¿Miedo al éxito? ¿Miedo a tener dinero? Entonces ¿Qué te lo impide? A lo mejor estas cometiendo un error sin saberlo
La falta de dinero hace que nuestra vida en sociedad se vuelva prácticamente imposible. No hay otra carencia que sea tan socialmente difícil de llevar ni que sea tan complicada de desmitificar. Quien no tiene dinero se llena de ideas respecto a las personas que lo tienen y también sobre cómo deberían comportarse en el caso de alguna vez conseguirlo.
Estos mitos aparecen en nuestra mente desde que somos pequeños y determinan en muchos casos como será nuestra relación con el dinero cuando seamos grandes.
El problema que se plantea es que muchas veces se nos hace imposible o, al menos, algo muy difícil salir de las paredes que construyen estos mitos cuando ya somos grandes. Y esto ocasiona que en numerosas ocasiones el ser incapaz de cambiar nuestra relación y mejorar la forma en que conseguimos y gastamos nuestro dinero.
Estos mitos se relacionan con el hecho de tener dinero, de carecer de él, de como actúan los ricos y que deben hacer los pobres. Y, por supuesto, se los llama mitos porque, más allá de que puedan tener alguna base cierta, no son verdad, sino simplemente formas de pensar, muchas veces generadas por nuestros padres o abuelos, los cuales, obviamente, vivían en una época muy distinta a la nuestra. O sea que, alguna vez, estos mitos pueden haber sido verdad, pero en nuestros días ya no lo son. Hay que dejarlos de lado y manejarnos de otra forma que sea más beneficiosa para nosotros.
Mejorando económicamente
Muchos de estos mitos nos producen el efecto de anclarnos en la posición en que estamos, ya que hasta esta nos han llevado y todo lo que pensamos y conocemos determinan donde estamos. Suelen ser mitos conservadores y que generan que tengamos costumbres que alguna vez fueron útiles, pero que en los días que corren han quedado totalmente obsoletas y deberían ser dejadas de lado inmediatamente.
Para mejorar financieramente no hay otra posibilidad que vivir de la forma más “costosa” posible.
Los Mitos
Mito 1: Trabajar duro es el camino al dinero
Este es el primer mito que vamos a ver. La mayor parte de la gente supone que tener un trabajo en una compañía importante, luego de matarnos trabajando durante años y años es el camino correcto a tener muchísimo dinero en nuestra cuenta bancaria.
Pero hoy en día, la libertad financiera no está asegurada de esta forma, ya que, lamentablemente, podemos quedarnos sin trabajo en cualquier momento. Las empresas echan a sus empleados todo el tiempo.
Es algo que pasa y, si bien no hay que ponerse paranoicos con respecto a esta posibilidad, tampoco podemos estar cien por ciento de que nunca estaremos en problemas en este aspecto. No hay nada que esté garantizado para durar eternamente, así que deberíamos tener esto en cuenta y saber que por muy duro que trabajemos, hay grandes posibilidades de que los únicos que se vuelvan más y más ricos son los dueños de la empresa.
Muchas personas no duran en sus trabajos más que unos pocos meses (o aún menos). Si lo piensan de esta forma, se darán cuenta de que, en realidad, lo único que hace el tener un trabajo estable con un sueldo estable es permitirnos vivir con menos preocupaciones, sabiendo cómo haremos para pagar los impuestos y con qué compraremos la comida el mes siguiente.
Saber utilizar el dinero que nos sobra de nuestro sueldo es el camino que nos puede llevar a tener mucho más dinero extra.
Recuerde siempre: la única persona que se preocupa por nuestro bienestar económico es, querámoslo o no, uno mismo.
Mito 2: El ahorro es la base de la fortuna
Es muy probable que desde muy chicos se nos haya enseñado que ahorrar es algo que debemos hacer. En los tiempos de nuestros padres, el ahorro era el camino a la tranquilidad tanto económica como de espíritu, de cierta forma.
No queremos decir que saber ahorrar no sea algo bueno. Todo lo contrario. Saber ahorrar es una forma de aprender a controlarnos, a tener fuerza de voluntad suficiente como para no caer en todas las tentaciones que se nos presentan. Esto es muy bueno, en mucho órdenes de la vida. Pero no es suficiente para volverse ricos. El ahorro solo no es una forma de tener mucho dinero alguna vez en la vida.
Bueno, en realidad, si podríamos volvernos ricos gracias a nuestros ahorros… si no tenemos problemas en esperar durante muchos, muchos años. Ese es el gran problema con los ahorros. No generan nuevos ingresos, sino que se limitan a almacenar lo que ya tenemos.
La forma de lograr que nuestros ingresos no se estanquen, sino que crezcan, es invirtiendo nuestro dinero.
Mito 3: Las deudas son el enemigo
Este es el otro mito más común con el que nos solemos encontrar. Se trata de quien nos dice que tener deudas es algo que hay que evitar a cualquier costo. Las deudas son un demonio que hay que evitar a cualquier costo. O, al menos, eso es lo que nos han enseñado desde pequeños.
Pedir dinero prestado no es algo malo que debemos evitar a cualquier costo. Esta mirada es definitivamente el tipo de instrucción que recibimos de nuestros padres y que se interpone en nuestro camino hacia el éxito.
Tampoco queremos decir que tener cientos de deudas es algo a lo que debemos aspirar. Pero el saber gastar (invertir, mejor dicho) el dinero de los préstamos que conseguimos es una forma de poder generar dinero. La diferencia entre un desastre financiero y un triunfo radica en nuestra inteligencia para hacer las cosas bien. Por esto es que el tener unas pocas deudas no es algo a lo que debamos tener miedo. Por supuesto, nos referimos a deudas contraídas por préstamos, no a deudas de juego o por el estilo. Estas son definitivamente malas.
En definitiva, una deuda contraída para comprarnos un auto es una mala deuda. Una contraída para fundar una pequeña empresa es buena. Todas aquellas que a la larga puedan generarnos un beneficio son deudas a las que no tendríamos que tenerle miedo.
Mito 4: Se necesita dinero para generar dinero
Sí, es cierto, se necesita dinero para generar dinero. Hasta ahí estamos de acuerdo. Lo que no es cierto es que este dinero tenga que ser el nuestro.
Nadie dispone de recursos ilimitados a la hora de empezar a generar dinero, no al menos en un principio. Si somos Bill Gates, probablemente si tengamos recursos ilimitados. Pero si somos una persona con un ingreso común, no los tendremos. Entonces tenemos que poner en juego las posibilidades que tengamos de conseguir nuevos recursos para poner en funcionamiento nuestro negocio. Necesitaremos dinero, gente, maquinarias. Para todo esto, podemos conseguir el apoyo de alguien con más experiencia que nosotros. Alguien tiene todo lo que necesitamos. Y esta en nosotros poder usarlo en nuestro (y el suyo también) beneficio.
Mito 5: Invertir es riesgoso
Bueno, sí, invertir, cuando no sabemos muy bien lo que estamos haciendo y cuando no tenemos la experiencia necesaria puede ser algo riesgoso. También lo es cruzar la calle, manejar un auto o viajar en avión. Y no por eso dejamos de hacerlo.
Como en muchas otras actividades, el riesgo propiamente dicho no está en la inversión, sino en no saber lo que estamos haciendo. Si sabemos controlar las inversiones y lo que estamos haciendo, entonces el riesgo es mínimo.
Hacer un poco de investigación es la única forma de reducir los riesgos. Apostar simplemente a lo que nos dicen que es bueno o que nos va a dar ganancias es la mejor forma de aumentar el riesgo de lo que estamos haciendo. Volar a ciegas es una invitación al desastre.
Aquellos que dicen que invertir es riesgoso son aquellos que han perdido cuando invirtieron. Y son también los que nunca volvieron a invertir luego de perder. Y esto les genera un error de impresión. Por eso este rumor está tan repartido.
Las únicas formas de no correr riesgos es no hacer absolutamente nada o, por el contrario, aprender mucho sobre lo que vamos a intentar. Adivinen cual es la mejor opción.
Mito 6: La fortuna se ve en lo que poseemos
Este es probablemente el más paradójico de los mitos. Por un lado, el tener posesiones costosas no siempre demuestra un alto nivel adquisitivo. Y, por otro lado, muchas veces el tener mucho dinero permite poder tener una apariencia un tanto pobre. Sólo mucho dinero permite estar más allá de lo que éste permite.
La riqueza no es exactamente una necesidad de posesiones materiales, sino un estado de la mente. Es la habilidad de volver a ser rico si alguna vez perdemos todo, es la intención, irrevocable y por ello autocumplida, de tener muchísimo dinero.
Finalmente, si hemos visto la lista anterior, seguramente nos habremos dado cuenta de que tenemos alguno de los mitos anteriores firmemente encastrados en nuestras mentes. Y poder superarlos, ahora que los conocemos, es el camino hacia el éxito.
www.enplenitud.com
Crean máquina para que ciegos vean
La científica estadounidense Elizabeth Goldring, deficiente visual, ha desarrollado junto con su equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) una “máquina de ver” portátil que permitirá a personas con discapacidad visual ver imágenes captadas por una cámara o procedentes de un video.
El dispositivo, basado en las tecnologías de pantalla de cristal líquido (LCD) y de diodo emisor de luz (LED) , se probará en pacientes con discapacidad visual y costará menos de 500 dólares (unos 377 euros, al cambio actual) .
Tras 20 años de investigación, y con una “máquina de ver” de sobremesa a sus espaldas, Goldring ha ideado un dispositivo portátil que permitirá a las personas que no pueden ver apreciar imágenes procedentes de vídeos, ordenadores y cámaras de fotos.
Todo comenzó con una visita de la científica al oftalmólogo cuando era completamente ciega.
Para determinar si tenía alguna parte de la retina no dañada, el especialista miró en el interior de sus ojos con un oftalmoscopio de escáner láser, SLO en sus siglas en inglés.
Con este instrumento proyectaron una simple imagen directamente en la retina, más allá de las hemorragias del ojo que contribuyeron a su ceguera y Goldring pudo verla.
A partir de aquí, utilizó el aparato, que cuesta más de 75 mil euros (casi 100 mil dólares) , para otras experiencias visuales: ver la cara de su médico, por ejemplo.
Y fue entonces cuando se propuso desarrollar una máquina más accesible y práctica, consiguiendo en 2006 una primera versión de sobremesa que cuesta unos 3 mil euros (menos de 4 mil dólares) .
Ahora ha terminado una versión portátil “relativamente barata” porque sustituye el láser del SLO por una fuente de luz de alta intensidad mucho menos costosa, el LED.
La máquina mide 12.7 centímetros cuadrados y se utiliza con un trípode flexible en cuya parte superior se instala una cámara digital.
Las imágenes que capta la cámara viajan a un LCD iluminado por LED (al igual que ocurre en las televisiones y cámaras actuales) y esa información visual se concentra en un pequeñísimo punto de luz que se proyecta en el ojo.
Goldring ha probado con éxito su creación, pero ahora es el momento de que otras personas con problemas visuales hagan lo propio y demuestren finalmente su eficacia.
La científica se muestra emocionada no sólo porque puede salir a pasear con este dispositivo, sino porque además éste le permite tomar fotografías y verlas después, algo que le deja “expresarse visualmente con su ojo ciego” .
Fuente: www.20minutos.es
Sexo en la oficina ¿Qué opinas? ¿Lo has hecho? ¿Lo criticas?
De entre los tópicos más espinosos de la vida laboral, quizá ninguno sea tan controvertido y potencialmente destructivo para los participantes como el del sexo en la oficina. ¿Qué tan pertinente es sostener relaciones sexuales con una compañera o compañero de trabajo? ¿Pueden ser exitosas las relaciones entre colegas que comparten el espacio de una oficina? ¿Qué tanto afecta la relación al resto del equipo? ¿Una empresa cuenta con la autoridad moral para prohibir los romances entre compañeros de oficina?
Los romances en la oficina se han convertido en un asunto prácticamente imposible de impedir y, por tanto, de normar. Es lógico: los hábitos sociales de la comunidad ejecutiva mexicana han cambiado dramáticamente en los últimos 20 años. Antes, cuando las mujeres ejecutivas brillaban por su ausencia y la aplastante mayoría de los ejecutivos aspiraba a casarse entre los 25 y 35 años, los encuentros sexuales en la oficina se reducían básicamente a manifestaciones de poder y status; es decir, a la clásica relación entre el jefazo y su secretaria, que si bien era algo de mal gusto y muy a tono con la jerarquía burocrática de los viejos usos y costumbres empresariales, no impactaba sustancialmente el proceso de toma de decisiones de una compañía.
Hoy, si bien las cosas no han cambiado con la rapidez que quisiéramos, resulta innegable que las mujeres han escalado en la jerarquía corporativa y ocupan puestos de poder real. Además, las expectativas con respecto al matrimonio se han transformado; cada vez más hombres y mujeres desean realizarse profesionalmente antes de casarse, lo que ha redundado en un incremento importante en el número de ejecutivos ambiciosos y solteros que se dedican en cuerpo y alma al trabajo. Con jornadas de hasta 14 horas diarias, las posibilidades de conocer parejas potenciales se reducen de manera dramática. En la mayoría de los casos, los lugares tradicionales de encuentro entre solteros–bares, fiestas, reuniones— tienden a perder importancia una vez que la persona cruza los treinta años (sobre todo cuando se es un adicto al trabajo que está demasiado cansado para salir a “ligar” un viernes por la noche). La oficina, en cambio, se transforma en un lugar donde la gente tiende a compartir intereses similares y se cuenta con la posibilidad de contar con una idea general sobre la persona antes de relacionarse con ella.
Las cifras indican un cambio de percepción. De acuerdo con un reciente reporte de la Sociedad de Management de Recursos Humanos (SHRM, por sus siglas en inglés), de un universo de 617 compañías trasnacionales, el 72 por ciento no cuenta con una política definida que prohíba relacionarse sentimentalmente con alguien de la oficina; otro 14 por ciento sostiene que, si bien no tiene una política escrita, sí se preocupa en crear un ambiente que las desaliente, y sólo 12 por ciento se opone rotundamente a los romances entre compañeros laborales. En el mismo reporte, 55 por ciento de los directores de Recursos Humanos afirma que, en su experiencia personal, alrededor del 50 por ciento de los romances en la oficina culminan en matrimonios. Un porcentaje mucho mejor que el de, digamos, un romance que inicia en una discoteca.
Las empresas modernas deben ser respetuosas de sus empleados, pero también deben asegurarse de que la vida privada de los mismos no afecte el desempeño organizacional. Nos guste o no, los romances en la oficina van a ser cada vez más comunes, por lo que aquí va una serie de consejos a seguir en caso de que aparezca esa contingencia llamada sexo:
*Conoce las políticas de tu empresa. Antes de embarcarte en un romance, investiga si la empresa cuenta con políticas al respecto (escritas o no escritas). Asimismo, si el romance es entre dos personas del mismo equipo de trabajo, sondea la postura del jefe respecto a esta clase de relaciones.
*Intenta relacionarte con personas ajenas a tu división o departamento. Si vas a utilizar a la compañía como un punto de encuentro sexual, intenta relacionarte con gente fuera de tu departamento y de un status similar al tuyo. Además de ahorrarte potenciales dolores de cabeza, esto te permitirá hacer pública tu relación con muy limitadas reacciones adversas por parte de tus compañeros.
*Evita las relaciones jefe/subordinado. No sólo porque es una clase de romance que nunca se logra librar de las sospechas de que en realidad es una velada forma de prostitución y dominio (el jefe que consigue favores sexuales vía la amenaza del despido), sino porque también tiende a crear conflictos en el equipo de trabajo, que por lo general resiente el favoritismo laboral que supone esta clase de relación (afrontémoslo: ¿despedirías a tu novia si hace mal su chamba, o viceversa?). En lo que se refiere a los enamorados, no importa si al principio todo luce maravilloso; en caso de ruptura, más allá del grado de madurez que crean tener las partes involucradas, la relación laboral va a quedar severamente dañada. Peor aún, si la ruptura es amarga se corre el riesgo de exponer a la empresa a venganzas en forma de acusaciones de acoso sexual. Si el romance se torna inevitable, mantenlo en secreto el mayor tiempo posible.
*Evita ufanarte del asunto frente a otros compañeros. Esto casi siempre es un asunto que se da entre hombres; las mujeres, más que ufanarse, tienden a calificar la experiencia de manera más directa y clara (buena, mala o patética). En especial hay que evitar los detalles íntimos. Piénsalo: tus mismos compañeros terminarán por filtrar la información al resto de la oficina. Tu pareja puede sentirse ofendida cuando escuche que andas diciendo que “lo hicieron en el salón de copiado” (otro consejo: no importa lo excitante que les pueda resultar, nada de sexo en el lugar de trabajo, ¡por favor!). Es más, en caso de rompimiento, podría revirártela y contarle a sus amigas mentiras (¿o verdades?) sobre tu “pobre desempeño” cuando la tenías arriba de la fotocopiadora. (F)
+Este artículo se publicó originalmente en la revista DEEP.
Fuente: www.altaempresa.com

