A que te suena peace and love, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Joan Baez Country, Joe Mc Donalds, Joe Cocker, Santana, Woodstock, LSD y una dosis de Rock. Siiiiii acertaste: al movimiento hippies que se sustentaba en la tracendencia y la belleza del universal
A finales de 1966, el estado de California declaró al LSD como una sustancia de uso controlado, lo que era de esperarse suscitó movilizaciones y protestas de los hippies, pues éstos se negaban a ser considerados criminales por celebrar la trascendencia de la conciencia, la belleza del universo y del ser.
FLORES EN TU PELO.
El Golden Gate Park de San francisco fue el escenario de un happening llamado Human Be-In, que reunió a varios miles de jóvenes libertarios en torno alas premisas clave del ideario hippie: vida comunal rechazo alas instituciones, ala moralidad clase mediera y a la guerra, apertura sexual y expansión de la conciencia através del uso de drogas. Algunos de los oradores de este evento fueron el apóstol de la psicodelia, Timothy Leary y el poeta Allen Ginsberg quien encarnó la transición entre los beatniks y los hippies.
Durante el verano de 1967, 200 mil hippies se reunieron en el distrito de Haight-Ashbury de San francisco para presenciar el Monterrey Pop Festival, que catapulto a varias estrellas del rock de ambos lados del atlántico en la segunda mitad de la década. The Animals, Who, Simon Garfunkel, Jefferson, Airplaney, sobre todo, Janis Joplin y Jimmy Hendrix y que por cierto, muy a tono con el espíritu del peace and love, se caracterizó por transcurrir armónicamente y con un inesperado saldo blanco.
El Monterrey Pop Festival popularizó la subcultura hippie en toda la unión americana y lapso en el centro de la atención pública, que lo mismo elogiaba su ánimo fraternal y pacifista que criticaba su permisividad, el uso y abuso de las drogas y su actitud en contra del trabajo.
Los tres días del festival Monterrey señalaron la apertura formal del verano del amor una espectacular reunión de jóvenes provenientes de toda la unión Americana que buscaba una explicación alternativa a los porqués de la existencia y se entregaban a un modus vivendi idílico, con comida gratis, drogas gratis, amor gratis, para todo aquel que lo quisiera. La mayor parte de los asistentes aprovecharon sus vacaciones veraniegas para unirse a esta experiencia comunal.
Durante 1968, la unión Americana vería un recrudecimiento del conflicto de Vietnam y, coincidentemente una serie de cambios trascendentes en materia de derechos civiles, como el asesinato de Martin Luther King y la firma del acta de los derechos civiles de 1968, que abolía oficialmente la discriminación racial.
Mas tarde a principios de 1969, los hippies mostraron en la practica los alcances del flower power al adueñarse del peoples park en Berkeley, California y oponerse a los planes de demolición que fraguaba el entonces gobernador del estado y futuro presidente de los EE.UU. Ronald Reagan, mediante actos de resistencia civil, como la simple distribución y plantación de flores.
DENLE UNA OPORTUNIDAD A LA PAZ
La cúspide del movimiento hippies tendría lugar el 15 y 17 de agosto de 1969 en el poblado de Bethel, a unos kilómetros de Woodstock Music Art fair, a fin de disfrutar apoteósicas intervenciones musicales de artistas como Richie Havens, Joan Baez, Country Joe Mc Donalds, Joe Cocker, Santana y Jimi Hendrix, y protestar contra la creciente intervención estadounidense en Vietnam -que cada día resultaba mas costosa financieramente y en términos de popularidad al gobierno estadounidense. Woodstock, evento musical masivo, que fue epitome de los postulados ideológicos de una generación que creía posible vivir y convivir en paz con medio millón de personas sin mas ímpetu que el estado de plenitud del ser y la comunión con los semejantes y la naturaleza – aderezados desde luego, con una infalible Juanita, LSD y una buena dosis de rock.
Pero como al perecer las cosas buenas no duran mucho, unos meses después del esplendor de los tres días de paz, amor y música, el mundo empezaría a despertar de la inocencia hippie y, al abrir los ojos, vería su rostro manchado con tinta de la sangre y de la muerte en diciembre de 1969, The Rolling Stones decidieron cerrar su gira americana con un concierto gratuito en la pista de carreras de Altamont, en Livermore.
El recital convoco alrededor de 300mil personas y resultó ser mas problemático de lo esperado por el abundante consumo de cerveza, y drogas, se protagonizaron varios sucesos violentos. Hacia el fin de la interpretación de Under My Thumb, un joven negro de nombre Meredith fue apuñalado en cinco ocasiones, lo que derivo su muerte. El desastroso concierto seria visto por muchos como el epitafio del flower power de la paz y el amor, de toda una era de ideología; de hecho de la década de los 60.
Los accidentados decesos de Jimi Hendrix y de Janis Joplin causados por complicaciones asociadas con el consumo de drogas, y del guardián de las puertas de la percepción de Jim Morrison, mostraron el sombrío reverso de la moneda; La expansión de la conciencia y la comunión fraterna con el cosmos através de los paraísos artificiales, tan románticamente exaltadas, no pudieron rescatar a estos rockstars-ni, de seguro, a muchos otros-, de su agonía, de su desesperación y de su asfixia existencial y orgánica, Aunque tal vez su partida no haya sido sino la búsqueda de una trascendencia ultima, luego de tantos escarceos con la fatalidad, el silencio y la nada….. ¿Quien lo sabe?
A pesar de la realidad de las muertes causadas por el consumo de drogas, la opinión pública del pueblo estadounidense continuaba cohesionada en lo general por el ánimo antibélico, lo que mantenía en buena estima a lo que quedaba del movimiento hippie.
Cinco años mas tarde, el hombre que escribió, todo lo que necesitas es amor, ultimo sobreviviente del movimiento pacifista hippie, caería abatido por cuatro balazos, en la entrada de su casa ubicada en el edificio Dakota, en Nueva York, Horas antes había obsequiado un autógrafo a su victimario en uno de sus discos,: John Lennon 1980.
Aunque el legado hippie es incuestionable y sus efectos irreversible, con el tiempo, el ímpetu contracultural de la utopia del flower power decayó de tal modo que la subcultura y sus manifestaciones fueron asimiladas e incluso, integradas a los procesos de consumo, ala moda y ala industria de la música y del cine casi al punto ridículo.
Hoy vemos a múltiples neohipiies postmodernos que siguen usando huaraches y morral, ropa artesanal, accesorios de pedrería, pelos largos, y que, muchas veces, acusan una severa hidrofobia, como si el jabón y el estropajo coartaran el libre transito de ideas. Algunos de esos entes, sin embargo, parecen ignorar por completo el ideario hippie y no es raro verlos, en esa facha, y abordar un Mini Cooper, discutir dialécticamente entre las nieblas de un Starbucks o enchufados a un lustroso ipod. Lastima que la contracultura no penetre más allá de la epidermis. Y discúlpeme, amable lector, si usted es uno de ellos….. ¡Amor y paz!
Fuente: Algarabia


sinceramente estoy agradecido de lo que se vivio en esa epoca maravilllosa para mi,sin rock el mundo no hubiera cambiado