica que plantea a una sociedad en crisis y su interminable lucha por sus ideales. El espectador se adentra poco a poco a la monotonía y lentitud del ritmo de vida que lleva una pareja americana tradicional.
Revolutionary Road es una adaptación de la novela homónima de Richard Yates. Un libro escrito más como un grito desesperado tras la posguerra que como una verdadera sátira social. De hecho, el mismo Yates confesó alguna vez, “si mi obra tiene algún tema, este es que la mayoría de los humanos están solos, es ahí donde está la verdadera tragedia”. Inconformes con el ideal de la familia americana, los Wheeler se mudan a su nuevo hogar en la zona, irónicamente llamada Revolutionary Road. En la comunidad, se encuentran rodeados de vecinos a los que desprecian y subestiman por su falta de ambición. Al poco tiempo, se dan cuenta de que, lentamente, se han convertido en todo aquello que odian. Frank es ahora un hombre con un carácter completamente lineal y un trabajo gris, que no lo satisface. April vive bajo el yugo de la trivialidad del hogar e intenta un plan desesperado para dejarlo todo y comenzar una nueva vida en París.
Se trata, quizás, de una de las películas más esperadas de 2009 y que, si bien no logra asentarse como la mejor desde el punto de vista de la crítica especializada, seguramente impactará fuertemente la taquilla gracias al elenco, para el cual el público siempre tiene una sonrisa de aceptación.
Fuente: www.revistaopen.com.mx y comentarios propios
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