RadioContempo Magazine

Blog & Radio… Lee, Escucha, Opina!

El minuto fatal ¿Cuándo abandonar un proyecto que no está dando resultados?

¡Te invitamos a escuchar nuestros programas de radio!

Cada Semana & Comentando la Nota

Además de nuestros programas en vivo!

===========================================================

  Este post está muy extenso pero en realidad vale mucho la pena ya que a pesar de que está dirigido a todos los líderes de proyectos empresariales, los fundamentos son una filosofía de vida muy práctica y que si la utilizamos puede ser que nuestra vida sea un poco más sencilla.

Tu has invertido mucho, tal vez todo, en un emprendimiento cuyo futuro aparece sombrío. ¿Abandonas o sigues intentándolo? Un episodio de la vida de Bunker Hunt puede resultarte instructivo. Según lo narró Stephen Fay en su libro Beyond Greed, en 1953 este oscuro emprendedor aspiraba a una licencia de perforación. Sus ilusiones eran muy grandes, pues los geólogos estimaban que un campo de petróleo recientemente descubierto en Argelia se extendía, casi con seguridad, hasta Libia. Por desgracia para Hunt, las Siete Hermanas (como se denominaba entonces a las compañías petroleras multinacionales) ya estaban perforando en los mejores sitios.

Perdido y encontrado

La única concesión disponible para Hunt era un sitio ubicado muy lejos de la frontera argelina y que ofrecía posibilidades tan escasas que ni siquiera había que sobornar a los funcionarios locales. Hunt perforó durante años sin encontrar nada. Mientras tanto, a las Siete Hermanas no les iba mejor, pese a las condiciones ventajosas. Con el tiempo, una de ellas, British Petroleum (BP), se rindió y se asoció con Hunt, aunque sin resultados.

En 1961, el superintendente de perforación recibió instrucciones de BP de detener la actividad y volver a casa. Fue el golpe final para Hunt, quien había invertido todo su dinero en el proyecto. Fay cuenta que fue entonces cuando sucedió algo notable. “Sólo por probar, el superintendente perforó otros tres metros en la arena antes de retirar la barrena del tercer pozo. Esos tres metros bastaron para destapar uno de los campos petrolíferos más grandes del mundo.”

Hay dos problemas vinculados con la toma de decisiones. Uno es persistir en emprendimientos imposibles, tirando el dinero a la basura. El otro, arriesgarlo todo, para renunciar demasiado pronto. Si estuvo mal tomada, la decisión de darnos por vencidos puede ser muy costosa. Cuando Honda canceló su famoso motor V-Tec, a mediados de los ’90, eliminó el principal motivo para comprar su auto deportivo de dos asientos.

A principios de los ’80, Coca-Cola abandonó su fórmula tradicional y las ventas cayeron en picada. La compañía no tardó en reconocer su error.

Revertir una decisión puede tener altos costos. A mediados de los ’80, muchas minas de carbón del Reino Unido cerraron porque, en una economía de petróleo barato, no eran rentables. Ahora, con el petróleo por las nubes, requerirá un gran esfuerzo reabrirlas, cosa que de todos modos sucederá.

Investigaciones de psicólogos sugieren que, si bien siempre habrá decisiones erradas, el riesgo de equivocarnos sería menor si entendiéramos los sesgos emocionales y cognitivos que afectan nuestro sano juicio. Como veremos, hay numerosos caminos lógicos que pueden llevarnos al error.

La botella medio vacía

La manera de enmarcar la situación incide sobre la decisión de renunciar antes de tiempo. Nos referimos a situaciones matemáticamente idénticas, que pueden ser vistas como botellas medio llenas o medio vacías.

Las decisiones sobre proyectos problemáticos suelen enmarcarse negativamente. En teoría, en estos casos el escrutinio es más riguroso, por lo que debería dar lugar a mejores decisiones. Sin embargo, un monitoreo exagerado altera el sentido de las proporciones y puede “descubrir” problemas donde no los hay.

No hay presupuesto

Los presupuestos ayudan a no perder el control sobre los costos, pero son un arma de doble filo. La experiencia demuestra que a medida que el presupuesto se consume se va reduciendo el nivel de gastos y que, cuando finalmente se agota, el emprendimiento por lo general se cancela, aunque la lógica del caso económico sugiera seguir.

Es un error privar de fondos a un proyecto sólo por la presión presupuestaria. Lo único que indica el agotamiento del presupuesto es que se gastó una cierta cantidad de dinero. Nada dice sobre el estado del proyecto, ni tampoco señala si vale la pena completarlo. Sin embargo, es muy común oír hablar de buenas ideas rechazadas por “falta de presupuesto”, y de nombramientos de personal clave congelados para “ahorrar presupuesto”.

Presupuestar es algo más que volcar cifras en una hoja de cálculo. Los presupuestos pueden ser “mentales” y expresar lo que uno espera o desea que pase. Rechazamos una golosina de 70 centavos sólo porque “no esperábamos” pagar más de 50 centavos.

El Reino Unido podría haber tenido trenes de alta velocidad 25 años antes, pero la desaparecida British Rail abandonó el proyecto, después de invertir millones de libras, porque los pasajeros de un servicio de prueba se quejaron de náuseas. Pero la British Rail insistía en que los nuevos trenes (con una tecnología novedosa y compleja) corriesen sobre los rieles existentes y utilizaran una señalización que era reliquia de la era victoriana.

No fue la necesidad de dinero lo que detuvo a los vagones innovadores; sino los “presupuestos” de tiempo, paciencia y buena voluntad agotados.

Las emociones pueden nublar el juicio

Todas las decisiones están teñidas por la emoción, no importa cuán objetivo trate de ser quien las toma. Los efectos de la emoción sobre la toma de decisiones no se conocen en profundidad, pero, según parece, la ansiedad nos hace proclives a cometer errores por exceso de persistencia, mientras que la depresión nos torna propensos a renunciar demasiado rápido. Por ejemplo, cuando el laborismo llegó al poder en 1945 en el Reino Unido, Lord Camrose decidió vender el diario Financial Times, guiado por su visión muy pesimista sobre el futuro del capitalismo en su país.

Necesito verme bien

La incertidumbre genera conflicto. Si todos los integrantes de una organización supiesen siempre cuál es el rumbo de acción correcto, no habría discusiones. Pese a la sofisticación informática, la vital tarea de estimar costos, ingresos y tiempos se basa en conjeturas, y esto invita al conflicto, porque las premisas sobre las que se apoyan no se pueden verificar y son, por lo tanto, discutibles.

La forma en que se llegó a una decisión permite presagiar las siguientes. La gente que prevaleció en una decisión debatida puede, inconscientemente, minimizar e incluso ignorar las consecuencias negativas, mientras los perdedores tal vez se obstinan en encontrar errores. Una investigación comprobó que los supervisores que habían discrepado con una adjudicación de puestos, tendían a evaluar negativamente el desempeño de esos empleados.

Este descubrimiento implica que en las organizaciones se toman con frecuencia decisiones equivocadas. Suele suceder que ingenieros, consultores de management e incluso médicos rechazan soluciones o métodos mejores porque “no se inventaron aquí”, o los adoptan con renuencia para después declarar que no funcionan.

La responsabilidad es otro factor. Por increíble que parezca, la evidencia sugiere que quienes no asumen su responsabilidad ante un fracaso (y se lo atribuyen al clima o a los mercados) suelen abandonar proyectos potencialmente viables, para no afrontar el riesgo de continuarlos. Si bien pesa sobre nosotros la expectativa cultural de ser coherentes y terminar lo que iniciamos, hay líderes ambiciosos que cancelan proyectos impopulares y aparecen ante los demás como personas firmes y decididas.

Sacar el as.

Cuando jugamos a las cartas, creemos que nos tocó una mala mano hasta ese momento mágico en que aparece el as. Para dar lugar a tal posibilidad, no abandone definitivamente un proyecto o emprendimiento sin antes recorrer los siguientes pasos:

- Olvídese del pasado, concéntrese en el futuro.

Un proyecto que excede el presupuesto merece un análisis crítico. La discusión debe focalizarse en el rendimiento futuro. Si alguna otra oportunidad ofrece un mejor retorno sobre la inversión, lo económicamente sabio es aceptarla, aunque esto signifique abandonar una línea de actividad exitosa.

Ninguna ley nos obliga a terminar lo que hemos comenzado. Y esto también es válido para las decisiones de carrera. La naturaleza humana tiende a valorar más lo que es difícil de obtener. Sin embargo, no piense en el esfuerzo que le demandó conseguir un empleo. Eso es pasado y no incide sobre los resultados futuros. Por lo tanto, si recibe otra oferta laboral con mejores perspectivas, acéptela.

- No entres en pánico. Nadie que toma decisiones debe tener miedo de escuchar lo peor.

Pero también debes saber que las malas noticias se adornan tanto como las buenas, y que los empleados a veces exageran las dificultades para ganar atención. Antes de actuar frente a una mala noticia, haz lo siguiente:

1. Descompon cada problema en partes.

2. Despoja a esas partes de todo ornamento.

3. Ahora sí, analiza y sopesa cada uno de los problemas.

El análisis puede revelar que son más aparentes que reales. La comunicación de una mala noticia puede disfrazar, por ejemplo, un pedido de ayuda por parte de los empleados, que temen verse sobrepasados por las exigencias. En tal caso, un poco de apoyo adicional puede ser suficiente para resolver este problema.

- Olvídate de la suerte.

Desde un punto de vista lógico se podría suponer que las parejas desesperadas por tener un hijo persisten indefinidamente con un tratamiento de fertilidad, sin importarles el costo. Sin embargo, la investigación demuestra que ocurre precisamente lo contrario: en general, esas parejas abandonan el tratamiento mucho antes de agotar lo que les brinda su seguro de salud. La fertilidad es un juego “a todo o nada” en el cual, al igual que en el póquer, cada mano es matemáticamente independiente de la anterior. Las parejas deberían ignorar los fracasos previos, porque no sirven para predecir las posibilidades futuras.

Creer lo contrario es dejar que la vida y el trabajo se rijan por la suerte (o la falta de ella).

Cuando algo es importante y cada intento por conseguirlo es independiente del anterior, el curso de acción correcto es seguir intentándolo, aunque se sucedan los fracasos.

- Sige haciéndolo, pero de otra manera.

¿Por qué a veces experimentamos largas rachas de mala suerte, durante las cuales todo parece salir mal? En la filosofía taoísta hay una paradoja interesante, que dice que sólo cuando se ha abandonado toda ambición de obtener algo se está en el camino correcto hacia el portal dorado.

Nuestra interpretación de su significado es la siguiente: cuando algo nos importa, si ponemos excesivo empeño en obtenerlo es posible que fracasemos. En vez de abandonar o de persistir infructuosamente, deténte y pregúntate por qué el asunto se ha convertido en una obsesión. La objetividad intelectual puede ayudarte a ver en qué te estás equivocando.

- Ve el fracaso como un nuevo comienzo.

Piensa en la historia del emprendedor al cual el banco le exigió, inesperadamente, la cancelación de un préstamo. ¿Qué hizo este individuo? Se pasó el día tirado en un sillón, rodeado de botellas de cerveza.

La suya no fue una decisión lógica; los fracasos ocurren, lo que cuenta es cómo reaccionamos ante ellos. El fracaso sólo puede destruirnos si lo vemos como algo terminal. Lo mejor es aprender de lo ocurrido y volver a intentarlo, aunque esta vez con un enfoque diferente.

- Mantén abiertas tus opciones.

En un mundo incierto, una forma de mejorar las probabilidades es añadir opciones. Un ejemplo brillante es la decisión de HP de agregar zócalos para las tarjetas de memoria que usan sus impresoras.

En vez de arriesgarse a crear un producto “ganador” (que podía desembocar en un rotundo fracaso), HP decidió incorporar en el diseño de sus impresoras cuatro zócalos para tarjetas de memoria. Con un pequeño aumento de costos, maximizó el atractivo de la impresora.

- Nunca tomes una decisión por despecho.

Un estado emocional muy cargado (positiva o negativamente) no es el adecuado para tomar decisiones. Tu marco mental es tan importante como tu análisis. La tranquilidad es la clave de la toma de decisiones eficaz.

Esto no significa que haya que recluirse en un monasterio. El secreto es dejar que el tiempo haga su trabajo. El tiempo enfría las emociones, ayuda a mirar las cosas desde otra perspectiva y permite que surjan ideas novedosas, superadoras de la dualidad continuar o abandonar. Por ejemplo, en presencia de un proyecto confuso, tal vez podamos subdividirlo, simplificarlo y convertirlo en una serie de opciones a explorar.

- Comprueba si no eres tu el que está equivocado.

Cuando apliques tu propio criterio, considera que tu evaluación de una situación o una persona puede ser errónea. Si tus percepciones son negativas, pregúntate qué puede estar tiñendo tu juicio. ¿Tu ego se apoderó de tu lógica? ¿No te estarás basando en opiniones, más que en hechos? ¿No estarán resonando en tu cabeza viejas casetes que te tienen atrapado en una visión anticuada y obsoleta? ¿Estáe seguro de que no son acertados los argumentos de quienes te contradicen? A veces es importante preguntarse esto último. Tener en cuenta lo que opinan los demás puede ser beneficioso y abrirnos los ojos.

-Considera el costo de no hacer algo.

Técnicamente, los gerentes de BP en Libia tenían razón cuando instruyeron al superintendente pensando en recortar las pérdidas, porque las posibilidades de encontrar petróleo disminuyen marcadamente con cada pozo seco que se perfora. No obstante, como demuestra esta historia, las decisiones basadas en un “análisis sólido” y en la “dura experiencia” pueden ser erradas.

La lógica lo lleva a uno hasta un cierto punto. Los individuos con baja propensión al riesgo, que prefieren ir a lo seguro, no comprenden que hay oportunidades que pueden surgir en circunstancias en las cuales lo más tonto es no correr el riesgo.

- Cuando te encuentree expuesto, no vacilee.

La indecisión puede ser más perjudicial que la determinación de persistir o abandonar un proyecto. Hay una delgada línea entre tomarse un respiro, preservando las opciones, y caer en la indecisión, que puede abrir el camino a la inacción. Este riesgo es genuino. Se comprobó que la gente enfrentada a una alternativa entre dos males, duda o se paraliza. O a lo sumo compromete algunos recursos, pero no los suficientes para completar la tarea. En consecuencia, no decidir es una forma de decidir que puede resultar muy costosa. Y esto no es sólo un cliché.

Si empiezas a preocuparte por descubrir cuál es el sesgo que imprimes a tus decisiones, esto debería ser el comienzo de un futuro mejor para tus negocios.

Fuente www.intermanagers.com.mx

Junio 9, 2008 - Publicado por radiocontempo | Emprendedores, Negocios | , , , , , , | No hay comentarios

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario