De pelos, (todos los mitos acerca de la depilación láser)
¡Te invitamos a escuchar nuestros programas de radio!
Cada Semana & Comentando la Nota
===========================================================
Los sufrimientos a los que las mujeres se exponen nnca serán lógicos para los hombres pero eso si, bien agradecidos. Este es el caso de la depilación, ahora que está tan de moda el ser lampiño. Bendito sea Dios que no soy mujer jajaja si no fuera una mujer peluda que sin dinero, no tendría más que resignarse. Pero quien no se resignó fue Tamara de Anda, quien nos relata esa oscura experiencia en un lugar de la querida Ciudad de México. He aquí el relato:
La noche antes de mi primera depilación láser tuve pesadillas sobre mujeres barbudas y tuberías obstruídas con pelos, pero ya era muy tarde para echarme para atrás. Hacía algunos meses había desembolsado un dinero cuando estaba la promoción de ‘depílese lo que quiera a mitad de precio’. (En realidad se abarataron permanentemente, pero hasta la fecha lo siguen disfrazando con frases apocalípticas tipo ‘hoy ultimo día’). Pague y de como si sacar la visa gringa se tratara, me dieron cita para más de dos meses después. En todo ese tiempo el asunto llegó a olvidárseme por completo, pero en los días cercanos me empezó el pánico y hasta empecé a ver con más cariño a mis pelos. Me pregunté si realmente quería que se fueran. Ok, si quería que se fueran, pero ay!!!! el dolor, y yo tan miedosa y llorona.
Además estaban las leyendas urbanas de chavas que salieron con quemaduras de octavo grado y las piernas calcinadas y cáncer en la piel, y el bebe perdido, y las que se habían quedado estériles y sin pestañas con desórdenes hormonales y feas como Michael Jackson y, por si fuera poco con más pelos que antes. Eso sin mencionar el insoportable dolor que según anécdotas era como ir al dentista pero sin anestesia. Todas esas historias las leí muy tarde cuando ya había firmado el contrato que exime a la empresa de cualquier responsabilidad sobre mi piel, mi salud, mi autoestima, mi mente y mi pelambre.
Al fin, el día tan temido. Llegue impuntual y la recepcionista estaba haciendo la limpieza. Como traía guantes de plástico (ella, yo no), me pregunté si ella misma masacraría mis folículos. Pero no, luego salió otra chica vestida de blanco que me llamo dulcemente:‘¿señorita de Anda?’ traía un expediente en la mano que le confería gran respetabilidad.
El cuartito de la acción no se veía muy lujoso que digamos, el recubrimiento azul de la cama-plancha tenía hoyos, como sábana de hotel de paso. El tubo de la maquina quemapelos estaba parchado con cinta de aislar. La pared tenia manchas misteriosas. El establecimiento empezaba a lucir menos serio. Pero bueno ya he estado en la clínica del seguro social, nada de eso era preocupante para mí.
Al fondo sonaba el guapango de Moncayo: el soundtrack perfecto para una depilación. No, ya, en serio ¿Quién musicaliza un centro de depilación con el huapango de Moncallo? Ya estaba comenzando a agarrarle el gusto cuando la enfermera se puso unos lentes como de soldador. Dejé de escuchar la música, y a la mujer le ví la cara de rambo, (no era muy bonita). Me imaginé que iba a achicharrarme con un lanzallamas. Cerré los ojos, sentí unas cosquillitas en las piernas. ‘eso es lo que vas a sentir’, dijo. No, ya, ¿en serio? Bueno la verdad es que si dolió poquito, especialmente en las axilas. Pero nada insufrible. Las historias de tortura medieval y desgarradores alaridos que atormentaban a los vecinos eran mentira. Aquello no tuvo ni la décima parte de doloroso que es una depilación con cera, y en casi el mismo tiempo en que yo tardo en rasurarme concienzudamente ya estaba lista para irme a trabajar. Tampoco tengo las piernas calcinadas ni perdí a mi hijo. (¿A cual?), y aunque me sigue saliendo pelo según las reseñas internáuticas favorables, dentro de ocho o nueve sesiones seré lampiña como nalga de bebe asiático. Para como están las cotizadas citas, esos resultados los veré hasta dentro de dos años, pero si ya fui peluda 24 años de mi vida, ¿Por qué no seguirlo siendo un tiempito más?
Ahora mi temor son los ciclos de la moda. Como los precios bajaron la depilación esta al alcance de todo el mundo. O sea que en cualquier momento, con tal de diferenciarse del grueso de la gente, los fashion freaks van a declarar que las piernas peludas, así nomás al natural, son lo mejor. Por si las dudas, estoy ya metiéndole dinero a un fondo de ahorro especialmente reservado para el implante de pelos.
Fuente: Tamara de Anda








HOLA TAMARA, TE FELICITO POR TU ARTICULO, AL LEERLO ME RECORDO EXACTAMENTE LO QUE VIVI AL TENER MI PRIMER SESION DE DEPILACION (HACE APENAS UN MES),Y SI, ES DESESPERANTE QUE CUANDO POR FIN TE HAS DECIDIDO A QUITAR LOS PELOS DE TU VIDA, SEA TAN TARDADO PERO BUENO SI YA ESPERAMOS 24 AÑOS QUE MAS DA UN AÑITO MAS…
MIS MEJORES DESEOS PARA TI.
ADRIANA