Bariloche, atractiva de día y de noche
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La nieve aún no cubre por completo las montañas que rodean a uno de los principales centros de esquí en América, pero eso no quiere decir que no haya diversión.
Al contrario, durante el otoño sudamericano (primavera en el hemisferio norte), Bariloche presenta una cara igual de atractiva, aunque poco conocida.
El viento sopla con la misma intensidad, pero el frío es sustituido por un clima agradable, perfecto para aventurarse a recorrer la parte de la cordillera de los Andes en la Patagonia argentina.
En vez de esquíes se monta una bicicleta de montaña o sólo se calza un par de tenis.
Si te gusta la aventura, puedes ir al Centro Cívico para informarte sobre las diferentes rutas ciclísticas de montaña que existen, o bien desplazarte a los centros de esquí –que permanecen abiertos– para iniciar el recorrido.
En Bariloche no todo es nieve, a pesar de que continúa siendo su más famoso atractivo.
Camino a los Andes
Los recorridos por Los Andes son tan bellos como diferentes y extenuantes. Los distintos senderos que hay entre las montañas hacen irrepetible cada paisaje, el cual es aderezado por los lagos que se encuentran en el lugar debido a la metamorfosis glaciar sufrida hace muchos años.
El Nahuel Huapi y el Mascardi son algunos de los más famosos.
Los costos varían dependiendo de lo que quieras hacer, pero nada rebasa los 150 pesos argentinos (aproximadamente 500 mexicanos) por persona.
Pero si deseas disfrutar de los paisajes sin hacer demasiado esfuerzo, Bariloche también ofrece la posibilidad de recorrer la parte más importante de Los Andes en camioneta.
El “Recorrido de los Siete Lagos” es una de las opciones más famosas..
Por 200 pesos argentinos (unos 650 mexicanos) se realiza este viaje, que comprende salir de Bariloche y terminar en San Martín de Los Andes o viceversa.
Los Lagos Fachónico, Malkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi, son los que se pueden observar durante en el trayecto, aunque la zona tiene muchos más.
Debido a que se recorren más de 100 kilómetros y la camioneta se detiene varios minutos para poder presenciar cada lago y tomarse fotografías, el viaje dura varias horas, por lo que es recomendable llevar dinero para comprar comida en alguno de los centros turísticos.
Algunos tours te llevan más allá de los caminos cien mil veces recorridos. Lleva puestas unas botas de montaña y prepárate para subir algunos metros de altura más, si es que quieres pisar un poco de nieve.
Cuando la noche está a punto de llegar se regresa a Bariloche. En lugar de ir a descansar, el Centro Cívico te anima a transitar por la calle Mitre.
La vía inicia a un costado del Centro Cívico. Son casi 15 cuadras llenas de negocios enfocados al turismo: tiendas de recuerdos, chocolaterías, bares y restaurantes.
Un tip: en Bariloche, el chocolate es toda una tradición. Y por supuesto, hay locales donde te permiten ver como se elaboran, te dan a probar algunas de sus variedades y, al final, sales con una gran cantidad de paquetes para llevar de regreso a casa. Tampoco quedarán fuera de la lista de regalos los alfajores, un dulce típico de la Argentina.
Después de haber caminado tanto, uno se merece un buen corte, o un tradicional choripán, que se vende en algunos puestos callejeros que pueden identificarse por las largas filas que hay a su alrededor. Este “antojito” es para los argentinos lo que los tacos son para nosotros.
Estos sólo permanecen abiertos durante el día. Si no aguantas el antojo y se hizo de noche, debiste formarte con anticipación, porque además, se terminan pronto.







